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Agosto 18, 2026

Carta a un amigo honradamente confundido…

He leído tu correo y quiero mencionar algunas pocas cosas porque estoy corriendo: me voy a Chile en unos pocos días. El voto, lo supimos siempre, bajo la Constitución actual, no es democrático: las elecciones binominales no permiten una participación democrática de todos los chilenos. El haber votado o no no hacía la diferencia porque el cansancio había alcanzado a muchos sectores y causaba frustración y rabia crecientes.

1.    La Concertación no intentó siquiera resolver los problemas del pueblo chileno en 20 años. Asistencialismo limitado y beneficencia no son equidad ni democracia. La represión con el pueblo aumentó -y no disminuyó, como se esperaría. En realidad, el presidente Lagos militarizó una zona de conflicto haciéndonos creer que el pueblo Mapuche era el enemigo. La inequidad aumentó y también sufrieron los derechos laborales, la sindicalización, el derecho a huelga y a expresar desacuerdo. También aumentó la degradación del medio ambiente con las inversiones extranjeras -que la presidenta prometió detener- y que es dramático. Lo he visto en el norte, en la Patagonia chilena, en el sur, en los ríos muertos, en las calles, en Tocopilla aún caída por el terremoto, en Lebu que sigue perdido en el tiempo y en su exclusión o en el llamado norte chico acosado por las mineras que lo avasallan todo. La fama de Chile era en base a la capacidad de un estado que ofrecía la fuerza laboral al margen de la existencia y un territorio que se daba al mejor postor… sin tener que devolver lo que era necesario para las generaciones de hoy y de mañana, en lo que a construir un futuro respetable re refiere.

2.    No han respetado ninguna de las firmas que ellos pusieron sobre los DDHH’s: estuve en Italia dando mi testimonio ante la Corte para el juicio de Podlech porque la Concertación (muy abrazada con la Alienza) se ha negado a que se juzgue a ningún pescado gordo. El Mamo Contreras fue juzgado y sigue preso (en jaula de oro) porque el mismo Pinochet le cortó la cuerda y lo dejó caer: eran rencillas entre iguales. El gobierno permite que las FFAA’s paguen los juicios de los asesinos que tienen juicios. Podlech estuvo incluso a cargo de ese fondo… Han violado el tratado de Roma, el convenio 169 de la OIT que ya no pueden ser más elementales. Y suma y sigue.

3.    La justicia civil es una farsa y actúa de modo inmoral llamando a la “Justicia Militar” para que imponga sus criterios en cada situación que lo pide. El país y las familias de un niño desaparecido, Jose Huenante, y de 22 mapuche asesinados “en democracia” siguen esperando por justicia y reparación. Ninguno de los presidentes de la concertación ha tenido la dignidad o decencia de recibir a los familiares de los Mapuche asesinados. Tampoco el darles una respuesta y apoyo a quienes aún siguen buscando a sus muertos y desaparecidos.  Frei fue notorio en no hacerlo: lo expresó como un principio. Eso lleva al voto de castigo que menciono. También la relación con estudiantes y profesores, con obreros y pescadores y tantos otros más… llevan a un efecto similar. El verbo hablar, como dice una canción española, debe remplazarse por el hacer.

4.    La fortuna de los que controlan el país, especialmente de las grandes corporaciones, también aumentaron. Estas eran las que exigían del gobierno la represión a diferentes niveles, cada vez que veían algo que les inquietaba. El gobierno siempre les aceptó y consecuentemente reprimieron.

5.    Es la Concertación la que metió la pata hasta las orejas: no fue capaz siquiera de inscribir a algo más de 5 millones de potenciales votantes: Los inmovilizaba el miedo de que se diera vuelta la bandeja cuando la diferencia entre ganador y perdedor era tan pequeña. Y eso lo apoyó la Alianza que, al igual que la Concertación querían hacerlo. Pero la Alianza leyó mejor lo del voto de castigo. A iguales ofertas y promesas era mejor castigar al que estaba en el gobierno. Que esto puede aumentar la represión… eso es más que posible cuando andan sueltos los que ya lo hicieron y siguen impunes. Pero también esto incluye que hay una masa social importante que va identificando que su papel social no es sólo votar en un circo que en 20 años no los saca del barro. Obviamente no sirvieron las estrategias dizque innovadas en lo electoral en un mundo donde las elecciones ya estaban falseadas por su propio diseño e intención. No necesitamos más de esto.

6.    Reconozco que a muy corto plazo, podría pensarse que era mejor no dejar que entrara la Alianza pero quien le abrió la puerta y la invitó fue la Concertación por estar en colusión política y económica con ella. Pero Frei también se hizo millonario con Pinochet  y, como camaleón, nunca respondió a las necesidades de los derechos fundamentales (casa, trabajo, educación, bienestar social, pensiones, derecho a una cultura propia, igualdad ante la ley, fin de la represión, etc) La venta del mar, en estos días los tiene, post elección, nos muestra a los que son parte de este co-gobierno en las mismas e inmundas maniobras de las últimas décadas. ¿Quién se equivoco?

