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Agosto 18, 2026

El Papa Recoleta

El Papa de Recoleta forma parte del proyecto Boza-Cordero (brothers)-Letelier, ya en marcha y que representa la desnaturalización y destrucción de un barrio que marca un hito urbano de Santiago y su consiguiente apropiación por sus mentores-beneficiarios.

Dentro de este descabellado pero lucrativo plan, la principal víctima, además del barrio en su conjunto, es la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile. A su sede de Pío Nono ya se le arrimó la Escuela de Derecho de la U. Andrés Bello, en forma más sutil y decorosa y por la retaguardia, hay que reconocerlo, que la edificación agresiva y monumentad de la U. San Sebastián, que surge en los terrenos de lo que fue el Liceo Alemán, quitando protagonismo y diezmando visualmente la señera obra del arquitecto Juan Martínez, que pasa a quedar a su sombra, al igual que la iglesia de Joannon por su otro costado.

Al estropicio ya causado, se pretende agregar ahora, como nuevo elemento monumental, una estatua de Juan Pablo II de 13,5 metros de atura enfrentando a la Facultad de Derecho desde el Parque Gómez Rojas, el que perdería su condición de tal, ya que en su lugar se contempla la construcción de estacionamientos bajo una plaza que se elevaría 1,5 metros sobre el nivel del suelo, por lo que el Papa de Recoleta ya iría por los 15 metros y no me extrañaría que esté contemplado reforzar su protagonismo emplazando en la U. Andrés Bello tras la Facultad de Derecho, un cartel gigante con la misma imagen de Cristo que se exhibió en el Estadio Nacional, de modo de recrear la escena de nuestro coliseo y dejar a la Facultad de la Chile en entredicho.

Como se ha demostrado en esta polémica, para los autores de este proyecto, no hay razón que valga y de poco servirán las propuestas bien intencionadas, como la del Alcalde de Colina, que se ofrece para acoger al gigante, al igual que el ofrecimiento de emplazarlo en Rodelillo. La verdad es que el supuesto homenaje al Papa, lo que en verdad pretende es prestigiar a sus autores. Lo único que podría hacerlos recapacitar, es su propia percepción de lo contraproducente que está resultando el proyecto ante la opinión pública.

En caso contrario, como es lo más probable, sólo nos queda confiar en el buen criterio y plena asunción de su responsabilidad por el Consejo de Monumentos Nacionales, que tiene la última palabra respecto del emplazamiento de este adefesio. En el caso de los creyentes, no sería mala idea que le rezaran a Juan Pablo II, para que evite la destrucción de su propia imagen con el cursi mamarracho con el que se pretende homenajearlo.