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Y para ser ecuánimes, a pesar de la Concertación.
A pesar del conglomerado y de su candidato hay que preservar el futuro. Futuro que pasa por devolverle al país su calidad de República, al sistema político su carácter democrático, y al pueblo de Chile su condición de único Soberano. |
Ni el candidato ni su coalición han dado señales de entenderlo: cada vez que la montaña anuncia un parto, termina pariendo una laucha. ¿La educación? Eduardo regalará el uniforme. Con plata del Estado claro está. Si copiase a los países civilizados eliminaría el uniforme y ahorraría unos pesos, pero ¿osaría enfrentar al lobby textil? Para no hablar de eliminar el lucro en la educación…
Los refuerzos, algunas “galletas” de izquierda, olvidaron que durante la campaña de primera vuelta le pusimos el contenido y la sustancia al debate. Ahora se limitan a demonizar a Piñera. Aporte programático cero. Aporte intelectual cero. Aporte político cero. Pobre Eduardo, el “mal menor”.
Los horrores que profiere Carolina Tohá contra la derecha dura no tienen credibilidad: sus anatemas se dirigen a las fuerzas con las cuales la Concertación ha cogobernado el país durante veinte años. Consensuado esto, lo otro, y el resto. Incluso aquello.
Afortunadamente, -contrariamente a lo ocurrido en Sodoma y en Gomorra-, quedan algunos justos. Hay quién tiene convicciones en Océanos Azules. Sí, convicciones. No intereses en tal o cual negocio, ni en tal o cual multinacional, ni en esta o aquella institución financiera. Convicciones, la materia noble con la que se hace la Política.
A nosotros, al Partido de Izquierda, no nos llevó mucho tiempo convencerles de la necesidad de preservar el futuro, futuro que como queda dicho pasa por devolverle al país su calidad de República, al sistema político su carácter democrático, y al pueblo de Chile su condición de único Soberano. En Océanos Azules, -cuyos miembros pasan por tener convicciones, ideales, ética, hábitos de probidad y ambiciones para el país-, ya estaban pasablemente convencidos.
Si queremos terminar con la institucionalidad perversa heredada de la dictadura y conservada con celo por la Concertación, hay que construir mayorías. Vastas mayorías. Y nosotros, el Partido de Izquierda, no tenemos ningún problema en avanzar junto a Océanos Azules en ese tema.
Queda una tarea no por clara menos ardua: la de convocar a todos los demócratas a construir un Pacto Republicano, a darle forma y contenido. Y fuerza mayoritaria. Para que el proceso Constituyente desemboque en una Constitución democrática, legítima y popular que elimine el estiércol en el que germina el poder del gran capital. Y genere las condiciones de la deseable y posible prosperidad de todos.
A pesar de Eduardo. A pesar de la Concertación.
Luis CASADO
Miembro de la dirección nacional (P) del Partido de Izquierda (PAIZ).
Los refuerzos, algunas “galletas” de izquierda, olvidaron que durante la campaña de primera vuelta le pusimos el contenido y la sustancia al debate. Ahora se limitan a demonizar a Piñera. Aporte programático cero. Aporte intelectual cero. Aporte político cero. Pobre Eduardo, el “mal menor”.
Los horrores que profiere Carolina Tohá contra la derecha dura no tienen credibilidad: sus anatemas se dirigen a las fuerzas con las cuales la Concertación ha cogobernado el país durante veinte años. Consensuado esto, lo otro, y el resto. Incluso aquello.
Afortunadamente, -contrariamente a lo ocurrido en Sodoma y en Gomorra-, quedan algunos justos. Hay quién tiene convicciones en Océanos Azules. Sí, convicciones. No intereses en tal o cual negocio, ni en tal o cual multinacional, ni en esta o aquella institución financiera. Convicciones, la materia noble con la que se hace la Política.
A nosotros, al Partido de Izquierda, no nos llevó mucho tiempo convencerles de la necesidad de preservar el futuro, futuro que como queda dicho pasa por devolverle al país su calidad de República, al sistema político su carácter democrático, y al pueblo de Chile su condición de único Soberano. En Océanos Azules, -cuyos miembros pasan por tener convicciones, ideales, ética, hábitos de probidad y ambiciones para el país-, ya estaban pasablemente convencidos.
Si queremos terminar con la institucionalidad perversa heredada de la dictadura y conservada con celo por la Concertación, hay que construir mayorías. Vastas mayorías. Y nosotros, el Partido de Izquierda, no tenemos ningún problema en avanzar junto a Océanos Azules en ese tema.
Queda una tarea no por clara menos ardua: la de convocar a todos los demócratas a construir un Pacto Republicano, a darle forma y contenido. Y fuerza mayoritaria. Para que el proceso Constituyente desemboque en una Constitución democrática, legítima y popular que elimine el estiércol en el que germina el poder del gran capital. Y genere las condiciones de la deseable y posible prosperidad de todos.
A pesar de Eduardo. A pesar de la Concertación.
Luis CASADO
Miembro de la dirección nacional (P) del Partido de Izquierda (PAIZ).
