Sebastián Piñera, que el jueves asume como nuevo presidente, aseguró este lunes que mantendrá al ejército desplegado en las zonas más devastadas por el sismo del 27 de febrero, y reiteró que podría ampliar su presencia a otras localidades.
Piñera desestimó los dichos del actual ministro de Obras Públicas, Sergio Bitar, de que los militares en la calle recordaban la época de la dictadura de Augusto Pinochet. “Los militares son chilenos como todos los demás”, dijo a una radio local . “Este prejuicio es absurdo, hay que eliminarlo de nuestra mente”, agregó.
Las fuerzas armadas, señaló Piñera, son una institución que tiene herramientas muy útiles para las catástrofes. Tienen logística, personal capacitado, entrenado y disciplinado. También un equipamiento que permite recuperar con mayor rapidez la normalidad. Piñera solicitó al gobierno de Bachelet que le permita trabajar con el actual equipo de gobierno territorial y su gente de confianza en áreas como obras públicas y vivienda, mientras la situación se normaliza. Enviar a los soldados a las calles y declarar el estado de excepción para garantizar el orden en varias ciudades, ante la ola de saqueos posteriores al temblor y el tsunami, fue una medida que Bachelet sopesó durante varias horas, a decir de sus propios colaboradores, entre ellos Bitar. Sin embargo, ante la nula efectividad de la policía en la contención de los pillajes, la mandataria tuvo que enviar a 14 mil militares a las regiones surcentrales de Bío Bío y Maule, dos de las más afectadas por la catástrofe. A más de una semana del movimiento telúrico, el gobierno elevó su balance oficial de víctimas de 452 a 497 muertos identificados. Más de 80 personas reportadas como desaparecidas fueron encontradas con vida en estos días.
Las fuerzas armadas, señaló Piñera, son una institución que tiene herramientas muy útiles para las catástrofes. Tienen logística, personal capacitado, entrenado y disciplinado. También un equipamiento que permite recuperar con mayor rapidez la normalidad. Piñera solicitó al gobierno de Bachelet que le permita trabajar con el actual equipo de gobierno territorial y su gente de confianza en áreas como obras públicas y vivienda, mientras la situación se normaliza. Enviar a los soldados a las calles y declarar el estado de excepción para garantizar el orden en varias ciudades, ante la ola de saqueos posteriores al temblor y el tsunami, fue una medida que Bachelet sopesó durante varias horas, a decir de sus propios colaboradores, entre ellos Bitar. Sin embargo, ante la nula efectividad de la policía en la contención de los pillajes, la mandataria tuvo que enviar a 14 mil militares a las regiones surcentrales de Bío Bío y Maule, dos de las más afectadas por la catástrofe. A más de una semana del movimiento telúrico, el gobierno elevó su balance oficial de víctimas de 452 a 497 muertos identificados. Más de 80 personas reportadas como desaparecidas fueron encontradas con vida en estos días.
Un nuevo balance de daños materiales dado a conocer hoy por el Ministerio de Obras Públicas los ubicó en 4 mil 800 millones de dólares, aunque esta cantidad sólo contempla infra- estructura carretera y hospitales, y faltarían por añadir escuelas y viviendas
