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Jorge Arrate hizo una lúcida movida cuando invitó a Frei y a Enríquez a poner las cartas sobre la mesa para la segunda vuelta: “El que obtenga un voto más recibe el apoyo de los otros para impedir que Piñera llegue a La Moneda”.
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Para responder a tal convite es necesario estar de un lado determinado de la barrera, aquella que separa a quienes son los herederos asumidos del legado de la dictadura de quienes pagan las consecuencias. Como dignos legatarios ni Frei ni Enríquez pueden resolverse a condenar a Piñera, mostrando con ello que la eventual llegada del empresario a “la casa en la que tanto se sufre” no les incomoda ni un tantico así. El temor a la derecha dura no se compara con el miedo al despertar del pueblo. Eso fue lo que puso en evidencia la propuesta de Jorge Arrate.
Porque para elegir presidente los beneficiarios del codicilo se conforman al refrán del Caribe: “No importa que sea ñato, con tal de que respire”.
Si al decir de Arrate el candidato Frei actúa como un Moai, Piñera y Enríquez proclaman al unísono: “Hay que gobernar con los mejores, no importa de donde vengan”. Agregando, como para no dejar dudas: “No les vamos a pedir el carnet de su partido”. Para ellos lo que interesa es su disposición a continuar como si nada con el modelo institucional y económico prolongado hasta ahora por la Concertación.
Si junto a una progresía de la que emanan curiosos hedores Hermógenes Pérez de Arce se inclina por Enríquez, Aylwin, Valdés y hasta Lagos se cuidan mucho de demonizar a Piñera. Frei no logra cuidar su “izquierda” por lo tanto que le inquieta la derecha a la que pertenece.
Si se tratase de impedir la llegada de Arrate a La Moneda no habría tantos dimes, ni habría tantos diretes. El que sacase un voto más, -entre los recipiendarios objetivos de la posesión efectiva-, obtendría sin más el apoyo de los otros.
Es verdad que en el medio hay asuntos de sangre. Pero como hubiese dicho Don Corleone, “No es nada personal, son solo negocios”.
De cara a la primera vuelta, aquella en la que es posible elegir, optar, escoger, designar, distinguir, preferir, la Izquierda solo tiene una opción: Jorge Arrate.
Porque para los intereses objetivos del pueblo de Chile no es verdad que “No importa que sea ñato…”.
Lo que importa es elegir a alguien que le ponga fin, definitivamente, a la pringosa herencia de la tiranía.
Porque para elegir presidente los beneficiarios del codicilo se conforman al refrán del Caribe: “No importa que sea ñato, con tal de que respire”.
Si al decir de Arrate el candidato Frei actúa como un Moai, Piñera y Enríquez proclaman al unísono: “Hay que gobernar con los mejores, no importa de donde vengan”. Agregando, como para no dejar dudas: “No les vamos a pedir el carnet de su partido”. Para ellos lo que interesa es su disposición a continuar como si nada con el modelo institucional y económico prolongado hasta ahora por la Concertación.
Si junto a una progresía de la que emanan curiosos hedores Hermógenes Pérez de Arce se inclina por Enríquez, Aylwin, Valdés y hasta Lagos se cuidan mucho de demonizar a Piñera. Frei no logra cuidar su “izquierda” por lo tanto que le inquieta la derecha a la que pertenece.
Si se tratase de impedir la llegada de Arrate a La Moneda no habría tantos dimes, ni habría tantos diretes. El que sacase un voto más, -entre los recipiendarios objetivos de la posesión efectiva-, obtendría sin más el apoyo de los otros.
Es verdad que en el medio hay asuntos de sangre. Pero como hubiese dicho Don Corleone, “No es nada personal, son solo negocios”.
De cara a la primera vuelta, aquella en la que es posible elegir, optar, escoger, designar, distinguir, preferir, la Izquierda solo tiene una opción: Jorge Arrate.
Porque para los intereses objetivos del pueblo de Chile no es verdad que “No importa que sea ñato…”.
Lo que importa es elegir a alguien que le ponga fin, definitivamente, a la pringosa herencia de la tiranía.
