|
“Las huelgas perjudican a los usuarios”
Se escucha hoy esta cantinela, de parte del gobierno, la Ministra de Educación, el Ministerio del Interior, la jerarquía de la iglesia, los grandes medios de comunicación… Miren el descubrimiento. |
Por cierto que las huelgas perjudican por un plazo a los usuarios. Las de los funcionarios de la salud a los que exigen atención. Las de los profesores a los alumnos y padres. Las de los funcionarios públicos a precisamente el público. Y no sólo las huelgas. Las protestas callejeras contra la dictadura “perjudicaron” a los automovilistas, ensuciaron las calles e impidieron el descanso de los que querían dormir plácidamente olvidando los agudos problemas sociales. Las marchas callejeras perjudican a los que les molesta el ruido sorpresivo, el desorden. Una huelga que no perjudicara a alguien y obligara a negociar dejaría de ser huelga. Está en la concepción misma de la huelga el que se trata de una medida radical, dentro del sistema, para crear una situación anormal con el fin de conseguir avances en el bien de los trabajadores, en el bien común. Sí, para eso se hacen: para presionar a los empresarios o/y la autoridad respectiva. Es una herramienta extrema, entendida como absolutamente válida por los trabajadores y, asumida como una herramienta de negociación, absolutamente legal, legítima, apoyada por los elementos progresistas.
¿No se acuerdan?
Las huelgas (no hay huelgas que no perjudiquen), así como los paros, las protestas sociales, los mitines callejeros, hechos sin provocar violencias contra las personas o perjuicios públicos, son tan legítimos que ellos son apoyados generalmente por quienes están por cambiar y corregir situaciones de injusticia.
“Usan niños como escudos”.
Hay videos que muestran a un encapuchado violentista que se protege con dos pequeños. ¿Qué busca ese video? ¿Mostrar pruebas que permitan la persecución y detención del violentista en cuestión? Por cierto que no. Estaría sólo en manos de los aparatos represivos para actuar. El video está en los medios masivos de prensa y televisión, al alcance de miles y miles, por multiplicación de la comunicación, en manos y ojos de millones, que pueden dejarse impresionar emocionalmente. La idea es denunciar a los violentistas “mapuches” y al movimiento reivindicativo. Ahora los violentistas “mapuches” no serían sólo “flojos” (como todos los rotos y todos los indios), “anárquicos”, “violentos” y hasta “independentistas” sino, además, “cobardes”, usuarios de la peor de las cobardías, aquélla que pone en peligro la vida misma de inocentes sólo para servir oscuros y deleznables intereses. ¿Quién inventó este truco? ¿Es legítimo que lo use un gobierno progresista, de centro izquierda, cuando se trata de un hecho ligado a una lucha social que buena parte del país entiende como fundada? ¿No han visto que la utilización de menores, incluso en hechos de violencia, es pan de cada día en todos los movimientos de este tipo? ¿No hay menores en las protestas callejeras? Su presencia ¿las ilegitima? ¿No ha habido menores tirando piedras en las marchas por la libertad? Ningún menor debe ser utilizado. Y deben ser sancionados los que los utilizan. También, por cierto, los que los muestran en videos destinados a desprestigiar el movimiento social.
“El que no trabaja no come”.
Brillante frase paulista. Para fomentar el trabajo. O para hacer del trabajo la única fuente de legitimidad social en los ingresos. Sacada de contexto ¿qué significa esa frase? ¿Que los jubilados no comen? ¿Qué los niños no comen? ¿Que los cesantes no comen? ¿Que los empresarios inversionistas no comen? ¿Que los empresarios especuladores no deben comer? Por cierto que no. No hay nada fuera de contexto en el lenguaje político. Dicho hoy significa que los funcionarios del Estado que están en huelga porque les ofrecen un 2% de reajuste no deben recibir remuneración por sus días de paro.
“Usan niños como escudos”.
Hay videos que muestran a un encapuchado violentista que se protege con dos pequeños. ¿Qué busca ese video? ¿Mostrar pruebas que permitan la persecución y detención del violentista en cuestión? Por cierto que no. Estaría sólo en manos de los aparatos represivos para actuar. El video está en los medios masivos de prensa y televisión, al alcance de miles y miles, por multiplicación de la comunicación, en manos y ojos de millones, que pueden dejarse impresionar emocionalmente. La idea es denunciar a los violentistas “mapuches” y al movimiento reivindicativo. Ahora los violentistas “mapuches” no serían sólo “flojos” (como todos los rotos y todos los indios), “anárquicos”, “violentos” y hasta “independentistas” sino, además, “cobardes”, usuarios de la peor de las cobardías, aquélla que pone en peligro la vida misma de inocentes sólo para servir oscuros y deleznables intereses. ¿Quién inventó este truco? ¿Es legítimo que lo use un gobierno progresista, de centro izquierda, cuando se trata de un hecho ligado a una lucha social que buena parte del país entiende como fundada? ¿No han visto que la utilización de menores, incluso en hechos de violencia, es pan de cada día en todos los movimientos de este tipo? ¿No hay menores en las protestas callejeras? Su presencia ¿las ilegitima? ¿No ha habido menores tirando piedras en las marchas por la libertad? Ningún menor debe ser utilizado. Y deben ser sancionados los que los utilizan. También, por cierto, los que los muestran en videos destinados a desprestigiar el movimiento social.
“El que no trabaja no come”.
Brillante frase paulista. Para fomentar el trabajo. O para hacer del trabajo la única fuente de legitimidad social en los ingresos. Sacada de contexto ¿qué significa esa frase? ¿Que los jubilados no comen? ¿Qué los niños no comen? ¿Que los cesantes no comen? ¿Que los empresarios inversionistas no comen? ¿Que los empresarios especuladores no deben comer? Por cierto que no. No hay nada fuera de contexto en el lenguaje político. Dicho hoy significa que los funcionarios del Estado que están en huelga porque les ofrecen un 2% de reajuste no deben recibir remuneración por sus días de paro.
Y es una frase más, resaltada, del viejo lenguaje de derecha que ha resucitado.
