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Agosto 18, 2026

Treinta y seis años. Un crimen. Una historia infame. Una vergüenza. Una esperanza.

Si alguien nos hubiese dicho, hace treinta y seis años, que ayer, 5 de diciembre 2009, en Santiago de Chile, iríamos a enterrar los restos de Víctor Jara, seguramente habríamos pensado que esa persona estaba loca. Nadie hubiese podido siquiera imaginar tal aberración.  

 

Ha sido necesario todo este tiempo, en dictadura y en democracia, para que las osamentas de Víctor sean devueltas al pueblo chileno. Y que no se hable de conocer la verdad ni menos aún de obtener justicia.

Para nosotros, durante todos estos años, la presencia de Víctor ha sido una realidad cotidiana. En Chile y en el exilio. Tanto en los momentos más tristes…o en los más alegres, los más emocionantes, fue nuestro camarada de lucha y de esperanzas.

En vida, él encarnaba una juventud que estallaba en la euforia de un futuro que ella iba a construir. Después de su muerte, su mensaje rebelde y vital nos permitía continuar, a pesar de la rabia y del dolor. Hoy, aún cuando sabemos que su cuerpo fue destrozado por cerca de cuarenta impactos de bala, nosotros conservamos en la memoria “su sonrisa ancha” y sus carcajadas insolentes. Esta presencia viva es sin duda su más hermosa victoria sobre la infamia de un ejército traidor y criminal.

¡Gracias Víctor Jara ! El pueblo de Chile puede darte las gracias, desde las más humildes poblaciones hasta las más lejanas aldeas, las mujeres y los hombres de cabellos canos, así como esta hermosa juventud que ayer cantaba mientras caminaba junto a tu féretro, todos, te decimos con emoción : ¡¡¡GRACIAS, COMPAÑERO VICTOR JARA !!!

Ayer, fuimos muchos miles, bajo un sol ardiente, en una masa compacta, pero fraterna y alegre, los que cantamos contigo, durante horas, en el largo recorrido por las calles de Santiago : Plaza Brasil, Mercado Central, Pérgola de las Flores, Avenida de la Paz, en ese barrio Recoleta, bajo una lluvia de pétalos de rosas, una avalancha de claveles rojos. Cada uno de nosotros acompañando una miserable caja de madera, pero sobre todo al más vivo de nuestros camaradas. Junto a un esqueleto martirizado y ocultado durante decenios, pero sobre todo junto un indomable espíritu de lucha social.

Esa juventud, que no conoció a Víctor Jara, le dio ayer una lección al futuro, una lección que Chile necesita con urgencia, pues ella mostró generosidad, dignidad y vitalidad, precisamente todo aquello que no tiene hoy, la clase política chilena.
Ayer, miles de verdaderos representantes del pueblo chileno – esa palabra excluida del vocabulario de todos los políticos y periodistas-  mostraron y pusieron en evidencia lo absurdo que significa el complot del silencio que rodeó a estos funerales: Ningún medio de información, ninguna televisión, ni radio ni periódico se dio el trabajo de anunciar realmente, ni los funerales, ni el velatorio, que duró dos días y que trajo a miles de personas a rendir un homenaje al cantor.

Las noticias de la Televisión Nacional – la misma que inunda los hogares chilenos con mil detalles de crímenes, con chismes del mundillo farandulero, con fanatismo futbolístico, durante los escasos segundos que dedicó a Víctor Jara, la cámara no mostró ni la multitud, ni los miles de banderas rojas, ni los rostros del pueblo. El comentario habló de “unas 5.000 personas”!  ¿Error o mentira? Se puede pensar en incompetencias,  imbecilidad, servilismo, o en una clara voluntad política… ¡O en otras razones!

Pero… tras esto, que nos da a muchos una inmensa vergüenza, se esconde- o ya ni logra esconderse- la voluntad de mentir, de no mostrar la realidad de un pueblo que no quiere olvidar, que grita sus consignas contra la impunidad, que solidariza con las luchas del pueblo mapuche y expresa su rabia contra un sistema injusto, mediocre y que beneficia siempre, con o sin dictadura, a la misma clase privilegiada. Ayer se demostró que la lucha de clases aún existe y que continuará a ser una realidad en Chile.

¿Cómo poder olvidar las preguntas de los niños ante el Muro de los Detenidos Desaparecidos, al ver las tumbas vacías? : – ¿ Abuelo, por qué están vacías? ¿Por qué hay fotos de niños? ¿ Por qué …?

Que la vergüenza caiga sobre todos los que quieren embrutecer a un pueblo que se había atrevido y había logrado alzarse. Que caiga sobre sus cómplices, situados desde las zonas más extremas del fascismo nacional, hasta los partidos políticos que se declaran anti-fascistas. Todos ellos cómplices en un silencio cuyo ruido ensordecedor aumenta nuestra propia vergüenza y nuestra rabia.

Pero, las canciones y las voces de la inmensa multitud de ayer, bajo un sol implacable, en el Cementerio General, están allí para mostrar que la voz del pueblo existe, incluso si las estructuras de los gobiernos quisieran ignorarla.

Queda aún por comprender y desenmascarar de qué manera ha sido programado, premeditado y aplicado este enorme dispositivo de “imbecilización” que constituyen hoy en Chile los medios de comunicación. Una desinformación planificada hasta en los más mínimos detalles.

Un complot organizado y una verdadera aplanadora de las conciencias.

Todos los que no estuvieron ayer junto a Víctor Jara, no podrán conocer la emoción que nosotros vivimos. Pero, en cambio, conocerán hasta en sus más ínfimos detalles, repetidos hasta la saciedad, de manera casi obsesiva , los entreveros de las futuras victorias del equipo nacional de fútbol, o los amores y desamores de las hermosas y rubias barbies chilenas de los barrios ricos.
Los miles de muchachas y muchachos, de mujeres de las poblaciones, de trabajadores que ayer cantaban con Víctor Jara no pasarán por las pantallas.

¡¡¡  Pero… ellas y ellos existen, y nosotros estuvimos con ellos   !!!

                                                          
                                  
Claudio Venturelli,
Santiago- Chile,
6 de diciembre del 2009