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Finalizadas la celebraciones de Año Nuevo a estas horas ya se ha vuelto a la febril actividad de los cálculos electorales, cambiantes según las sumas o las restas que los ingenieros expertos en la manipulación social han impuesto durante toda la post dictadura.
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Una gimnasia que no sorprende a nadie porque por años ha sido una de las políticas aplicadas con tenacidad y éxito para establecer la concentración del poder político (y económico) en cúpulas que han suplantado a la voz de la sociedad, aplastado su histórica y extraordinaria participación cívica mientras que a puertas cerradas han decidido todo, se han reproducido hasta el nepotismo afectando gravemente a la moral republicana.
Quizás ahí estén las causas de la sorprendente votación del candidato Marco Enríquez que ha recogido el malestar social que aun no reconoce caminos políticos, y aunque algo se ha avanzado cuando el Partido Comunista, Juntos podemos con la candidatura del socialista Jorge Arrate rompen con la exclusión del perverso sistema binominal al obtener 3 diputaciones y se ha roto la disciplina burocrática-neoliberal del Partido Socialista que se manifiesta en las candidaturas de Arrate, Navarro y Enríquez Ominami cuyas votaciones son ahora decisivas .
Por ello es que se pensó antes, sin desconocer la enormes dificultades que entrañaba, que el proceso electoral hubiera podido tal vez aprovecharse en la génesis de un proceso democrático que recogiera la voluntad de las organizaciones que han resistido el acoso del sistema (ONG, organismos sindicales, estudiantiles, de la mujer y la juventud, de DD.HH. la Asamblea Constituyente, de presos y desaparecidos), y que junto a los partidos, disidentes e independientes, levantaran un programa común en una suerte de Asamblea Nacional democrática y popular, valioso antecedente para las intenciones del futuro inmediato de crear un referente de izquierda.
Probablemente la condiciones la hayan hecho difícil sino imposible pero ahora en esta brevísima post elección y Segunda Ronda surge nuevamente la posibilidad de convocatoria o un acuerdo mayor de una asamblea o reunión amplia y unitaria a partidos, sectores críticos de partidos movimientos ,y organizaciones que sufren la marginación del sistema a acordar las demandas nacionales fundamentales en defensa de los intereses del país (Asamblea Constituyente, la recuperación del cobre y minería, eliminación del sistema electoral binominal y económico) y la defienda en la negociación como frente colectivo en una operación transparente de carácter público.
Tal vez el tiempo insuperablemente juegue en contra pero también la predecible estrechez de la contienda y su condición de pública y unitaria, dan una tremenda fuerza muy superior que por separado, sin olvidar su importante papel futuro, en la tareas de construcción de un referente de izquierda. Ojalá no sea demasiado tarde.
*Escritor, médico y político chileno exiliado en México desde 1973.
Quizás ahí estén las causas de la sorprendente votación del candidato Marco Enríquez que ha recogido el malestar social que aun no reconoce caminos políticos, y aunque algo se ha avanzado cuando el Partido Comunista, Juntos podemos con la candidatura del socialista Jorge Arrate rompen con la exclusión del perverso sistema binominal al obtener 3 diputaciones y se ha roto la disciplina burocrática-neoliberal del Partido Socialista que se manifiesta en las candidaturas de Arrate, Navarro y Enríquez Ominami cuyas votaciones son ahora decisivas .
Por ello es que se pensó antes, sin desconocer la enormes dificultades que entrañaba, que el proceso electoral hubiera podido tal vez aprovecharse en la génesis de un proceso democrático que recogiera la voluntad de las organizaciones que han resistido el acoso del sistema (ONG, organismos sindicales, estudiantiles, de la mujer y la juventud, de DD.HH. la Asamblea Constituyente, de presos y desaparecidos), y que junto a los partidos, disidentes e independientes, levantaran un programa común en una suerte de Asamblea Nacional democrática y popular, valioso antecedente para las intenciones del futuro inmediato de crear un referente de izquierda.
Probablemente la condiciones la hayan hecho difícil sino imposible pero ahora en esta brevísima post elección y Segunda Ronda surge nuevamente la posibilidad de convocatoria o un acuerdo mayor de una asamblea o reunión amplia y unitaria a partidos, sectores críticos de partidos movimientos ,y organizaciones que sufren la marginación del sistema a acordar las demandas nacionales fundamentales en defensa de los intereses del país (Asamblea Constituyente, la recuperación del cobre y minería, eliminación del sistema electoral binominal y económico) y la defienda en la negociación como frente colectivo en una operación transparente de carácter público.
Tal vez el tiempo insuperablemente juegue en contra pero también la predecible estrechez de la contienda y su condición de pública y unitaria, dan una tremenda fuerza muy superior que por separado, sin olvidar su importante papel futuro, en la tareas de construcción de un referente de izquierda. Ojalá no sea demasiado tarde.
*Escritor, médico y político chileno exiliado en México desde 1973.
