La Organización de Naciones Unidas (ONU), señaló este lunes que tras el terremoto del pasado 12 de enero en Haití, se contabilizan 112 mil 250 muertos y 194 mil personas heridas, en la que consideró una de las peores tragedias de los últimos años. El ente internacional, totalizó unas 235 mil personas damnificadas que han tenido que desplazarse desde Puerto Príncipe hacia el interior del país a bordo del transporte que las autoridades dispusieron para los haitianos de manera gratuita.
En Puerto Príncipe, entre 800 mil a un millón de personas residen en sitios de albergue temporal, como lo indicó la Oficina de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas (OCHA).
El aeropuerto de la capital recibe un promedio de 130 a 150 aviones todos los días con colaboración humanitaria, un flujo de naves que no se espera que descienda en el futuro próximo”, apuntó la OCHA y agregó que aquellas aeronaves que transportan material que no es de emergencia, son desviados al aeropuerto de Santo Domingo.
Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud (OMS), sostuvo que cada vez va en descenso el número de víctimas que requieren alguna operación y en cambio, se necesita material de cirugía ortopédica y de sangre.
La ONU recordó la urgencia de suministrar alimentos no perecederos a la población y que estén listos para el consumo.
A 13 días del terremoto
Las autoridades haitianas se han mantenido a la espera de más personal sanitario que coordine las acciones de atención médica en el país, a casi dos semanas del severo terremoto que devastó a la nación antillana.
Pese a los esfuerzos de la comunidad internacional, aún no se ha logrado cubrir todas las necesidades más urgentes de las víctimas en materia de medicamentos y cuidados postoperatorios.
Fucionarios del Ministerio de Sanidad haitiano, han expresado su preocupación por el estado en el que se encuentran algunos hospitales, así como el colapso de otros centros de salud donde la cantidad de víctimas que han llegado ha sobrecargado la atención médica.
Aunado a esto, se presenta la preocupación por las personas que han sido dadas de alta y ya no cuentan con una vivienda a la que acudir. Por ello, el ministro de Salud de Haití, Alex Larsen, expresó su preocupación de trasladar a aquellas personas que ya fueron atendidas por personal médico especializado, hacia hospitales de campaña.
“Ahora lo que necesitamos es hospitales de campaña para ocuparnos de los postoperatorios y poder liberar así los hospitales, que tienen que retomar su actividad habitual”, dijo.
A este respecto, el grupo de acción sanitaria de Naciones Unidas en el país caribeño, informó que hasta la fecha existen 43 hospitales que funcionan en Puerto Príncipe junto a 12 hospitales de campaña.
La directora de la Organización Panamericana para la Salud (OPS), Mirta Roses, aseguró que los heridos desean la compañía de sus familiares, también porque de esa manera se sienten más protegidos y cuentan con agua y comida.
“Creo que el problema será organizar sitios temporales de cuidados ambulatorios, y convencer a toda esa gente de que se mueva a esos lugares”, expresó Roses.
En tanto el director gerente del Hospital General de Puerto Príncipe, Guy Laroche, manifestó la dificultad que se vive a diario en la coordinación del personal que ha llegado de diferentes partes del mundo para trabajar en los hospitales, pues aseguró que “todos quieren ser los primeros”.
“Cada vez nos resulta más difícil coordinar a los diferentes equipos que nos ayudan, cada uno tiene sus principios y su sensibilidad, todos quieren ser los primeros, se empujan entre ellos”, objetó Laroche.
En este sentido, Guido Bertolaso, jefe del servicio de Protección Civil italiano, cuestionó la coordinación que se está llevando a cabo en la asistencia humanitaria a las víctimas del terremoto de hace casi dos semanas.
“Por desgracia, aunque hay una presencia masiva (de equipos de rescate), no se están usando de la mejor manera”, sostuvo el funcionario italiano y agregó que hay “demasiados egos” involucrados en las tareas de rescate.
En otro aspecto, Bertolaso criticó la eficiencia de militares estadounidenses presentes en la zona, pues consideró que están “totalmente fuera de la realidad”.
