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El Grupo Negro en el Congreso (Congressional Black Caucus) se ha vuelto más y más impaciente con el presidente Barack Obama, y este desgaste político se filtra ahora a la prensa. Los miembros del caucus sienten que Obama no le ha prestado suficiente atención al hecho de que las actuales dificultades económicas han tenido un impacto mayor entre los afroestadunidenses y otros grupos minoritarios que en el resto de la población, y que por tanto algo más debe hacerse en su favor.
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Los parteaguas simbólicos son un elemento importante de la política mundial. La elección de alguien procedente de un grupo que antes no se le había permitido aspirar a un puesto así en algún país es muy importante. Piensen en el júbilo y el progreso que implicó la elección de Nelson Mandela al llegar a ser el primer presidente negro de Sudáfrica, o Evo Morales, el primer presidente indígena de Bolivia, o aquellas mujeres que llegaron a ser las primeras presidentas en los países musulmanes. La elección de Barack Obama como primer presidente afroestadunidense de Estados Unidos fue la misma clase de acontecimiento. Todos éstos fueron sucesos políticos cruciales, y su importancia no debe nunca subestimarse.
Sin embargo, las victorias simbólicas deben traducirse en cambios reales, o eventualmente pueden dejar un sabor amargo. Qué tanto cambio real puede un líder así traer depende en parte de sus propias prioridades pero también de las restricciones políticas particulares del país en cuestión. En el caso de Estados Unidos, el margen de maniobra de Obama es bastante reducido. Las pocas veces que ha reaccionado como hombre negro, ha perdido de inmediato respaldo político. Esto ocurrió durante la campaña cuando salieron a la luz algunas aseveraciones incendiarias de su pastor en la iglesia de Trinity en Chicago, Jeremiah Wright. La reacción inicial de Obama fue hacer un discurso sofisticado acerca de la raza en la vida estadunidense. En éste, dijo: No puedo negarlo más (a Jeremiah Wright) de lo que podría negar a mi abuela blanca. Pero poco después, Obama tuvo que retractarse y de hecho negar a su pastor, renunciando a su parroquia. Esto ocurrió de nuevo después de su elección, cuando el profesor Henry Lewis Gates, de Harvard (un afroamericano), fue arrestado tras entrar en su propia casa forzando la chapa que se había trabado. Ya estando en su casa, un oficial de policía blanco lo provocó y después de alguna interacción, fue arrestado por conducta revoltosa. La reacción inicial de Obama fue decir que el oficial había actuado estúpidamente. Hubo reacciones políticas adversas y Obama invitó a ambos hombres a la Casa Blanca para que sostuvieran una reunión amigable. Para Obama la lección es clara. No puede, bajo ninguna circunstancia, darse el lujo político de ser visto como un presidente negro. Y esto significa que está constreñido de hacer y decir cosas que un presidente blanco con las mismas ideas políticas estaría deseoso de hacer o decir. En el contexto estadunidense de hoy, ser un presidente afroestadunidense se vuelve una desventaja política al tiempo que es también un logro simbólico. Obama se da cuenta de eso. El Grupo Negro en el Congreso reconoce eso. La cuestión es qué cosa, si acaso, harán Obama o el Grupo Negro, o pueden hacer, al respecto. Traducción: Ramón Vera HerreraSi ésta fuera la única cuestión en torno a Barack Obama y su relación con los afroestadunidenses, podría pensarse que es de importancia marginal en el proceso histórico de largo plazo. Pero esta situación es de hecho meramente una instancia en un punto político más general por todo el mundo.
Si ésta fuera la única cuestión en torno a Barack Obama y su relación con los afroestadunidenses, podría pensarse que es de importancia marginal en el proceso histórico de largo plazo. Pero esta situación es de hecho meramente una instancia en un punto político más general por todo el mundo.
Si ésta fuera la única cuestión en torno a Barack Obama y su relación con los afroestadunidenses, podría pensarse que es de importancia marginal en el proceso histórico de largo plazo. Pero esta situación es de hecho meramente una instancia en un punto político más general por todo el mundo.
