| En noviembre de 1989, el comité central del Partido Comunista de la República Democrática de Alemania (RDA) decidió morigerar los impedimentos de los ciudadanos para viajar a Europa occidental: había evidencias mil de posibles revueltas populares desafiando al régimen de Berlín. |
Los paquetes de estímulo que han permitido a la economía mundial mantenerse precariamente en una la línea de flotación son cifras astronómicas que no caben en el entendimiento de los seres humanos. Pero son, al mismo tiempo –tal como van las cosas en la economía mundial–, sumamente insuficientes. El G-20 discutió y puso sobre la mesa tres ideas alternativas: a) no hacer nada (por supuesto que son cientos o miles los economistas thatcherianos que claman a gritos por esta línea); b) llevar a cabo una vigorosa política de estímulos fiscales coordinada; c) hacer esto último pero dejar actuar discrecionalmente a los gobiernos. Se fueron por esta última línea, que parece encaminarse nuevamente a un gran desastre.
China fue el país con el plan de mayor estímulo fiscal: 12.9 por ciento de su PIB. Estados Unidos puso la mayor cantidad en términos absolutos, pero una cifra sustancialmente inferior a la de China en términos relativos. En Europa, Francia y Alemania fueron a fondo…, en el marco de sus restricciones. No es extraño que hayan sido los primeros países europeos en mostrar signos de esta recuperación precaria. Alemania metió recursos por 2.8 por ciento de su PIB, mientas Reino Unidos lo hizo sólo con 1.3 por ciento, e Italia entró con un ridículo 0.3 por ciento. El G-20 había acordado que era preciso un estímulo de 2 por ciento del PIB mundial. Los estímulos puestos en juego de todos juntos, según cifras del FMI, suman 2 mil millones de dólares, equivalentes a 1.4 por ciento del PIB mundial. Quince por ciento de los estímulos fiscales se aplicaron en 2008; 50 por ciento en 2009 y el restante 35 por ciento se aplicarán en el primer semestre de 2010. Entre tanto, las cifras del desempleo en Estados Unidos y en la Unión Europea continúan aumentando a galope tendido. Si a nadie se le ocurre nada, en junio de este año se agotará el impacto de los estímulos fiscales; después, el abismo o… (¿?)En más de dos siglos de registro de los mercados de valores, el mundo no había visto el desastre que muestran los últimos 10 años. Es sin duda el fin del . Y el comienzo de una incierta e irremediable pesadilla. Nadie sabe en el mundo qué hacer. Algunos de los gobiernos del G-20, los que mandan, buscan pragmáticamente en la bruma espesa qué harán con la humanidad y con el planeta. Tal como lo expresó una vez Karl Popper, en los asuntos humanos es imposible anticipar un invento nuevo, debido a que, si fuera posible, ya se habría inventado. Mucha niebla, mucha obscuridad.
En más de dos siglos de registro de los mercados de valores, el mundo no había visto el desastre que muestran los últimos 10 años. Es sin duda el fin del . Y el comienzo de una incierta e irremediable pesadilla. Nadie sabe en el mundo qué hacer. Algunos de los gobiernos del G-20, los que mandan, buscan pragmáticamente en la bruma espesa qué harán con la humanidad y con el planeta. Tal como lo expresó una vez Karl Popper, en los asuntos humanos es imposible anticipar un invento nuevo, debido a que, si fuera posible, ya se habría inventado. Mucha niebla, mucha obscuridad.
En más de dos siglos de registro de los mercados de valores, el mundo no había visto el desastre que muestran los últimos 10 años. Es sin duda el fin del . Y el comienzo de una incierta e irremediable pesadilla. Nadie sabe en el mundo qué hacer. Algunos de los gobiernos del G-20, los que mandan, buscan pragmáticamente en la bruma espesa qué harán con la humanidad y con el planeta. Tal como lo expresó una vez Karl Popper, en los asuntos humanos es imposible anticipar un invento nuevo, debido a que, si fuera posible, ya se habría inventado. Mucha niebla, mucha obscuridad.
