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Agosto 18, 2026

Richard Sennett: La desglobalización y la revuelta contra la cultura de superficialidad

 Richard Sennett, el destacado socio-antropólogo anglo-norteamericano, estuvo la semana recién pasada en Barcelona invitado por el CCCB (Centre de Cultura Contemporànea de Barcelona, ubicado en pleno Barri del Raval en el distric de Ciutat Vella de la ciutat condal) en el marco de la nueva muestra del Archivo CCCB – Ciudad y espacio público. Pronunció la interesantísima conferencia La ciudad y el artesano (que pudo ser seguida a través de la retransmisión en la web de CCCB) basada en su última entrega, The craftsman (El artesano) (Anagrama, 2009) y que corresponde al primer de tres volúmenes dedicados a la  “cultura material”  en el “nuevo capitalismo”, según señaló.
Pero Mr. Sennett es no sólo por estos días uno de los más potentes y lúcidos analistas de nuestro mundo, sino que posee una no menos interesante biografía. Fue un niño pródigo de la música, un eximio intérprete de piano y violonchelo, a lo se empezaba a dedicar profesionalmente hasta que sufrió una seria lesión de mano que le impidió hacer de la música su ocupación principal. Hoy la cultiva como hobby y admite que constituye una de sus más potentes pasiones, junto a la cocina.  

Se formó en la University of Chicago y en la University of Harvard, recibiendo su doctorado en 1969. Es Profesor emérito en la London School of Economics, además en los 70’ fue co-fundador  junto a Susan Sontag y Joseph Brodsky, del leyendario y prestigioso The New York Institute for the Humanities at New York University. En la dura década de los 80’, en plena era del chorreo reaganeana y del castrador puritanismo thatchereano, se desempeñó como asesor de la UNESCO y como presidente del Consejo Americano sobre el trabajo, compartiendo el tiempo con la enseñanza en Harvard. A mediados de 1990 el Mr. Sennett comenzó a dividir su tiempo entre la University of Nueva York y el London School of Economics. En la actualidad, además de mantener la relación con estos centros académicos, “mantiene las conexiones informales con el MIT y el Trinity College, Universidad de Cambridge.”

Está casado con la socióloga Saskia Sassen y es de origen judío progresista, su padre y su tío anarquistas combatieron con las Brigada Lincoln por el POUM en la Guerra Civil Española; se define como un hombre de izquierdas y absolutamente desencantado de los partidos socialistas europeos (de hecho dejó su activa militancia en el laborismo inglés), fruto sin lugar a dudas, de lo que se ha venido en llamar “la traición de la socialdemocracia”.

Ha publicado importantes obras situando al hombre en el escenario del trabajo y la ciudad, teniendo como telón de fondo el conjunto de mutaciones que han operado en el mundo contemporáneo. Recomendamos, especialmente, su primera trilogía [La corrosión del carácter (trabajo), El respeto (estado bienestar) y La cultura del nuevo capitalismo (cultura)] en la cual disecciona magistralmente lo que ha venido en llamar el new capitalism.

En su última entrega, para este discípulo de Hannah Arendt, “hacer es pensar” y “la artesanía (craftmanship) responde a un importante un impulso humano, duradero y básico; el deseo de realizar bien una tarea, sin más”, lo cual supone dedicación para aprender y para el desarrollo de las habilidades para crecer como un trabajador competente. Un concepto que denuncia como ausente durante estos últimos 20 años de capitalismo financiero y esas carencias de competencias y entrenamiento de los trabajadores hicieron que “la economía real no tenía ningún tipo de resistencia para enfrentarse a la explosión financiera”. Con lo anterior, de paso, denuncia también, “la miopía” del sistema imperante frente a las habilidades de la gente a la que denominamos como poco cualificada, pero de cuyas capacidades somos “socialmente dependientes”.

“Si usted es cuidador en un hospital o trabaja en la limpieza, su ficha laboral le definirá como no cualificado, pero no será cierto. Se trata de gente con muchas habilidades: conocen el hospital, saben a quién llamar cuando hay una emergencia, saben cómo conservar el lugar limpio, incluso detectan si alguien ha empeorado súbitamente y llaman al médico o la enfermera. Hay muchos trabajadores así. Parece muy simple, pero esto se va adquiriendo con tiempo y dedicación y no se valora. La visión neoliberal consistía básicamente en que el trabajo era una serie de tareas sin relación. Las habilidades pueden ser simples, pero las instituciones son complejas. ¿A quién llamar cuando algo se rompe? Eso es artesanado. Olvidarlo es olvidar que la vida tiene una narración, que la competencia en algo es una narración, no sólo para el individuo, sino también para la sociedad”. Declaró a la prensa en una de las tantas entrevistas que concedió.

Asimismo, destacó que en el trabajo de campo que está desarrollando para su segunda entrega, se advierte en nuestras sociedades la existencia de una profunda desconfianza ante las clases dirigentes (incluida la oligarquía y la burocracia política), una suerte de desacralización en la que los jefes no tienen ninguna autoridad ni competencia, que no obstante ser muy ricos y “poderosos”, para sus empleados son unos incompetentes que nos les importa hacerlo bien o mal con tal de que siga entrando dinero, prestigio o poder. ¡Uf!

Es por ello que no se demora en denunciar al poder político, incluida la izquierda, por cierto, que sigue pensando que lo más importante es “salvar” al sector financiero porque es lo que mueve a la economía real. Y a reglón seguido recomienda “que la izquierda se centre mucho más en las empresas locales, hay que des-globalizar, focalizarse en los pequeños negocios. Vamos a entrar en un largo periodo de actividad económica deprimida y es una fantasía que se vende a la gente eso de que una vez que los banqueros recuperen sus bonos la economía se reactivará”. ¡Pamplinas!

Es en virtud de ello que se ha instalado (está en sus entregas anteriores) en verdad,  en medio de la más aguda crisis de los últimas décadas, la imposición de la “cultura de la superficialidad”, que empero nos subyuga con una pesadísima carga, de tres brutales condicionantes que apremian al hombre hoy por hoy, léase “ser capaz de definirse a través de constantes mutaciones profesionales, dar la talla en una sociedad en la que el talento ya no se valora y buscar un lugar desde el cual mantener los vínculos con el pasado”. Ante lo cual él apuesta definitivamente por la revuelta.

 

Sus obras

·         Vida urbana e identidad personal, Barcelona, Península, 1975
·         El declive del hombre público, Barcelona, Península, 1978
·         La autoridad, Madrid, Alianza, 1982
·         Carne y piedra: el cuerpo y la ciudad en la civilización occidental, Madrid, Alianza, 1997
Primera trilogía
·         La corrosión del carácter: las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo, Barcelona, Anagrama, 2000
·         El respeto: sobre la dignidad del hombre en un mundo de desigualdad, Barcelona, Anagrama, 2003
·         La cultura del nuevo capitalismo, Barcelona, Anagrama, 2009.
Segunda Trilogía
·         El Artesano, Anagrama, Barcelona, 2009.
 
 
Fco-Javier Alvear, investigador y especialista/analista en comunicación política y electoral, doctorando en Antropología en la URV de Tarragona. Catador de saberes, con formación en humanidades, estética y ciencias sociales. Es miembro del “Club Internacional de la Prensa” y de “Reporteros sin fronteras”, colaborador de Clarín, de la Revista Mà de Amic-UGT y de ONGs. Además de cantor de tango y boleros, y chef aficionado.