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Desde 1981, la ciudadanía en favor del derecho de la mujer observan el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. La fecha fue elegida como conmemoración del brutal asesinato en 1960 de las tres hermanas Mirabal, activistas políticas de la República Dominicana , por orden del gobernante dominicano Rafael Trujillo (1930-1961).
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Las Naciones Unidas desean enfatizar que además de ser una violación de los derechos humanos muy extendida, la violencia contra las mujeres constituye un obstáculo a la igualdad, al desarrollo, a la seguridad y a la paz, de la mitad de la Humanidad , producto de acciones que tienen su raíz en la desigualdad de género y en el estatus subordinado de las mujeres en relación a los hombres en las sociedades.
En consecuencia, hoy asistimos a una ocasión propicia para relevar ciertos antecedentes atingentes a la situación de la mujer en Chile. Por de pronto, cabe señalar que las mujeres representamos cerca del 51% de la población de Chile, pero diversas situaciones mantienen al género en calidad de “minoría sexual”, debido a: 1) las discriminaciones salariales; 2) la subrepresentación en las esferas más influyentes del poder; y 3) la persistente situación de violencia física y psicológica en que viven miles de mujeres.
Primero, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reveló en días recientes que las mujeres ganan 30% menos que los hombres al emplearse en el mismo cargo. En el nivel directivo, el sueldo de la mujer representa 72% de lo que gana su colega varón, mientras que a nivel profesional, es el 62%.
Segundo, el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem) estableció que en América Latina el 17% de los escaños de la Cámara de Diputados es ocupados por mujeres, pero Chile sólo alcanza el 15% (18 diputadas, de 120). En el Senado, la media continental es de 12%, pero Chile apenas registra 5,2% (2 senadoras, de 38).
Tercero, 52 mujeres han sido asesinadas por sus parejas en lo que va de 2009, de las cuales 8 habían denunciado a su victimario y a 4 de ellas los tribunales habían concedido medidas de protección. Esta tendencia se confirma en el segmento de población joven, pues, según datos del INJUV, la violencia psicológica es reportada por el 13% de la población con pareja, mientras que 8% denuncia violencia física. Las mujeres de entre 18 y 30 años son, según Carabineros de Chile, el grupo de mayor porcentaje de femicidios (33%). Los agresores son en mayor proporción hombres maduros (41-50 años) y le sigue en importancia el segmento de hombres jóvenes de entre 18 y 30 años.
Evidentemente, lectores y lectoras coincidirán en los tres ítemes evidenciados no concuerdan con la imagen de país moderno. Sin embargo, el consenso ciudadano sobre la materia aún debe luchar contra extraños sofismas esgrimidos por quienes no desean fijar leyes que permitan superar estas situaciones de injusticia y machismo.
*Danae Mlynarz
En consecuencia, hoy asistimos a una ocasión propicia para relevar ciertos antecedentes atingentes a la situación de la mujer en Chile. Por de pronto, cabe señalar que las mujeres representamos cerca del 51% de la población de Chile, pero diversas situaciones mantienen al género en calidad de “minoría sexual”, debido a: 1) las discriminaciones salariales; 2) la subrepresentación en las esferas más influyentes del poder; y 3) la persistente situación de violencia física y psicológica en que viven miles de mujeres.
Primero, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) reveló en días recientes que las mujeres ganan 30% menos que los hombres al emplearse en el mismo cargo. En el nivel directivo, el sueldo de la mujer representa 72% de lo que gana su colega varón, mientras que a nivel profesional, es el 62%.
Segundo, el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (Unifem) estableció que en América Latina el 17% de los escaños de la Cámara de Diputados es ocupados por mujeres, pero Chile sólo alcanza el 15% (18 diputadas, de 120). En el Senado, la media continental es de 12%, pero Chile apenas registra 5,2% (2 senadoras, de 38).
Tercero, 52 mujeres han sido asesinadas por sus parejas en lo que va de 2009, de las cuales 8 habían denunciado a su victimario y a 4 de ellas los tribunales habían concedido medidas de protección. Esta tendencia se confirma en el segmento de población joven, pues, según datos del INJUV, la violencia psicológica es reportada por el 13% de la población con pareja, mientras que 8% denuncia violencia física. Las mujeres de entre 18 y 30 años son, según Carabineros de Chile, el grupo de mayor porcentaje de femicidios (33%). Los agresores son en mayor proporción hombres maduros (41-50 años) y le sigue en importancia el segmento de hombres jóvenes de entre 18 y 30 años.
Evidentemente, lectores y lectoras coincidirán en los tres ítemes evidenciados no concuerdan con la imagen de país moderno. Sin embargo, el consenso ciudadano sobre la materia aún debe luchar contra extraños sofismas esgrimidos por quienes no desean fijar leyes que permitan superar estas situaciones de injusticia y machismo.
*Danae Mlynarz
Presidenta de la Comisión Defensora Ciudadana
