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Agosto 18, 2026

Chile político: Una plaga de tránsfugas

 En vísperas de los comicios en que se elegirá a un nuevo presidente de la República, a los diputados y parte del Senado, una epidemia de políticos tránsfugas se ha extendido en contraste con la honestidad de la jefa del Estado, Michelle Bachelet, quien en los meses finales de su mandato posee un 70-80 por ciento de popularidad.

El diccionario de la Real Academia de la Lengua nos dice que tránsfuga, en una de sus acepciones, es persona que pasa de un partido a otro; en tanto, textos de sinónimos nos señalan que la palabreja se relaciona con deslealtad, infidelidad, felonía, perfidia, apostasía, alevosía y traición. Es lícito, pues, hablar de una plaga de carácter moral.

A la cabeza de esta dolencia, es decir, en calidad de supertránsfuga, se encuentra Fernando Flores (FF), senador por el Partido por la Democracia (PPD). Flores planteó sus ambiciones presidenciales y como no encontrara eco abandonó esa colectividad para formar un remedo de partido que bautizó Chile Primero.

FF es, además, una suerte de masoquista, pues al momento del golpe de Estado era ministro de Salvador Allende y como tantos otros fue a parar al campo de concentración de Isla Dawson. Luego de tres años en prisión se exilió en Estados Unidos donde hizo fortuna y si no es legalmente ciudadano estadounidense, actúa como tal. En mayo pasado este curioso personaje decidió respaldar la candidatura presidencial del ultraderechista Sebastián Piñera, miembro del partido Renovación Nacional, nacido bajo la tiranía para servir a Pinochet.

En la línea de la transfugacidad le sigue Jorge Schaulsohn, una especie de álter ego de FF. Fue diputado y presidente del PPD de donde fue expulsado y se unió entonces a Chile Primero. Tiene también intereses en Estados Unidos y su oficina de abogado se encuentra en Nueva York, Park Avenue 505. No tardó en proclamar su apoyo a Piñera. A finales de 2005 fue cuestionado como abogado de personas enjuiciadas por lavado de dinero proveniente al parecer del narcotráfico.

Según el periódico digital El Mostrador (18-12-08), uno de los procesados declaró que pagó 125 mil dólares a Schaulsohn para que lo defendiera en Chile y en Estados Unidos, donde hay un detenido por la causa. En los comentarios de los lectores relacionados con esa noticia, firmado por Outsider se lee: “Schaulsohn es el prototipo de todo lo que aborrecemos en política, un demagogo descarado, un cobarde despreciable y un corrupto peor” (sic).

Marco Enríquez Gumucio: este curioso individuo es postulante a la Presidencia de la República aunque sin atributo alguno para ello. Si examinamos sus actitudes y flaquezas, debe ubicársele también en la nómina de los supertránsfugas. Es diputado gracias al Partido Socialista en el que militaba y del cual se fue para auto proclamarse candidato “independiente”. Ahora, una de sus preocupaciones básicas es atacar al PS.

MEG se hace llamar Enríquez-Ominami, este último el apelativo de su padre adoptivo. En los hechos, MEG se empeña en emporcar la memoria de su padre biológico, Miguel Enríquez, líder del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), y quien fuera asesinado en desigual combate por esbirros de la tiranía pinochetista.

Puesto que la postura de MEG favorece intereses ultramontanos, olvida también que su abuelo paterno, el doctor Edgardo Enríquez Fröeden, fue ministro de Educación de Allende y por ello encarcelado y obligado luego al exilio. La misma situación ocurre con su abuelo materno, Rafael Agustín Gumucio, amigo personal de Allende y fundador de la Izquierda Cristiana.

El poeta Armando Uribe, Premio Nacional de Literatura, apuntó sobre MEG: “Este hombre es un prosaico suelto” (léase insulso, vulgar), y agregó: “No observo ni un rasgo ni palabras que usaba el padre. Es como si fuera un producto importado que, pese a que se sabe quienes son sus abuelos y padres, no tiene nada de esas categorías y cualidades. No tiene calidades para ser candidato a presidente” (Las Ultimas Noticias, 9/5/09).

MEG afirma que es cineasta y está casado con una conductora de programas televisivos. Al respecto, el periodista Angel Carcavilla escribió en La Nación (29/3/09): “Marco critica a la televisión cuando su mujer es rostro de los programas más horrendos. Habla del bajo nivel cultural de los chilenos cuando sus películas (las de MEG) son de una ordinariez suprema”.
En fin, la perlita de Marco es la siguiente afirmación: “Para mí ser chileno es una tragedia. Si naciera de nuevo, no me gustaría serlo”. (Se educó en París y realiza cotidianos esfuerzos pour épater les chiliens…).

El senador Carlos Ominami, ex militante del MIR y del PS, abandonó al último a pesar de que le debe la senaduría. Es el padre adoptivo de MEG, a quien respalda y guía. ¿Cuál es la real ideología de Ominami? Cuando fue ministro de Economía, Punto Final lo caracterizó como “El samurai del neoliberalismo”, apodo que se explica, primero, porque su apellido es de origen japonés y segundo, porque fue y es un propagandista del capitalismo. Como MEG confesara que había consumido drogas, Ominami en pretendida defensa manifestó a El Mercurio (25/10/09): “Lo mejor que le puede pasar a un país es ser gobernando por alguien que ha conocido todas las experiencias y no que ha escuchado de oídas”. ¡Ajeno a la lógica, ese argumento es insostenible!


Cómicos de la legua


En esta categoría, definida como “el que anda representando en poblaciones pequeñas”, preside la nómina Alejandro Navarro, senador merced al Partido Socialista al cual abandonó, según sostuvo, para aspirar a la Presidencia del país. ¡Otro más!  Para esos efectos, inventó una caricatura partidaria que bautizó Movimiento Amplio Social (MAS). “Vamos hasta el final”, proclamó en mayo, pero en octubre se retiró de las lides  porque no logró el soporte de nadie.

Suma y sigue: Adolfo Zaldívar, también senador, expulsado del Partido Demócrata Cristiano, fue electo presidente del Senado con votos de la oposición conservadora. Entonces, víctima del autoengaño, enfatizó que sería candidato presidencial, algo que no pudo materializar. Una de sus actuaciones a la cabeza del Senado fue su defensa de los militares que cometieron bárbaras atrocidades durante la tiranía. “Los juicios a los militares deben terminarse a la brevedad”, dijo a El Mercurio en junio del año pasado.

El registro de estos singulares personajes es muy extenso. Más: estimamos válido nombrar todavía en la categoría de super cómicos de la legua a Marcelo Trivelli, quien fuera vicepresidente del PDC, entidad que dejó porque nunca pudo cumplir su patológico afán de convertirse en candidato presidencial. Ahora, en plan de consuelo, apoya a Marco Enríquez. ¡Vae solit! (¡Ay del hombre solo!)


HERNA URIBE ORTEGA
(*) Periodista y escritor, miembro del equipo fundador de Punto Final, ex dirigente nacional del Colegio de Periodistas de Chile, y actual presidente de la Comisión de Investigación de Atentados a Periodistas de la Federación Latinoamerica de Periodistas (FELAP).


(Publicado en Punto Final, edición Nº 698, 13 de noviembre, 2009)