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Agosto 18, 2026

Anatomía de un instante y el patetismo político nuestro de cada día

Los críticos de Babelia, el excelente suplemento de libros del diario “El País” que ha visto la luz durante novecientos cuarentaicuatro sábados ininterrumpidos, eligió como la mejor obra de 2009 a Anatomía de un instante, la excelente obra del escritor catalán Javier Cercas. Una descarnada crónica-ensayística (como fue clasificado anglosajonamente por su componente no fiction y porque de algún modo es el resultado de la hibridación de varios géneros) que narra con escalpelo y lupa, fluidez, precisión y mesura, la fallida intentona golpista del 23 de febrero de 1981: “El Tejerazo”, como le hubiéramos bautizado en Chile, sin duda alguna.

En la encuesta que le dio el título del libro del año, votaron más de cincuenta especialistas, entre críticos y periodistas, y en la que Cercas destacó, a nivel de conclusiones, la supremacía del ensayo por sobre la novela como género dominante, la escaza presencia de autores españoles y la vigencia de la temática de la Guerra Civil Española en las letras hispanas.

Es indudable que la sabrosa historia y su entramada peripecia -por todos conocida- cocinada a fuego lento, con un talento narrativo excepcional, posee un ingrediente vital. Un componente que constituye el hilo conductor de la trama y que hacen de esta última entrega de Cercas una obra capital para las letras castellana de nuestro tiempo, nos referimos a la bienaventurada e imprescindible búsqueda del HONOR, de la DIGNIDAD, de la ETICA y el VALOR con que se actúa, o no, en determinados circunstancias/acontecimientos sociales y políticas, como constituye el caso del 23–F, como ha pasado en llamarse este turbio chascarro fascistoide

Y como una entera re-visión, cobra especial valor -digo la búsqueda de la ética, el valor, la dignidad y la ética- de cara al desolado mundo de la política actual, en el que estas palabras quedan huérfanas o suenan a extemporáneos esperpentos, vacuos y secos, en la empalagosa retórica del pragmatismo, dominada eficazmente por todo lo que suena a rentabilidad y astucia. Es por ello, que envés de héroes, hombres dignos, limpios y valerosos, se sitúan las sempiternas camarillas indignas, deshonestos y traidoras, genuinos rufianes y estafadores de lo público, que han profitado una vida entera de las prebendas y privilegios honoríficas, sin siquiera asomo de ideas, principios y valores, sin que aflore el más mínimo dejo de decoro, altruismo ni bien común.

De ahí la bullada repulsa de la inmensa mayoría de la gente. La anécdota al respecto, para el caso español, la constituye el último “Barómetro del CIS” (Centro de Investigaciones Sociológicas) de noviembre de 2009, el mejor indicar de la percepción ciudadana, que señala en tercer lugar de las preocupaciones de los españoles “La clase política y los partidos políticos”, luego de “El paro” y “Los problemas de índole económica”. ¡Sin comentarios!

Esta historia de Cercas es potente por que torea estos temas, porque debe sortear cuestiones que están en los problemas y preocupaciones reales de la gente y en las cuestiones decisivas y transcendentes. En efecto, aún están en la retina de millones de españoles y demás ciudadanos del mundo las duras imágenes del coronel Tejero pistola en mano ingresando al hemiciclo de “Las Cortes Españolas” (el parlamento de los Diputados de España), en medio de una sesión ordinaria, dando tiros al aire a la orden de “todos al piso” y forcejando con un honorable vejete que se le resiste porfiadamente, mientras el resto de sus colegas presa del caos y el miedo se refugian bajo sus escaños.

Cercas acentúa la imagen sobrecogedora y digna de tres personajes que permanecen incólumes ante las estentóreas órdenes sediciosos y las lluvias de balas, Adolfo Suarez, Gutiérrez Mellado y Santiago Carrillo. Es evidente que la “conducta honorable” y “heroica” que persigue Cercas a través de toda su obra, encuentran su eco en tales personeros y sus actitudes estoicas. Porque no están definitivamente del lado de los golpistas y de los traidores, ni de sus líderes ni de los políticos que resultaron “victoriosos”, luego de la absurda e irrisoria escaramuza militar.

La importancia de Cercas está entonces en la mirada, indudablemente en su estilo y oficio, pero por sobre todo en la mirada, en donde centra su foco, en el leit motiv de su búsqueda. Ha dicho que siempre le ha  intrigado la ética del traidor y del cobarde, aquel que enfrenta a cobardía y a traición ciertos momentos decisivos para la historia de un país, como lo fue este. Y porque a él le interesa y valora, por sobre cualquier otra consideración, el cómo nos comportamos frente a un desafío, qué actitud elegimos, más que el por qué lo hacemos.

Un interés que nos debiera despertar las ganas frente a algunos personajes, episodios y acontecimientos de nuestra dolorosa historia reciente, antes que por revanchismo y revisionismo histórico, porque sin lugar a dudas ahí están ciertas claves, no menos importante, del patetismo político nuestro de cada día.

Anatomía de un instante, Javier Cercas, Mondadori, Barcelona, 2009, 462 páginas, 21,90 euros.

Fco-Javier Alvear, investigador y especialista/analista en comunicación política y electoral, doctorando en Antropología en la URV de Tarragona. Catador de saberes, con formación en humanidades, estética y ciencias sociales. Es miembro del “Club Internacional de la Prensa” y de “Reporteros sin fronteras”, colaborador del diario “El Clarín”, de la “Revista Mà” de Amic-UGT y ONGs. Además de cantor de tango y boleros y chef aficionado.