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Creo firmemente – por el bien de Chile – que a Eduardo Frei Ruiz Tagle hay que darle una segunda oportunidad. Fue como presidente un carajo redomado, incompetente, inepto y produjo enormes desilusiones en la mayoría de los chilenos que pensaron sepultar a la dictadura de una vez y para siempre.
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Ello no aconteció y el señor Frei, no solo trajo de vuelta de Londres al dictador, hizo construir cárceles 5 estrellas para los asesinos del pueblo y permitió que los jijos de Pinochet se enriquecieran ilegítimamente (pinocheques), sino que además fue extremadamente cruel y arrogante con los familiares de los detenidos desaparecidos, a quien nunca quiso recibir. De igual modo, nunca quiso reunirse con los chilenos del exterior, pese a sus continuos viajes al extranjero. Los chilenos de la diáspora sentimos en carne propia no haber podido dialogar con el presidente de nuestro país.
Sin embargo, a Eduardo Frei Ruiz Tagle no se le puede dar un cheque en blanco. Su gobierno y los gobiernos de la Concertación, no se han diferenciado mucho de las bases ideológicas del pinochetismo. La mayor prueba de ellos, es la administración escandalosa y fundamentalista del sistema neo-liberal impuesto por los chicago boys, el nivel supino de corrupción alcanzado por funcionarios de gobierno y de los partidos de la Concertación y sobre todo, la frigorización del movimiento sindical y popular de Chile, además de la bestial envestida contra los pueblos originarios, especialmente los mapuches.
Eduardo Frei y los partidos que lo apoyan, debe ser sentados frente al pueblo y invitarlos a firmar pública y notarialmente los siguientes acuerdos:
Asamblea Constituyente, Nacionalización del Cobre. Reforma Tributaria, Fin al sistema binominal, No a la ley de admitía y castigo a los asesinos del pueblo, Término a la Educación municipalizada. Garantía al derecho público de la Salud, Voto de los Chilenos del Exterior, Fin a las leyes represivas contra los pueblos originarios, Distribución de la riqueza nacional y humanización del sistema económico imperante en el Chile de hoy, además de crear condiciones legales y morales para terminar con la corrupción.
Si Frei y su comando no aceptan estas condiciones, el pueblo de Chile queda y quedará para la historia, con la conciencia clara y serena de anular su voto o votar en blanco, aunque el nuevo presidente de Chile sea el señor Piñera, que con seguridad no hará un gobierno distinto a la Concertación, cuyo proceso es observado local e internacionalmente de acuerdo a las normas y disposiciones impartidas desde La Casa Blanca en Washington D. C.
Solicito respetuosamente a los lectores de esta nota y que tienen acceso al señor Frei y/o a su comando, que hagan llegar esta nota de un chileno, que vive en Australia y que ama profundamente al país que lo vio nacer.
Gustavo Mártin Montenegro
Canberra – Australia
Sin embargo, a Eduardo Frei Ruiz Tagle no se le puede dar un cheque en blanco. Su gobierno y los gobiernos de la Concertación, no se han diferenciado mucho de las bases ideológicas del pinochetismo. La mayor prueba de ellos, es la administración escandalosa y fundamentalista del sistema neo-liberal impuesto por los chicago boys, el nivel supino de corrupción alcanzado por funcionarios de gobierno y de los partidos de la Concertación y sobre todo, la frigorización del movimiento sindical y popular de Chile, además de la bestial envestida contra los pueblos originarios, especialmente los mapuches.
Eduardo Frei y los partidos que lo apoyan, debe ser sentados frente al pueblo y invitarlos a firmar pública y notarialmente los siguientes acuerdos:
Asamblea Constituyente, Nacionalización del Cobre. Reforma Tributaria, Fin al sistema binominal, No a la ley de admitía y castigo a los asesinos del pueblo, Término a la Educación municipalizada. Garantía al derecho público de la Salud, Voto de los Chilenos del Exterior, Fin a las leyes represivas contra los pueblos originarios, Distribución de la riqueza nacional y humanización del sistema económico imperante en el Chile de hoy, además de crear condiciones legales y morales para terminar con la corrupción.
Si Frei y su comando no aceptan estas condiciones, el pueblo de Chile queda y quedará para la historia, con la conciencia clara y serena de anular su voto o votar en blanco, aunque el nuevo presidente de Chile sea el señor Piñera, que con seguridad no hará un gobierno distinto a la Concertación, cuyo proceso es observado local e internacionalmente de acuerdo a las normas y disposiciones impartidas desde La Casa Blanca en Washington D. C.
Solicito respetuosamente a los lectores de esta nota y que tienen acceso al señor Frei y/o a su comando, que hagan llegar esta nota de un chileno, que vive en Australia y que ama profundamente al país que lo vio nacer.
Gustavo Mártin Montenegro
Canberra – Australia
