El alto mando del Ejercito brasileño sacó las garras y amenazó con “renuncia masiva” si el proyecto gubernamental de crear una “Comisión de la Verdad” para investigar los crímenes cometidos durante la dictadura militar, se hace realidad.
“Es un deber moral del Estado brasileño determinar, con una investigación parlamentaria o judicial, quienes fueron los torturadores y asesinos que cumplieron esas tareas en el régimen militar”, aseguró al diario Jornal do Brasil, el Ministro de Justicia, Tarso Genro.
El editor de la publicación digital, Defesanet, Nelson During, manifestó que esta puede ser “la mayor crisis político-militar del gobierno de “Lula”.
La explosiva reacción del comando militar se produjo luego que el Presidente Luiz Inacio “Lula” da Silva junto al secretario de Derechos Humanos, Paulo Vannuchi anunciaran, el 21 de diciembre recién pasado, el establecimiento de la citada Comisión.
A 25 años de terminada la dictadura militar en ese país, la iniciativa se da en el marco del Programa Nacional de Derechos Humanos y abre el camino a la investigación para identificar a las 475 personas “detenidas desaparecidas”. Asimismo, permitirá recabar testimonios de más de 20 mil víctimas de la tortura, 50 mil encarcelados/as y de miles de brasileños que debieron exiliarse entre los años 1964 – 1985.
Pero más allá de la investigación sobre la violacion a los derechos humanos cometida en suelo brasileño, el trabajo de la Comisión podría tener impacto en territorio chileno debido a la directa colaboración de Brasil – en esa época- con la dictadura de Pinochet; colaboración de la cual deben saber mucho los actuales políticos y asesores de la derecha chilena que apoyaron al dictador.
En el año 2008, el ex general francés Paul Aussaresses, quien trabajó para los regimenes militares de Brasil, aseguró que este país participó con armas, aviones y oficiales en el golpe militar en Chile .
En su libro titulado,”Je n’ai pas tout dit. Ultimes révélations au service de la France’ (No he dicho todo. Últimas revelaciones al servicio de Francia), Aussaresses reveló que como agregado militar de la embajada de Francia en Brasil- entre los años 1973-1975 – impartió clases sobre técnicas de interrogatorio y practicas de tortura, a oficiales pertenecientes al servicio secreto brasileño.
Los militares brasileños cuestionan el presente proyecto “Comisión de la Verdad” promovido por el gobierno por ser “excesivamente insultante, agresivo y revanchista” hacia las Fuerzas Armadas.
En noviembre del 2009, la Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, la sudafricana Navy Pillay, instó a Brasil a no dejar impune a los criminales.
La delegada internacional, sugirió “al menos comenzar con una Comisión Verdad como la instaurada por Nelson Mandela en Sudáfrica en la que los torturadores eran llamados a reconocer sus culpas ante las víctimas.
Representantes de familiares de las víctimas exhortaron al Presidente de Brasil a no renunciar al proyecto de instalar la “Comisión de la Verdad”. Al mismo tiempo, exigieron investigar los hechos, castigar a los torturadores y abrir los archivos secretos guardados por las Fuerzas Armadas gracias a la Ley de Amnistía vigente desde el año 1979
El editor de la publicación digital, Defesanet, Nelson During, manifestó que esta puede ser “la mayor crisis político-militar del gobierno de “Lula”.
La explosiva reacción del comando militar se produjo luego que el Presidente Luiz Inacio “Lula” da Silva junto al secretario de Derechos Humanos, Paulo Vannuchi anunciaran, el 21 de diciembre recién pasado, el establecimiento de la citada Comisión.
A 25 años de terminada la dictadura militar en ese país, la iniciativa se da en el marco del Programa Nacional de Derechos Humanos y abre el camino a la investigación para identificar a las 475 personas “detenidas desaparecidas”. Asimismo, permitirá recabar testimonios de más de 20 mil víctimas de la tortura, 50 mil encarcelados/as y de miles de brasileños que debieron exiliarse entre los años 1964 – 1985.
Pero más allá de la investigación sobre la violacion a los derechos humanos cometida en suelo brasileño, el trabajo de la Comisión podría tener impacto en territorio chileno debido a la directa colaboración de Brasil – en esa época- con la dictadura de Pinochet; colaboración de la cual deben saber mucho los actuales políticos y asesores de la derecha chilena que apoyaron al dictador.
En el año 2008, el ex general francés Paul Aussaresses, quien trabajó para los regimenes militares de Brasil, aseguró que este país participó con armas, aviones y oficiales en el golpe militar en Chile .
En su libro titulado,”Je n’ai pas tout dit. Ultimes révélations au service de la France’ (No he dicho todo. Últimas revelaciones al servicio de Francia), Aussaresses reveló que como agregado militar de la embajada de Francia en Brasil- entre los años 1973-1975 – impartió clases sobre técnicas de interrogatorio y practicas de tortura, a oficiales pertenecientes al servicio secreto brasileño.
Los militares brasileños cuestionan el presente proyecto “Comisión de la Verdad” promovido por el gobierno por ser “excesivamente insultante, agresivo y revanchista” hacia las Fuerzas Armadas.
En noviembre del 2009, la Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, la sudafricana Navy Pillay, instó a Brasil a no dejar impune a los criminales.
La delegada internacional, sugirió “al menos comenzar con una Comisión Verdad como la instaurada por Nelson Mandela en Sudáfrica en la que los torturadores eran llamados a reconocer sus culpas ante las víctimas.
Representantes de familiares de las víctimas exhortaron al Presidente de Brasil a no renunciar al proyecto de instalar la “Comisión de la Verdad”. Al mismo tiempo, exigieron investigar los hechos, castigar a los torturadores y abrir los archivos secretos guardados por las Fuerzas Armadas gracias a la Ley de Amnistía vigente desde el año 1979
