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Agosto 18, 2026

Los enigmáticos indecisos

En un seminario, encuestólogos, opinólogos, politólogos, sociólogos e historiadores se propusieron nada menos que descifrar el enigma de los indecisos. ¿Quiénes son ellos? Cómo están distribuidos geográficamente? A qué grupo etario pertenecen? Son pobres o ricos? Son ácratas, destructores del Estado, o simples borregos que siguen a quienes les grite más fuerte?

Lo que no admite duda, sostiene un encuestólogo, mago para jugar con las cábalas numéricas, que los indecisos suman más del 14% de las opiniones, en la encuesta  CEP  1.200 000  electores.
        
Un sociólogo intenta sostener, doctoralmente, que la mayoría de los indecisos son personas individualistas, recatadas y tímidas, que no desean involucrarse respondiendo indiscretas preguntas de los encuestadores. Estos ciudadanos siempre han votado por la centro-derecha y constituyen su verdadero ejército de reserva.
 
Una hipótesis se basa en la idea de que los indecisos pertenecen a la centro-derecha y que se niegan a contestar las encuestas para castigar la débil política de oposición de la Alianza,  . Sería algo así, pienso, como el látigo de la indiferencia de la derecha más dura, otrora ligada a los poderes fácticos, ante la traición de Sebastián.
    
Un historiador recuerda que los indecisos suelen provocar  terremotos políticos: el de la “escoba”, de Carlos Ibáñez, en 1952, que barrió con los radicales, y el de 1997, donde los electores, indignados con toda la casta política, anularon sus votos enviándole mensajes a las madres de los candidatos. No faltó el sociólogo que, como Champollion , quiso descifrar estos criptogramas, no llegando a ninguna conclusión.
 
Un politólogo, antiguo “rogelio”, sostiene una hipótesis revolucionaria: los más pobres del estrato D no se atreven a dar su opinión a los encuestadores, ante el peligro de que sus respuestas no gusten a los gobernantes de turno y los priven del subsidio habitacional, por ejemplo. Recordando los tiempos en que este politólogo rendía culto al barbudo de Marx, dice que las encuestas son un medio más para controlar y engañar a los proletarios.
 
Llego al fin de estas líneas sin haber podido desentrañar el misterio de los inefables indecisos. Las encuestas, como los espejismos, pueden encantar y engañar a nuestros candidatos. No cabe duda de que la política es dinámica y endiablada, y nadie puede pretender predecir los resultados de la próxima elección. Nada peor que ufanarse, como Jorge Alessandri, en 1970, con un triunfo anticipado por las encuestas.       
 
 
Rafael Luis Gumucio Rivas