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Hasta cierto punto, con mirada superficial, podría entenderse que a raíz de la singularidad cultural de sus pueblos originarios, Bolivia, Chile y Paraguay se piensen distintos de sus vecinos. Menos lógico, en cambio, resulta la separación entre Uruguay y Argentina. ¿Qué los distingue? ¿Los debates en torno a si el mate se toma con palo o sin palo, o si la carne vacuna se asa a carbón o “a leña?
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Artigas intima a los terratenientes a explotar sus propiedades: De lo contrario, las mismas se destinarán a fondos públicos. Las oligarquías emiten su dictamen: Artigas, traidor a la patria. El Banco de Inglaterra se frota las manos. En mayo de 1816, cuando Juan VI es coronado rey de Portugal, Londres mueve los hilos para que Brasil alcance las fronteras naturales, hasta los ríos de la Plata y Uruguay. En agosto empieza la invasión portuguesa a la Banda Oriental. Manuel José García, agente del gobierno proinglés de Buenos Aires en la corte de Río de Janeiro, la justifica: “Necesitamos de un poder extraño… capaz de organizar el caos en que están nuestras provincias”. En octubre, decepcionado, Artigas exhorta al gobierno argentino de Juan Martín de Pueyrredón “… a cambiar la política de avasallamiento de los pueblos que ha sido común en sus antecesores”.
Buenos Aires y Portugal sellan un pacto y negocian la Banda Oriental que Brasil bautiza de Provincia Cisplatina. Pueyrredón contrata a un plumífero que no se anda con chiquitas. Artigas es calificado de genio maléfico, hombre turbulento que quiere la segregación, insubordinado, rebelde, traidor a los destinos de América, apóstol de la mentira, destructor de los pueblos, oprobio del siglo XIX, afrenta al género humano. El aludido escribe a E.M. Brackenridge, secretario de Washington en Montevideo: “… mi gente no sabe leer”.
En noviembre de 1817 envía otro oficio a Pueyrredón: Hablaré por esta vez y hablaré para siempre. V.E. es responsable ante la patria de su inacción y perfidia contra los intereses generales. El oficio corrió como pólvora por todas las provincias. Artigas escribe a Jefferson, a Bolívar y, a partir de allí, desencadena la lucha desigual en dos frentes colosales: el oriental contra los portugueses, y el occidental contra Buenos Aires.
En noviembre de 1817 envía otro oficio a Pueyrredón: Hablaré por esta vez y hablaré para siempre. V.E. es responsable ante la patria de su inacción y perfidia contra los intereses generales. El oficio corrió como pólvora por todas las provincias. Artigas escribe a Jefferson, a Bolívar y, a partir de allí, desencadena la lucha desigual en dos frentes colosales: el oriental contra los portugueses, y el occidental contra Buenos Aires.
En noviembre de 1817 envía otro oficio a Pueyrredón: Hablaré por esta vez y hablaré para siempre. V.E. es responsable ante la patria de su inacción y perfidia contra los intereses generales. El oficio corrió como pólvora por todas las provincias. Artigas escribe a Jefferson, a Bolívar y, a partir de allí, desencadena la lucha desigual en dos frentes colosales: el oriental contra los portugueses, y el occidental contra Buenos Aires.