7.    La elección no la perdieron los que hayan votado nulo o que se abstuvieron: no era ganable porque la rabia del pueblo hizo un voto de castigo y los que no votaron es porque llevan 20 años de pinochetismo sin Pinochet. Frei, ya colgando de un hilo en el precipicio electoral, dijo que haría algunas cosas… pero todos sabían que eran sus promesas, y que las anteriores no las había cumplido. De todos modos, seguirán en co-gobierno. Ahora se trata de que el pueblo, sus organizaciones, los que siguen siendo excluidos, explotados, reprimidos sí se ganen los espacios democráticos: en una sociedad democrático eso se llama ganarse el derecho a la desobediencia. Si nada pasa y seguimos en la farándula electoral, la guerra sucia contra el pueblo mapuche va a pasar a una represión aún mayor que antes. Y por eso, tampoco era aceptable la posición de decirle a los trabajadores y al pueblo mapuche que “se quedaran tranquilos (en su miseria y explotación siniestra) para que no los reprimiesen…” Como si la condición que viven no fuera represión.

8.    Me parece que lo que se viene es que van aumentar las luchas por esos derechos fundamentales: no se trata sólo de mirar al pasado o, como ya algunos dicen, aceptar “trabajar para la próxima elección” sin mirar que realmente determina los cambios. Mantener el sistema legal, electoral y de justicia actual seguirá aumentando la represión. Es necesario que todos llevemos a Chile hacia una democratización real, con equidad, con justicia. Curiosamente, en los días entre la primera y segunda vuelta, sobre el 85% de la población chilena (encuesta de la BBC de Londres) indicó que el ultra neoliberalismo chileno es rechazado y debe terminar. Eso es mucho más que el 28,6% del total de potenciales votantes que “eligieron a Piñera!! Y es mejor que el candidato triunfante lo entienda porque esto no va a ser una vuelta al pasado. Estas luchas van a empujar por una Nueva Constitución que cambie el rayado de la cancha que dejó Pinochet y al que la Concertación sólo se adaptó, haciendo una menos mala administración… pero en los mismos términos tradicionales: buena para pocos. Pero el sistema siguió aumentando la falta de equidad, de justicia y de respeto por los derechos humanos. Se dejó que las fuerzas armadas no tomaran la decisión responsable de desligarse de los crímenes de lesa humanidad, aceptaran ser personas y buscar espontáneamente que se hiciera justicia. Pero se prefirió no hacerlo y que sigan siendo los super-héroes que podían comprar una complacencia culpable.  El nuevo presidente prometió que no cambiará su posición y un importante actor, Jovino Novoa, exige que se debe terminar, -como lo prometió el presidente Lagos,  con un perdonazo de 50 años-, con el incompleto (y vergonzoso cuando lo miran desde el extranjero) “proceso de justicia” avergonzada de si misma. Es decir, para siempre. Eso no es democrático ni se puede sostener con una franja de electores tan escuálida. Que no nos llamemos a engaños. ¡Que muestre si es demócrata!

Recuerda que dar limosnas políticas es una vergüenza en un país que es rico y en cualquier parte del mundo. Si, unos pocos se hicieron ricos, al precio de la pobreza de muchos. No es argumento responsable comparar la pobreza 20 años después de la salida de Pinochet, sino que se debe comparar con lo que era posible avanzar y no se avanzó porque el diseño de capitalismo frenético no lo permitía. Y tampoco hicieron nada por impedir las riquezas excesivas de los pocos que defienden el sistema. No se ha juzgado a ningún magnate que se volvió rico con su “sueldito”: ni siquiera a la familia del dictador. Nuevamente es del extranjero que llega la iniciativa y exigencia de justicia. Esta complicidad, colusión, falta de ética social y humanista es la que llevó a un cambio de mando entre los grupos políticos que defienden la alternancia política que sólo les sirve a ellos.

Veamos como sigue el camino. Veamos juntos como podemos apoyar desde las diferentes opciones que se vayan dado. Ya se ve mucha inquietud al respecto. Quizás si el fin de esta des-concertación permita que ya no se siga creyendo en el viejo pascuero ni en la política que miente e impide una verdadera expresión popular. Y no hablo de usar la violencia: sino de desobediencia democrática, de impedir la violencia estatal que tiene el monopolio de las armas y de quien tiene futuro para sí y para sus hijos. Ni tampoco de que este país siga siendo de unos pocos. Es en esas luchas que los chilenos podrán re-encontrarse para avanzar por un futuro para todos y cada uno. No en la cola de las elecciones binominales. Vamos a ver entonces, si son tan democráticos con su 28,6% de apoyo. El pueblo tiene la palabra. Los candidatos tienen la opción de ser ellos quienes apoyan al pueblo y no al revés.

José Venturelli Barón, Pediatra. 21 de enero del 2010.