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Agosto 18, 2026

La sexta vía: un viaje al terror del Renacimiento

 Este año, la Feria Internacional del Libro de Santiago nos dio la oportunidad de recibir libros notables. Uno de ellos, la “Sexta Vía”, del autor argentino Patricio Sturlese, nos muestra la eterna lucha entre el bien y el mal y en esta oportunidad, desde el seno mismo de la Iglesia Católica Renacentista.

La trama parte cuando una misteriosa reliquia llega a manos del inquisidor Ángelo DeGrasso, que es una pista que conduce hasta el escondite de la Sexta Vía —la Vía Dolorosa—, un silogismo de santo Tomás de Aquino que demuestra definitivamente la existencia de Dios, sólo por la vía de la razón y la Iglesia Católica teme que la fe se extinga por la razón pura y que la reliquia caiga en las manos equivocadas, cambiando el rumbo de la historia de la humanidad.

El texto muestra a un Inquisidor que a pesar de ser absolutamente fiel a su rol, nunca pierde su humanidad, su fortaleza ni tampoco pierde el camino que él eligió como sacerdote. Hay momentos en la novela en que DeGrasso, muestra una ternura infinita, incluso cuando debe ejercer su papel como ejecutor. Él toma las decisiones y actúa de acuerdo con las exigencias de su cargo y de su fidelidad a la Iglesia y a la Fe. Esas decisiones son las que le marcan el camino, con una exigencia total, hasta la muerte si las circunstancias lo exigieran. Pero el protagonista no actúa solo; le ayudan en su misión los miembros del Corpus Carus que son capaces de llegar al sacrificio personal para que la reliquia no caiga en las manos equivocadas y por resguardar el secreto que se les ha sido develado.

La novela no muestra una sola faceta de la realidad. Nos pone en evidencia que la pura razón o la fe son, ambas, armas de doble filo que pueden destruir a quienes quieran manejarlas y también, que  las personas que aún cuando eligen un camino tienen la libertad de acabar como un hermano de los hombres o como un animal carroñero y solitario. Aquí, el Bien y el Mal librarán una batalla decisiva y cada personaje decidirá a cuál de los dos bandos pertenece. Esto, gracias a que el autor no fuerza la narración, deja de lado los facilismos y permite que los personajes desarrollen la acción.  


Nadie sabe cuál será el final de la historia, porque empieza una pelea sin tregua en la que el sexo, los rituales de magia negra, la traición y la ambición de poder son simples monedas de cambio en el tablero sobre el que libran batalla el bien y el mal,  frente a un precario equilibrio de poderes políticos en la Italia renacentista. Aun cuando la sociedad del siglo XVI era esencialmente masculina, dos mujeres romperán el esquema, siendo catalizadoras de la acción en busca de la felicidad. Cada una la encontrará, a pesar de la muerte y de sus respectivos pasados.

Es una novela que atrapa, que no permite que la suelten hasta que se lee la última línea a pesar del terror que puedan inspirar algunos pasajes. Eso sí, no es muy recomendable tomar partido por ninguno de los personajes, pues como simples seres humanos cada uno de ellos tiene algo de ángel y de demonio que los hace inolvidables.

Loreto Soler