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Con serenidad y con un café sobre mi escritorio, he podido escuchar el primer discurso de Piñera. Las primeras palabras del neopresidente dejan claro que es un discurso leído y releído varias veces. No hay improvisaciones ni palabras sueltas. El discurso de un patrón hacia sus empleados.
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Piñera, tiene una idea abstracta sobre la política. El corazón dicta y el pensamiento obedece. Todo podrá ser una escena de teatro, los personajes son las amigas y los amigos que han optado por la pieza teatral para lanzar en la actuación el mensaje a los chilenos: “Futuro y esperanza”.
Todo se transforma en “maravilla”, en magia, porque el destino de un país lo hacen los hombres que siguen el corazón y no la razón. El día de estreno
“Hoy es un gran día para Chile” discursa el neo-presidente. Cierto, para todos los actores que presentan una obra de teatro el estreno será siempre el mejor día. En las palabras de Piñera hay tanto de folklore que faltaba en su escenario un “Carricoche” tirados por caballos blancos con alas doradas.
La noche de los “birlochos” puede ser peligrosa en las curvas que tendrán que efectuar los personajes. Todo el proceso que se avecina es gracias, según el neo-presidente, al cariño de los que votaron por él. No hubo votación, eso queda claro, sino que una “maraton hacia la moneda”.
La noche del triunfo, de las gaviotas en viña, porque, francamente, una democracia se fortalece del momento que recupera una constitución de la república y no se desarrolla con una fascista.
Frei, y todos los ex camaradas que se hundieron en la concertación, nunca quisieron cambiar la constitución porque ella los representaba. Piñera agradece a Frei por el amor, apasionado, que tiene por Chile. La música se vuelve chovinismo. Pase lo que pase la patria se defenderá con el corazón y no con la razón.
Los veinte años de la concertación han quedado en el libro negro. Mientras tantos, los agradecimientos de Piñera van dirigidos al cielo: “()…Y agradecer a Dios por la maravillosa patria que nos regaló”. La astucia no se puede confundir con la “pillería”, eso lo sabemos todos pero Piñera amedranta al pueblo con el amor a la patria, con la fe de todos los días con el coraje de regalar al patrón la fuerza y el alma al cielo.
Todo es un sueño, en su discurso, todo es felicidad, libertad y fraternidad. El avión de la derecha partirá del aeropuerto construido por la concertación, son las promesas. Mientras tanto en el discurso no se habla del “Cobre chileno, tampoco se tocó los sindicatos, la educación, los salarios y la protección social de la mayor parte del pueblo. Preocupa la política Internacional, el armamento continuo que tuvo la concertación, los derechos humanos y la libre expresión que tendremos los no Piñeristas. En fin. la obra de teatro del neo-presidente ofrece poca literatura y tanto folklore… Esperamos que el público no se duerma en el teatro y que al menos, solidariamente, aplauda los actores.
Godosky
