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Agosto 18, 2026

Enflaquecimiento intelectual de un cómico pinochetista

Todo el mundo lo sabe: que en 1977 el Coco estuvo con Pinochet y hasta encendió antorchas entregadas por el dictador. Cierto que el “seudocómico” ha enflaquecido intelectualmente la parte débil de su cultura. Hoy, al verlo en el escenario del “Festival de Viña” me di cuenta que ha empeorado.

Sigue tan pije y vulgar como siempre lo ha sido. El respeto no existe. Hacer reír al público es un arte, la vulgaridad y el racismo es puro fascismo. Su plato del día fueron las mujeres, los morenos, los negros, y la madre de Evo Morales.

¿Le pagan para embolar la opinión pública? Al parecer el uso de epítetos racistas son la angustia de su propia personalidad.

Construir un cómico “bueno” y generoso no es fácil. El pueblo chileno es el que construye y destruye los símbolos de la risa. Coco ha topado el fondo. Paga su pasado y sacará cuentas en el futuro.

Todos saben que Legrand es fiel amigo de la derecha. La desgracia para Chile es haber tenido un apitutado del chiste en continua actividad política. Nunca ha dicho nada sobre los desaparecidos, los ejecutados, los torturados. El hueveo no es puro hueveo, eso lo saben todos.

Coco actúa con represión lingüística. Odia a los negros. Odia a las mujeres. Odia a los países vecinos, odia hasta su propia corneta porque ya se se ha puesto grave y no levanta un suspiro. Para Chile es una pésima imagen, no su sexo… sino que su racismo.

Piñera se caga de la risa porque el coco es su oveja, ¿o su futuro vocero? Tiene mil razones para ofender las mujeres porque son combativas y culturalmente más avanzados que él.

Los hombres tienen trasformaciones, se desarrollan, establecen nuevos conceptos y ensamblan  intrigas o revoluciones. Coco es el chiste de las intrigas.

Se le ve por la ciudad en su moto, se cree el diario del Che y se angustia de no poder correr tanto en su moto y destruir el viento.

Todo esto suena algo amariconado… aunque no guste a un lector gay, pero las cosas son las que son… Atacar la libertad es un pecado; es oprimir hasta el plomo de las fundaciones…, y, obvio, en su moto, regio regio, corre enloquecido por sus canas.

La vejez lo puso más pelotudo de antes. Marco Enriquez –Ominami, ya lo acusó públicamente en su libro “Animales Políticos” cuyas notas no son discutibles.

En fin, el humor es bueno para la salud, pero nunca será honesto.

Esperamos que con la gaviota que le entregaron los animadores del Festival el hombre pueda hacerse una cazuelita porque si de plumíferos hablamos, será el último de su puta y triste historia ya que se quemó en un momento que se intentaba sacarlo de las cenizas y devolverle el escenario tan bien regalado por la pasada Dictadura.

Godosky