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Agosto 18, 2026

Obama el magnífico, Nóbel de la paz

 

Obama ganó el premio Nóbel de la Paz… ¿por abandono del contrario? Bush fue la antítesis, no hay más que ver las obras que llevan su firma, pero Obama, ¿qué es? ¿Esperanza? Se premia la ilusión y las ganas de un mundo mejor… que empezó a serlo nos guste o no, con el simple anuncio de su victoria electoral. Paró en seco las ansias destructivas de la era Bush. Eso ya es algo.

Acabó supuestamente con las torturas en Guantánamo y otros lugares desconocidos por el público, con solo sacar su estilográfica del bolsillo. Eso, también es algo. Desplaza así, los méritos de otros candidatos que llevan décadas esforzándose, peleando y consiguiendo tímidas victorias, sin ser presidentes, ni senadores, ni pertenecer al poder.

Es fácil ganarse el Nóbel de la Paz cuando eres el dueño del mundo, de las guerras, de las balas y de la propaganda. Casi imposible es parar guerras cuando eres un diminuto e insignificante ciudadano con una simple ONG. ¿Se premia el volumen, la intención o los resultados? Porque si fuera competencia, sería una competencia muy injusta. ¿Quién tiene más mérito, el chino que se enfrenta a un tanque en plena calle, o el presidente que deroga una ley o manda que se retiren sus tropas de algún territorio ocupado, cómodamente sentado en su despacho?

Obama dijo en la reunión del G20 “Hemos salvado el mundo”, pero no dijo de qué o de quién. ¿De la crisis? Habría que preguntarse cómo empezó dicha crisis y realmente qué han hecho para atajarla.

¿Qué mundo salvó? ¿El de los ricos? ¿Los ricos del G-20? Porque los niños siguen muriendo de hambre, y mientras exista el hambre, la avaricia, la sed, el petróleo y la especulación, habrá guerras. De hecho, este mundo tiene hoy varios frentes abiertos en muchos países. Pero no importa, porque el mundo está a salvo. Que se lo cuenten a los que mueren día a día por culpa simplemente, del sistema de consumo mundial que curiosamente es controlado por Obama y sus 20. Paradojas de la vida.

Claro que el Nóbel no es genérico. No se le otorga por haber traído la Paz al mundo, si no “algo de paz” en alguna parte del mundo. Por eso, la relación capacidad-resultado no hace a Obama el mejor candidato al premio, según mi opinión. Quizá hubiéramos tenido que esperar un par de años, a ver si realmente hay nueces detrás de tanto ruido.

Todo es marketing. Es el año del Sr. Obama, sin duda. Le falta el Oscar, que no descartaría. Futuro perfecto, en la mente del gran hombre. Es posible que llegue un día con algún que otro escándalo gigante bajo el brazo, que le ensucie un poquito la ropa. Es previsible. Pero J.F.Obama sabrá salir de todo asunto turbio como un campeón, ¿no? Futuro imperfecto. Gramática del agorero.
Felicidades a todos aquellos que con las man
os vacías deciden enfrentarse al reto de la paz, de luchar contra las minas, las bombas de racimo… enfrentarse a ejércitos, burócratas, gobiernos, instituciones… porque cualquier logro por pequeño que sea, es infinitamente más grande que el Nóbel y toda su parafernalia. Aunque algunos les llamen antisistema. ¿Desear la paz no es acaso ir en contra del sistema? Un sistema que saca provecho económico de cualquier conflicto, que hace y deshace desgracias y peleas a conveniencia y compra vende todo tipo de artilugios de muerte. El sistema siempre ha generado guerras, así pues, el que las pare estará en contra. ¿Será que Obama es un “antisitema”? Paradoja casi ofensiva seguramente, para todos los que militan en las filas más radicales del “antisistemismo”.

Por desgracia, este mundo está muy lejos de encontrar la paz, más bien, podríamos vera lo lejos las nubes de una tormenta furiosa, causada por una economía capaz de dejar morir a millones de seres humanos, de olvidarlos, de apartarlos, de sepultarlos sin piedad alguna. Hay países a borde del desastre económico. Hay dictadores esperando el momento, fascistas y neoliberales frotándose las manos, haciendo planes, viendo como aumenta el número de sus seguidores… ¿Quién nos salvará? El chapulín colorado no será, me temo.

Seamos optimistas y soñemos, no dejemos de soñar con la idea de que un día, un presidente, un lider, realmente traerá la paz al mundo. ¿Tan difícil es?