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Agosto 18, 2026

El que nace barrigón es al ñudo que lo fajen

Resulta una paradoja encomiable el que sigan siendo los militantes de la izquierda más maltratada y despreciada, los que se den el trabajo de buscar y encontrar razones para votar por Eduardo Frei y salvarle el culo a la Concertación. Ni en el comando del senador se ve tanta intención para encontrar razones, históricas, económica, éticas, políticas y las que radican en el ámbito inconmensurable del miedo a la derecha, para el efecto.

Es un trabajo arduo encontrar razones para que el candidato se instale de nuevo en La Moneda. Escritores, sociólogos, periodistas, dirigentes, políticos, militantes patipelados de la izquierda se han dado a encontrar la mayor cantidades de arguentos para convencer al 12.9 % que algunas encuentras dan por votos nulos y blancos.
 
Y que según los cálculos, hacen la diferencia entre un quinto gobierno de la Concertación y el primero de la derecha elegido en las urnas, después de Jorge Alessandri en 1958
 
La gente de izquierda viene haciendo el ejercicio de buscarle a un personaje como Eduardo Frei ventajas respecto de Piñera en el ejercicio del gobierno. Junto con amenazar con el cuco de la derecha y de repetir la ecuación: voto nulo/blanco = voto Piñera.
 
Internet ha sido por momentos escenario de duelos políticos que han ofrecido muy interesantes despliegues de argumentación de un bando y del otro. Se han observado constructivos debates que han servido para despercudir las ideas y la sana costumbre de la controversia. También ha habido descalificaciones cuando los argumentos han quedado cortos, pero en caso muy aislados.
 
Algunos de esos textos advierten respecto de los programas sociales de la Concertación tirados al tacho de la basura, los ministros pinochetistas en el Ejecutivo, la ANI dirigida por los ex CNI, y la vergüenza que un empresario del tipo gil avivado, sea el nuevo presidente.
 
Pero ha sido la gente de izquierda la más entusiasmada en eso de dirimir con argumentación seria si desde el punto de vista zurdo, lo correcto es nulo /blanco/abstención u optar por Frei.
 
Y este esfuerzo encomiable tiene méritos plurales. Desde la fina argumentación de muchos, al control de la náusea, el manejo de la bronca, la inhibición de la rabia legítima.
 
Sobre todo porque el senador Frei hace lo posible por evitar que la gente de izquierda vote por él. Quizás en su fuero íntimo de derechista marrano, le desagrade que el diferencial último sea cubierto por gente a la que en verdad detesta y a la que mandaría sin mayores problemas a islas lejanas o a caletas fantasmas. Por las que siente genuino desprecio.
 
Porque Frei nació derechista y no habrá nada que lo aleje de su condición. Y se siente más cómodo en el mundo de lo negocios que en la selva de la política en la que puede tropezar con personajes detestables.
 
La gente de izquierda que debe votar por Frei hará un ejercicio de resistencia propio de quienes pasaron alguna vez por las celdas de la dictadura. Y deberá asumir sus opiniones mala leche respecto de Cuba y Venezuela.
 
Deberán entender, como componente del mal menor por el que han optado, el recuerdo de su conducta durante el tiempo duro, cuando muchos de esos votantes eran perseguidos, estaban en las cárceles o mantenían rudimentos de resistencia con riesgos vitales.
 
Han debido subir las acciones del voto blanco, nulo y el abstencionismo después de ver esos gestos prepotentes de un Frei sin respuesta respecto de los funcionarios de la dictadura en plenas funciones en el gobierno de la compañera Bachelet. O de su ministro estrella funcionario del sistema de Isapres.
 
A los irresponsables del voto nulo/blanco/abstención les habrán subido los bonos a partir de anoche. Habrán confirmado sus sospechas que de ganar Frei los amnésicos volverán a sus olvidos, los prepotentes a sus ceños fruncidos, la derecha, ésta no la otra, a aplicar a rajatabla lo que está pendiente y las promesas al aire desde donde salieron.
 
A pesar de los esfuerzos notables hechos por las buenas personas de izquierda para convencer a estos rebeldes insumisos para sumar sus votos y evitar que la derecha llegue al poder político, la percepción es que la cosa está irremediablemente perdida.
 
Esas buenas personas, herederas de aquellas que según el Che eran capaces de morir en silencio en una cámara de tortura, pero incapaces de hacerlo asaltando un nido de ametralladoras, observarán, avergonzados, las imágenes de la entronización de la derecha, reos de la culpa. Una culpa ajena.
 
Los esfuerzos notables por salvar trabajos, puestos y estipendios, deberían generar la misma energía en ejercicios intelectuales y de los otros para, de una vez por todas, levantar una iniciativa de izquierda de verdad.
 

Ya viene siendo hora que esos esfuerzos tengan como norte la profundización radical de la democracia, la que sólo es posible desde una estrategia que la izquierda puede impulsar. Y ojalá con el mismo grado de imaginación, argumentación, determinación y audacia.