“Cuando hay un cataclismo de la magnitud del que tuvimos, cuando se produce en un epicentro muy cercano al borde del mar uno puede anticipar rápidamente algunas cosas: primero, que había un grave peligro de maremoto y segundo, que había peligro de desórdenes públicos, saqueos y pillaje. Por lo tanto, lo que un gobierno debe hacer es anticiparse a los problemas”, sentenció el futuro mandatario.
Piñera indicó además que “en este minuto nosotros estamos comprometidos con las soluciones. Ya vendrá el tiempo de las evaluaciones. Por de pronto estamos estudiando si se manejó en forma eficaz y oportuna la amenaza del maremoto que le costó la vida a cientos de compatriotas y si administró con eficacia el establecimiento de los estados de catástrofe para mantener el orden público”.
En este sentido, Piñera destacó que junto a sus asesores se están “preparando intensamente” para asumir el escenario venidero y no descartó ampliar el estado de catástrofe a otros territorios.
“Vamos a usar todos los recursos a nuestra disposición de todas las instituciones que pertenecen al sector público. Además vamos a pedir toda la colaboración del sector privado para poder reponer el suministro de agua potable, proveer de alimento a la población que lo requiera y restablecer la electricidad. Hasta el 11 de marzo la responsabilidad es de esta administración y a partir de ahí vamos a asumir nuestra la nuestra y nos estamos preparando para hacerlo bien y responder a las necesidades de la gente”, aseguró el próximo jefe de Estado.
Mientras informaba el catastro de la situación actual de los hospitales, carreteras y de la reposición de los servicios básicos en las regiones afectadas, el subsecretario del Interior, Patricio Rosende, respondió que “Por cierto que nuestro país está preparado para una emergencia, pero este gobierno al menos no puede anticipar una catástrofe” y subrayó que antes de cinco días se ha normalizado el ambiente en la mayoría de las zonas damnificadas.
