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Agosto 18, 2026

El cambio distorsionista

Sr. Director Diario El Clarín

Un tema dominante en la política de hoy es la necesidad de renovación y cambio de los dirigentes de la concertación y centro izquierda que culminó con su gran fracaso electoral que les expulsó del gobierno.

La necesidad de un cambio en su quehacer proviene del agotamiento y envejecimiento de sus ideas y estilos, la entropía política, el nuevo padrón electoral con miles de nuevos votantes que viene, millones de votos blancos, abstención y nulos, así como la falta de democracia interna que domina esos partidos con prácticas oligárquicas  y  nepóticas (llenas de apellidos  recurrentes de bisabuelos a nietos en cargos directivos) y la poca asertividad política. Paradójicamente,  quienes se proclaman partidarios de la democracia, no la practican al interior de sus organizaciones. Estas razones  -nunca escuchadas- definieron el resultado de las tres últimas elecciones.

La democracia, así nos enseñaron en  Mariknoll es: “el gobierno del pueblo, por el pueblo, para el pueblo”, en Chile transformado en: “el gobierno de los políticos, por los políticos y para los políticos… de siempre”. He ahí quizás la causa de la apatía juvenil y de muchos ciudadanos. Es difícil en nuestro país que  una persona -independiente y “sin apellido político”- dedicada a resolver problemas comunitarios ocupe alguna vez un cargo directivo, como ocurre en otras democracias.  La constitución  debiese resguardar y promover la democracia y los derechos de los ciudadanos al interior de los partidos.

Curiosamente,  quienes llevan la voz  de estas discusiones de “renovación directiva” son los más cuestionados debido a sus prácticas plutocráticas de nuevos ricos en el poder de un estado poderoso y con muchos recursos. Es bueno para Chile que muchos “dirigentes históricos” den un paso al lado o tomen un periodo sabático y abriendo espacio a nuevos actores ansiosos de participar.  Lo mismo dar apertura a nuevos temas  emergentes como: las problemática de los escritores, poetas y bandas musicales emergentes, el reconocimiento de las nuevas profesiones,  el reciclaje de competencia de la segunda y tercera edad, la ley de la bicicleta y derechos de los ciclistas,  los deportes emergentes de jóvenes como “piques” hoy clandestinos, derechos humanos de  hombres aplastados por los potenciados-derechos de las mujeres, como valorar el conocimiento y saber sobre lo mediático, el fomento de la investigación, innovación y consultoría nacional, fomento a las pymes y como destrabar burocracias para emprender nuevos negocios, entre otros.

Incorporar y motivar polísticamente a la juventud no es un problema de edad cronológica, sino de nuevas ideas, comportamientos y actitudes y con un mayor uso de inteligencia política-emocional en las decisiones, que ineludiblemente requieren “nuevos-nuevos” dirigentes. Si la centro-izquierda no democratiza  sus organizaciones  y se niegan a escuchar a su  gente es muy probable  que no recobren el gobierno y que sigan disminuyendo sus electores.

Ojalá no maten al analista mensajero que porta estos comentarios vox populi.

Atte.

Omar Villanueva Olmedo 
chile.prociclista@gmail.com