Indignados están los miles de pobladores de Arica afectados por la contaminación de arsénico y plomo. El Plan Maestro anunciado por el gobierno, que contempla la relocalización a tres años plazo de cerca de 2.000 familias, no los dejó satisfechos. Nadie está dispuesto a esperar otros tres años.
A pesar de todo, la Presidenta Bachelet defendió los anuncios y dijo que “se trataba de una solución realista”, ya que “sería mentira decir que el tema en un mes se resolverá”. Explicó que los pobladores más afectados “podrán optar a arriendos”, pero erradicar a más de 7.000 personas “de un día a otro es imposible. Sería una falsedad con ellos”, aseguró.
Los pobladores contaminados desde hace décadas acusan que el Plan Maestro excluirá a unos 8.000 vecinos de Cerro El Chuño y Los Industriales. “No sé cómo es posible que después de haber determinado la zona contaminada tengamos que esperar tres años más para salir del sector”, dice Miriam Aguirre. Cita el caso de un joven de 20 años, que vive en situación de invalidez por broncoestacia: “Vive a dos cuadras de la zona demarcada como de peligro en la Comisión Nacional de Medio Ambiente, CONAMA, y va a tener que seguir viviendo ahí, porque no habrá erradicación para él, ni en uno, dos o tres años. Quedó fuera de las medidas”, dice. Aguirre critica que no se les haya considerado en las mesas de trabajo. “Nos sentimos atropellados, las medidas no son suficientes”, añade.
“Las medidas de mitigación que son para la risa”, dicen los pobladores. “Colocaban algunas mallas y mojaban los cerros de polvillo tóxico, de vez en cuando”, agregan. Muchos sectores de la ciudad están completamente cubiertos de polvillo negro. En 2005, el entonces presidente Ricardo Lagos prometió que en un año se solucionaría el problema de acopio de minerales en Arica. Y aún siguen ahí los tóxicos y los enfermos. “Es evidente que hay colusión entre los empresarios y las autoridades políticas, especialmente las de la época en que se trajo el material tóxico”, dice Aguirre. “¿Cómo es posible que las autoridades políticas de la época, llámese Gobernador, Servicio de Salud, Servicio de Vivienda y Urbanismo (Serviu), etc., nunca fiscalizaran ni se percataran de nada? ¿Cómo pudieron construir centros habitacionales encima de los residuos?”, se preguntan los vecinos afectados.
Cuando se construyeron los centros habitacionales informes del Servicio de Salud de Arica, realizados antes de 1989, aseguraban que los acopios no eran dañinos para la salud y que no había razón para preocuparse porque la concentración de arsénico y plomo estaban dentro de la norma. El Servicio de Salud no adoptó ninguna medida para proteger a la población del acopio de tóxicos ni cumplió con las obligaciones del Código Sanitario, la Ley General de Bases del Medioambiente o el Convenio de Basilea, que regula el transporte y almacenamiento de sustancias peligrosas. Incluso, un director de la época, el doctor Claudio Matus, llegó a decir que “el problema de los pobladores no era de salud, si no de higiene”.
El 2000 se reavivó la polémica tras el traslado de tóxicos hacia el sector de Quebrada Encantada, lo que afectó a más de 6.000 habitantes de Los Industriales I, II, III y IV, Cerro El Chuño, Sica Sica y Alborada. Para la presidenta de los pobladores de Los Industriales, Patricia Loaiza, “es fundamental que la autoridad cree un proyecto que detenga los males del plomo y que conste de atención preferencial para niños, quienes han sido los más afectados”. Andrei Tchernitchin, toxicólogo, doctor y académico de la Universidad de Chile, señala: “Las mujeres embarazadas son profundamente afectadas por este tipo de contaminación, al igual que los niños. Efectivamente, el daño más grave por el plomo se produce en los niños de corta edad, y también en los niños que todavía están dentro del útero. Se produce contaminación en las madres y el plomo es transmitido a través de las vías internas y después del nacimiento por medio de la leche materna. Es gravísimo. Pero los daños por la contaminación de arsénico son peores”. Según un análisis de sangre y orina realizado por el Servicio de Salud a una veintena de niños, el 50% tiene sobre los 10 microgramos de plomo por cada 100 ml de sangre. Un informe elaborado en 1998 por María Tossi López, encargada de la Unidad de Epidemiología del Servicio de Salud Arica, con muestras de vecinos de Los Industriales IV y Cerro El Chuño, arrojó resultados desalentadores. Fueron 558 análisis de plomo en sangre y 653 de arsénico en orina. Un Documento de trabajo del Ministerio de Salud, División de Salud Ambiental, Instituto de Salud Pública, del mismo año reveló un nivel promedio de arsénico en la orina de 169 personas, de 113 ug/litro.
