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Agosto 18, 2026

Congreso extraordinario: única solución a la crisis del Partido Socialista de Chile

En una crisis se crece, se avanza, o se queda en el mismo lugar, lo que significa un retroceso. Por ello consideramos que frente a la actual situación partidaria es indispensable se lleve a efecto un Congreso Extraordinario en el cual se pueda reconstruir y rescatar el acervo histórico del Partido que sigue más vigente que nunca.

Este Partido cuya vocación revolucionaria y por lo tanto democrática y de poder queda delimitada entre la República Socialista de 1932 y el Gobierno Popular de 1970, entre Grove y Allende. El Partido enraizado en el pueblo chileno, que a través de un largo camino y una incesante oposición al sistema capitalista dominante, llegó a representar en vísperas del golpe militar, a una gran parte del movimiento sindical y del electorado del país, gracias a la acción de sus 100 mil militantes. Surgido en medio de la gran depresión  del sistema capitalista mundial de los años treinta y de la crisis del estado oligárquico nacional relativamente similar a la presente, (aunque hoy el capitalismo se encuentra fuerte y en expansión sin temor a comunismo alguno) por una necesidad social, por el reclamo de dirección del pueblo explotado, debe alzarse nuevamente, cuando precisamente, ese mismo sistema de dominación brutal se debate en una nueva crisis que amenaza con la desintegración  de Chile como nación soberana e independiente.

La tarea actual no es fácil; y por lo mismo compromete  a todos y cada uno de sus militantes -activos o no- De lo anterior emana esta exigencia de movilización partidaria, generada desde una posición que nos ha llevado a sufrir la marginación de las estructuras centrales y por supuesto de la cúpula, y guiados sólo por la gravedad de una situación que le impide al Partido desempeñar su papel en circunstancias históricas cruciales para el destino del pueblo chileno.

Es indispensable señalar que, anteriormente en la historia más reciente del Partido, se procuró abrir caminos de recuperación partidaria que fueron emprendidas desde los niveles superestructurales. En ello radicó su fragilidad de origen, susceptible de romperse con la misma facilidad con que se acordaron tales iniciativas y, lo que es más grave propiciaron las desviaciones esenciales que hoy se viven.

Hoy día, la única posibilidad de rescate y reconstrucción partidaria que queda abierta es a través de un proceso en el que la base del Partido sea protagonista principal y directa, a través de la constitución de “comités de base pro congreso extraordinario”, en todos los lugares en donde se encuentre la militancia ya sea en Chile y o en el exterior. Unos comités que sean constituidos por camaradas que concurran a ellos como militantes individuales, independientemente de que estén activos, marginados, expulsados o renunciados con el propósito de participar en un proceso que aglutine a socialistas dispuestos a trabajar en conjunto por un congreso extraordinario de rescate del Partido, forjado principalmente a partir de los mismos comités.

Además de esa condición de constituir un proceso esencialmente de base, la tarea de reconstruir una gran fuerza socialista unitaria involucra una diversidad de premisas, necesidades y requerimientos. Requiere de honestidad y franqueza, para reconocer el hecho de que una corriente, constituida más tarde en cúpula excluyente, ha sido gestora de la más grave desviación partidaria en la historia del PSCH, incorporándolo a las concepciones y posiciones de la socialdemocracia internacional, así como a un folclórico (pero exitoso para algunas minorías) “neoliberalismo socialista”, y que nada pueden ofrecer a los pueblos explotados, sólo que más de lo mismo, y hoy con la derecha nuevamente en el poder, menos de lo mismo. Y, todo ello, como necesidad ineludible para hacer perder su esencia revolucionaria al Partido Socialista, borrando de un golpe el pensamiento ideológico forjado históricamente por el Partido.

Por eso, se ha definido  como una organización revolucionaria que ha asumido el pensamiento marxista con sentido creador, que definió una posición de autonomía en el  plano de de la política internacional y al mismo tiempo asume un compromiso de solidaridad internacional con la causa revolucionaria de todos pueblos, que reitera su profunda vocación latinoamericana, que propone la transformación socialista de la sociedad chilena y lucha por ese propósito esencial. Lo anterior  constituye una base fundamental para la propuesta del llamado a rescate y reconstrucción del Partido a  través de un Congreso Extraordinario.

Además se debe aceptar el hecho de que la condición de socialista no es privativa sólo de los que han sido sus militantes -activos o excluidos- , pues hay otros miles de chilenos que comparten los principios, y que han luchado y siguen luchando por ellos, y se consideran miembros legítimos del socialismo chileno. Por todo esto los procesos de rescate y reconstrucción -incluidos los comités de base pro congreso extraordinario- deben estar abiertos para esos grandes contingentes, incluidos por supuesto, las y los jóvenes de las nuevas generaciones.

Se requiere, además,  reconocer que en estos largos años de ignominiosa entrega de principios y acciones, han surgido nuevos cuadros políticos y que los cargos de dirigente no pueden transformarse en  vitalicios ni dar lugar  al cultivo del nepotismo como se practica en el presente. Por lo tanto los nuevos responsables de todos los niveles de dirección tienen que ser resueltos por la base del Partido.

Un Partido así reconstruido podrá cumplir la otra gran tarea en el plano del desarrollo de herramientas políticas del pueblo chileno: la reconstrucción de las alianzas de izquierda que incluye a todo tipo de organización de igual signo. Esto está muy vinculado a la recomposición del Partido, puesto que en cualquiera expresión de esa naturaleza la aportación socialista es insustituible.

Y mientras fructifiquen plenamente los propósitos que resuelva el Congreso Extraordinario, estas consideraciones justifican también la demanda de realizar acciones conjuntas con organizaciones extraparlamentarias y  con todas las organizaciones políticas, sindicales y sociales que genere el movimiento popular en el proceso de reconstrucción en que se encuentra.

La alianza del Partido Socialista con los partidos que dieron sustentación al proceso de 1970-1973, así como con las expresiones políticas más consecuentes de las clases medias, constituyen bases fundamentales para conformar un bloque popular capaz de revertir el proceso antipopular en que se encuentra sumido el pueblo chileno.

Las lecciones dictadas por le experiencia de los trabajadores llevan a concluir que no se trata hoy de reeditar mecánicamente el mismo proyecto popular de 1970, pero tampoco se trata de retroceder en sus objetivos básicos hacia otros momentos históricos que mostraron su fracaso. Vistas las cosas en esa perspectiva, hay que reconocer legitimidad a los fundamentos de quienes sostenemos que Chile no tiene destino nacional sino en su transformación socialista y solo caminando en esa dirección puede encontrase las vías de superación de los obstáculos puestos a los patriotas trabajadores chilenos. Dicho de otro modo, la lucha por el destino socialista de Chile tiene también hoy plena vigencia y, consecuentemente, no hay razón para ocultarla o postergarla indefinidamente.

La recomposición de la izquierda chilena pasa necesariamente por la recomposición del Partido Socialista de Chile.

México D.F. febrero 2010.

ERNESTO NAVARRO GUZMÁN
Presidente Comunal México PSCH.