Aunque el Secretario General Iberoamericano, Enrique Iglesias, se mostró optimista luego de la primera sesión de los mandatarios, la manzana de la discordia es Honduras, nación centroamericana donde se celebraron elecciones bajo un gobierno de facto.
Los dignatarios tienen ante sí el desafío de cumplir en el hotel Cascais Miragem de este balneario, unos 25 kilómetros al oeste de Lisboa, un intenso programa para intentar alcanzar un consenso que acabe con el fantasma de la división.
En breves declaraciones a la prensa al término de los debates, Iglesias confirmó que todavía no han podido conciliarse las diferentes posiciones en torno al caso hondureño.
La comunidad iberoamericana coincide en condenar el golpe de Estado que en junio pasado derrocó al presidente constitucional de esa nación centroamericana, Manuel Zelaya.
Sin embargo, un grupo mayoritario de países considera ilegítimas las elecciones generales del domingo, mientras otros apuestan por utilizar los comicios para un posible restablecimiento del sistema democrático.
Una de las señales positivas de la XIX Cumbre Iberoamericana resultó la ratificación del proyecto para potenciar la cooperación Sur-Sur, no solo entre las naciones miembros, sino con países de otras regiones del planeta necesitados de colaboración hacia el desarrollo.
Otro punto pendiente para este martes en la agenda de los dignatarios es el relacionado con la posible adopción de una postura común hacia la convocada Cumbre sobre Cambio Climático en Copenhague.
La denuncia de Cuba y otras naciones sobre la amenaza de la doctrina militar agresiva de Estados Unidos fue otro de los temas tratados, en especial la instalación de siete bases en Colombia.
Varias son las divergencias que persisten y poco el tiempo disponible, apenas una sesión de trabajo, para superarlas, por lo que Estoril fijaría por adelantado varios puntos en la agenda de la argentina Mar del Plata, sede de la cita del 2010.
