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Obama es una figura carismática. Lo demostró en las primarias de los demócratas, venciendo a la poderosa maquinaria de los Clinton, y repitió la hazaña en las elecciones nacionales, cuando aplastó la fórmula retardataria de John McCain y Sarah Palin. Durante su campaña, en visitas relámpago a Inglaterra, Francia y Alemania, atrajo multitudes que le valieron el título mediático de estrella de rock.
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Dick Morris, el ofuscado consultor que diseñó el lema AMLO es un peligro para México, opinó que el premio es el último esfuerzo del socialismo europeo para convertir a Estados Unidos en un país socialista, como Noruega (¡una reconquista de Europa en el continente americano!). ¿Se podría interpretar el premio como un reconocimiento a la épica lucha de los negros estadunidenses, que con Barack Obama conquistaron plena igualdad política? (Pero eso no es, ni debería ser, el premio Nobel de la Paz.)
En el extraño contexto de pax americana diseñado por Bush, Estados Unidos pelea en Irak y Afganistán para mantener la guerra alejada de sus fronteras. Que mueran otros. Que otros sufran mientras continúan viviendo la vida loca del american way of life. ¿Guerras?, en el patio trasero, por favor.En ese contexto, ¿cómo justificar el premio a un Obama que amenaza a Irán, no ha cerrado Guantánamo y continúa peleando en Irak y Afganistán; un Obama que se muestra dispuesto a pelear contra los cárteles de la droga (ejércitos de la noche) en México y Colombia? En México mediante la polémica Iniciativa Mérida, y en Colombia con las bases militares negociadas con Álvaro Uribe. El nuevo Nobel acepta que se proteja la vulnerabilidad de sus fronteras y litorales con soluciones militares fuera de Estados Unidos. En el caso de México, la política es convertirnos en la última línea de defensa de sus fronteras. ¿Y cómo interpretar las bases militares de Colombia: una advertencia a la creciente izquierda latinoamericana? http://www.jorgecamil.com – http://twitter.com/jorgecamil
Para la ultraderecha estadunidense, que disfraza su racismo extemporáneo con argumentos de seguridad nacional, Obama es percibido como un comunista emboscado, o como caballo de Troya del fundamentalismo musulmán. Afirman que como no creció en Estados Unidos no comparte sus valores. Lo consideran demasiado culto para ser un estadunidense común y corriente.
Para la ultraderecha estadunidense, que disfraza su racismo extemporáneo con argumentos de seguridad nacional, Obama es percibido como un comunista emboscado, o como caballo de Troya del fundamentalismo musulmán. Afirman que como no creció en Estados Unidos no comparte sus valores. Lo consideran demasiado culto para ser un estadunidense común y corriente.
Para la ultraderecha estadunidense, que disfraza su racismo extemporáneo con argumentos de seguridad nacional, Obama es percibido como un comunista emboscado, o como caballo de Troya del fundamentalismo musulmán. Afirman que como no creció en Estados Unidos no comparte sus valores. Lo consideran demasiado culto para ser un estadunidense común y corriente.
