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Agosto 18, 2026

Segunda vuelta

Los que hoy nuevamente nos intimidan con el mal menor deben  precisar lo que realmente está en juego en esta segunda vuelta.

El alto nivel de organización y decisión política rupturista  con que los sectores populares enfrentaron el término de  la dictadura militar en los 80” llevó a  la burguesía opositora y a la dictadura (representación político militar de la derecha) a sentarse  a negociar para proyectar el nuevo Chile de la transición, con el objetivo de mantener sin modificaciones de fondo el modelo económico neoliberal, esta negociación fue supervisada y avalada por la Jerarquía Eclesiástica Chilena  y  el Imperialismo Norteamericano.

Sellado el pacto político social, la determinación de la continuidad de la dictadura se depositó en la decisión popular mediante un referéndum electoral (plebiscito), el SI y el NO. Independiente del resultado ya todo estaba negociado.

El triunfo opositor (actual Concertación) no significó un peligro para el empresariado y las compañías transnacionales, el pinochetismo se aseguraba la continuidad de todas sus granjerías y privilegios conquistados a sangre y fuego durante los 18 años de dictadura y si se vislumbraba un retoque al sistema este se debería realizar “en la medida de lo posible”, según lo expresado por el primer Presidente post dictadura,  Patricio Aylwin.

Después de 20 años, la Derecha  Concertacionista se prepara para una segunda vuelta electoral pero a diferencia de años anteriores enfrenta seriamente las posibilidades  de su extinción en  manos de sus primos hermanos, la derecha conservadora.

Para nadie es extraño reconocer que la Concertación está agotada y desgastada, producto de los actos de corrupción y las pugnas de poder en su  interior, los sectores que sienten  este desgaste es el “pueblo concertacionista” y sectores medios quienes, mediante el voto de castigo pueden inclinar la balanza a favor del Piñerismo en la segunda vuelta.

Un segmento  importante de la derecha económica, quienes han sido los verdaderos beneficiados con la política económica aplicada por los gobiernos de la concertación,  no ven con muy buenos ojos que Piñera llegue al gobierno, un ejemplo de lo anterior es la posición del ex presidente de la Sociedad de Fomento Fabril (Sofofa), Felipe Lamarca quien ha reconocido su disposición de votar por el candidato de la concertación enviando un certero mensaje: la gente sencilla sabe de corazón exactamente quién quiere que sea Presidente” y agregó que “me gusta tener una sociedad más sencilla, más austera, donde la gente no sufra angustias”.

Es precisamente este sector del empresariado derechista – pro concertacionista –  quienes mediante  una operación política en marcha instalan en el escenario electoral  la candidatura de Marcos Enrique Ominami como bloque de contención para evitar el trasvasije directo de votos desde la concertación hacia las arcas del Piñerismo.

Un número importante de medios de comunicación derechista encabezados por el  diario la Segunda  pasan a ser los voceros oficiales de esta operación política. Lo anterior acompañado de una amplia gama de  encuestas.

Las encuestas nunca han sido, simplemente ‘sondeos de opinión’ ya que  siempre han adquirido  el carácter de ‘tendencias’.  Según un artículo de Manuel Acuña Asenjo,  estas forman conciencia, crean opinión; más, aún, cuando son confeccionadas por instituciones reconocidas, como lo son las Universidades y los Centros de Estudios Superiores.

Esta operación política, en la primera vuelta,  fue de gran éxito ya que aproximadamente un 57% de la votación (Enriquez Ominami, Frei, Arrate) quedaron en el campo “progresista” evitando que la  Derecha Conservadora ganara en primea vuelta.

Para este sector de la derecha económica empresarial – pro concertacionista –  las garantías de gobernabilidad y estabilidad política generada  durante los 4 gobiernos del conglomerado oficialista han sido de gran éxito, lo anterior se refleja mediante los siguientes puntos:

•    En el orden económico, profundización de las privatizaciones (cobre, agua, puertos, sanitarias).
•    Los gobiernos oficialistas nunca han tenido la voluntad política para revisar las privatizaciones realizada por la dictadura militar, todo lo contrario, estas se han profundizado.
•    La educación, la salud y los  fondos previsionales se transformaron en la base de  importantes proyectos rentable del bloque dominante en el poder
•    Se permiten garantías millonaria  en subsidios y un régimen impositivo casi exento a las empresas mineras, forestales, salmoneras, subcontratistas
•    Mediante la política de  consenso con la derecha aplicó la subcontratación que divide a los trabajadores para dejar millonarias ganancias para las subcontratistas y hacer múltiples negociados en base al menor costo de la mano de obra profundizando la precarización laboral. El plan laboral, con algunas pinceladas y maquillaje, continúa aplicándose como tope de contención para aplicar la política económica
•    Es importante precisar que la Concertación durante estos 20 años ha tenido la capacidad coaptar exitosamente a dirigentes sociales y sindicales por intermedió del clientelismo y el control político de la Cut  lo que  les ha permitido  manipular los conflictos laborales. Un número no menor de dirigente estudiantiles que participaron en el movimiento denominado “los pingüinos” terminaron militando en partidos del oficialismo y actualmente tras la candidatura del abanderado oficialista.
•    El pacto electoral realizado por el Partido Comunista con la Derecha Concertacionista utilizando como eje principal su exclusión en el parlamento no solo se realizó con el compromiso que los Comunistas aceptaran la  candidatura de Jorge Arrate para asegurar el apoyo en segunda vuelta sino que este partido renunciara a  la opción de  levantar una alternativa electoral de izquierda.  Lo anterior es visto como una gran victoria de las fuerzas del sistema ya que en los hechos se legitima toda una estructura económica política social y cultural administrada exitosamente por la Concertación 
•    Las sentidas y justas demandas del pueblo mapuche han sido violentamente reprimidas a favor de las empresas transnacionales forestales que operan en la región. 
La concertación, encabezada por el golpista Eduardo Frei quien evitó que se juzgara a Pinochet en el extranjero,  no promete grandes cambios en favor del pueblo y los trabajadores. El verdadero objetivo que persigue, consiste en disputar, con la derecga conservadora,  la representación política de los intereses de la clase dominante (clase política, empresarios, Compañías Transnacionales,  Isapres, AFP, Etc.) para continuar administrando en forma exitosa y consensuada el modelo económico neoliberal imperante en Chile que permita mantener la institucionalidad heredada de la dictadura.

Una encuesta aparecida ne le Mercurio el 9/01/10, Sebastián Piñera, aventaja por 5,1 puntos al candidato oficialista Eduardo Frei en la intención de voto en las grandes ciudades, durante la última semana un importante número de seguidores de Enriquez Ominami han vuelto a su entorno natural fichando a favor de Frei. La operación política continúa su curso de acción.

El evento electoral del 17 de enero determinará  el éxito de esta maniobra.

Conclusión: Ninguna de las 2 alternativas electorales, la derecha concertacionista, y la derecha conservadora y pinochetista encabezada por el empresario multimillonario Sebastián Piñera presentan garantías para el pueblo y los trabajadores. Los no inscritos, los que se abstienen de ir a votar,  los que anulan o dejan en blanco su voto  constituyen la base fundamental para un proyecto alternativo  de sociedad  basado en  un consciente  proceso de acumulación de fuerza.

La izquierda revolucionaria tiene la palabra.

Jaime Arancibia V. <jaranvasq@chile.com>