Según los pobladores, sus propuestas no fueron consideradas. Exigían una ley especial, además de una pronta erradicación, y la construcción de 3.000 mil viviendas antes de un año, para trasladar a las familias más afectadas. El plan gubernamental sólo contempla salud inmediata para “casos emblemáticos”, es decir: 48 personas. Son más de 4.000 las familias afectadas por la grave contaminación. Muchas personas contaminadas ya han muerto.
Juana Jara, presidenta de la Agrupación de Afectados por Metales Tóxicos de Arica denuncia que Carolina Asela, ex directora del Servicio de Salud de la ciudad, “se vio obligada a renunciar a principios de septiembre, tras el escándalo. Pero la doctora ocupará un cargo similar en La Serena, según informó El Mercurio”. La presidenta Bachelet envió a terreno a un grupo de sus ministros: Salud, Medio Ambiente, Educación y Vivienda. Se nota preocupación, pero no por los enfermos sino porque se está ad portas de la elección presidencial. El gobierno no quiere perder votos. Tras varias reuniones los ministros convencieron a los pobladores afectados para que aceptaran el “Plan Maestro de Intervención”, hoy cuestionado. No faltaron las cámaras y los flashes tras los anuncios.
El propio ministro de Salud, Álvaro Erazo, anunció la constitución de un Consejo en el que participarían especialistas, doctores, como Tchernitchin y Enrique Paris. El objetivo -dijo – será “implementar este Plan de tratamiento de abordaje integral que consiste esencialmente en la elaboración de guías clínicas para hacer una evaluación de la población que ha sido afectada por contaminación por plomo y por arsénico, y que en algunos casos continúa siéndolo. El ministro de Salud y las subsecretarías de Redes y de Salud Pública trabajarán en el seguimiento de estos casos y esperamos en el plazo de un mes tener esto implementado… Se evalúan eventuales acciones en contra del Estado de Suecia porque la causante de los daños a la salud de las personas que ha generado la presencia de contaminantes indudablemente no puede quedar en terreno de nadie”. Tras el lanzamiento del Plan ya nadie habla de responsables ni menos de demandas internacionales, los afectados han sido invisibilizados por los medios de comunicación y todo, o casi todo, sigue igual.
Dirk Nelen, MSc en Ingeniería Biológica, dice: “De los 4.990 exámenes de plomo en la sangre, realizados el año 2000, el Instituto de Salud Pública declaró que recibió solamente 725 muestras, por lo que de los otros 4.265 exámenes no se dispone de ningún antecedente, luego que el Servicio de Salud de Arica admitiera su pérdida. Antes de realizar estos exámenes, ya estaba acreditado que el principal riesgo para la salud de los acopios era su alto contenido de arsénico, elemento cancerígeno de extrema toxicidad, cuya peligrosidad supera con creces la del plomo. En este sentido, las autoridades disponían de documentos como la ‘solicitud de autorización para desaduanar muestra que indica’, del 31 de marzo 1984, de la empresa PROMEL, que indica un contenido de 17,5% de arsénico, y 4,5% de plomo; el ‘informe del Ministerio de Minería’, acerca de 8 muestras provenientes del acopio, las que se analizaron el 16 de septiembre 1997, para 34 elementos inorgánicos. La mayor parte del material analizado tenía un contenido de arsénico del 10%, y un contenido de plomo del 4,4%, concentraciones de cobre, plomo, zinc, antimonio, bismuto, estaño y mercurio; además de di-iso-propil-xantoformiato. El informe señala que ‘durante la inspección y toma de muestras fue posible detectar la visita rutinaria de niños de sector, a jugar en estos montículos de tierra’… ¿Por qué se da inicio a una campaña masiva de determinación de plomo, si el contaminante más tóxico y abundante es el arsénico? En base a resultados sin valor científico o epidemiológico, la Autoridad Sanitaria seleccionó personas afectadas principalmente por arsénico, para ofrecerles un tratamiento para intoxicación con plomo. A partir de ese momento, la población en general, expertos, instituciones, investigadores y autoridades públicas nacionales y locales, se referirán a ‘la gente del plomo’, mientras que la población afectada sufría de los efectos de desechos polimetálicos cuyo contenido más peligroso era el arsénico”, dice.
