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El tema de la migración se ha convertido en una papa caliente en el contexto de las relaciones internacionales. Sin embargo, el problema se focaliza en tan solo una docena de países de acogida y una veintena de países de origen.
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Europa se orienta hacia una inmigración calificada y selectiva que incida en los negocios, el avance científico y tecnológico y la productividad. Pero buena parte de su calidad de vida no depende de los migrantes profesionales y calificados sino de los trabajos y servicios que brindan inmigrantes no calificados.
Europa ha empezado a pagar una pequeña factura histórica después de cuatro siglos de expoliación colonial. No puede, ni quiere, romper los lazos que todavía la unen con sus colonias y ex colonias. Pero al mismo tiempo quiere mantener la misma situación de antes, cuando los americanos, árabes y asiáticos trabajaban para el imperio y no se movían de su lugar de origen. Estados Unidos y Canadá aplicaron hasta los años 60 del siglo pasado políticas migratorias restrictivas, con una clara orientación racial y discriminatoria. Y el modelo funcionó. Se contuvo la inmigración asiática y africana, y se contaba con la ventaja adicional de que los países socialistas impedían el libre tránsito. Se cuenta que el presidente Carter, promotor internacional de los derechos humanos y la democracia a escala mundial, le dijo a su homólogo chino que le preocupaba la situación de la falta de libertad de tránsito en su país. A lo que el presidente chino respondió que cuántos millones de personas podía aceptar Estados Unidos, que se los enviaba inmediatamente… Más allá de la anécdota o el chiste, sucede otro tanto con Cuba. La política estadunidense de pies secos, que le da asilo inmediato a todo aquel cubano que entre por tierra a su territorio (es decir por México o Canadá), se acaba el día que llegue la democracia a Cuba. En el siglo XXI el fenómeno migratorio global se ha incrementado notablemente y las políticas en la materia encuentran cada vez más dificultades para enfrentar la situación. España ha cambiado su ley cinco veces en la década pasada. El desarrollo y la bonanza económica requieren necesariamente de trabajadores migrantes, tanto profesionales de alto nivel como mano de obra barata. Un indicador de desarrollo es precisamente la proporción de población extranjera que cada país acoge. Por eso mismo, las democracias, que permiten y fomentan el libre tránsito, tendrán que lidiar con el manejo de la migración de manera permanente. Las prohibiciones y restricciones no parecen ser el camino correcto. Si todos los países del mundo aplicaran las reglas de reciprocidad e impusieran las mismas limitaciones, condiciones y requisitos que ponen los países poderosos para viajar y emigrar, el mundo dejaría de funcionar.Como quiera, Europa seguirá demandando migrantes, ya que su tasa global de natalidad es muy baja (1.41 hijos por mujer) y buena parte de su crecimiento demográfico se debe a las tasa más alta de reproducción de la población migrante. En el caso de España y a pesar de la crisis, se espera reclutar en los próximos cuatro años a 100 mil inmigrantes altamente calificados, con un sueldo promedio de 48.400 dólares anuales y con el compromiso institucional de facilitar el trámite burocrático a menos de 30 días.
Como quiera, Europa seguirá demandando migrantes, ya que su tasa global de natalidad es muy baja (1.41 hijos por mujer) y buena parte de su crecimiento demográfico se debe a las tasa más alta de reproducción de la población migrante. En el caso de España y a pesar de la crisis, se espera reclutar en los próximos cuatro años a 100 mil inmigrantes altamente calificados, con un sueldo promedio de 48.400 dólares anuales y con el compromiso institucional de facilitar el trámite burocrático a menos de 30 días.
Como quiera, Europa seguirá demandando migrantes, ya que su tasa global de natalidad es muy baja (1.41 hijos por mujer) y buena parte de su crecimiento demográfico se debe a las tasa más alta de reproducción de la población migrante. En el caso de España y a pesar de la crisis, se espera reclutar en los próximos cuatro años a 100 mil inmigrantes altamente calificados, con un sueldo promedio de 48.400 dólares anuales y con el compromiso institucional de facilitar el trámite burocrático a menos de 30 días.
