Denunció que dividieron los grupos, en dos partes, “los dos procesos nos llevaron a documentos diferentes”.
Destacó la transparencia del equipo de redacción donde estuvieron presentes los demás países, distintos al grupo de los 25 que trabajó en un piso diferente (arriba específicamente). “Esperando el anunció de la plenaria, nunca llegó, luego supimos que el aviso vendría del piso de arriba donde se resolvía el problema”.
La venezolana aseguró que se había acordado al inicio del foro que “la presidencia no iba a hacer documentos, no iba negociar, los presidentes no iban a redactar”, pero esto no fue lo que ocurrió.
“El documento L-7 no coloca, no posee ninguno de los números que podrán salvar los problemas de los países en vías de desarrollo”.
Los números de los países industrializados se “concentran en dos grados de temperatura y dinero, unos 210 billones de dólares” al año, sólo 112 mil 300 millones de dólares se gastó en el año 2008 para la guerra, afirmó la delegada venezolana.
“Yo me sumo a la voz de Maldiva, Tuvalu (…) aquí no estamos mendingando” enfatizó y exhortó a los países a que se concentren en números que “permitan salvar sus vidas”.
En este sentido, la venezolana propuso que el texto L-7 quede como “misceláneo y será parte de otra propuesta”, pues este tipo de documento permite que se siga discutiendo.
Venezuela urgió a los “señores desarrollados que deben guardar sus chequeras” y lideren sus Gobiernos como “principios que claman la vida”.
“Los principios no se compran” insistió la delegada, quien calificó la conferencia de “estéril”.
Por último recordó que “las decisiones sólo se toman por consenso (…) si usted decide irrespetar los procesos” el mundo evidenciará “que es un proceso viciado”.
