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Agosto 18, 2026

Libertad de prensa… y libertad de prensa

Don Javier Campos, columnista y escritor, en un comentario aparecido el 3 de octubre en www.elmostrador.cl, diario cibernético de la plaza, vuelve a repetir su monserga anti Revolución Bolivariana, preocupadísimo por la libertad de prensa en Venezuela y para que no lo pillaran en pelo, ayer o anteayer condenó el cierre de los medios opuestos a la dictadura hondureña, voltereta que no tiene nada de extraordinario pues, de los contrario, no habría podido pasearse tranquilo por la calle Ahumada.

A lo Jorge Negrete saca pecho y desafía a Chávez cantando en apoyo a los propietarios con plata de los medios de comunicación venezolanos: “y me gusta escuchar los mariachis, cantar con el alma sus lindas canciones, oir como suenan esos guitarrones y echarme un tequila con los valentones”.

Sin embargo, en su apasionada y corajuda defensa de la libertad de presa venezolana no se le pasa por el cerebro la peregrina idea de comparar libertad de prensa con libertad de prensa, pues debiera saber que hay libertades de prensa que son más libres que otras.

En Venezuela, quienes denuncian la persecución de la prensa son los propietarios con plata de los medio de comunicación y denuncian la libertad de prensa pues- como toda jibia o pulpo que se respete se vale de su tinta para ocultar su verdadera naturaleza- saben que no pueden despertar simpatías si aparecen defendiendo derechamente sus prebendas, privilegios y acaparamientos y oponiéndose a la  nacionalización de sus empresas.

Si su mirada de águila se posara por estos lados, vería que en Chile hay una prensa perseguida sin persecución, pues don Campos sabe que muchos periódicos que no pertenecían a propietarios con plata han sido asfixiados implacablemente y que quienes prosperan son aquellos empresarios de la tinta con plata que, además de la autocensura que se propinan, reciben en premio la parte del léon de la publicidad estatal, como indirectamente lo denuncia el ciudadano Santiago Escobar, en un artículo publicado el 2 de octubre reciente, en www.elmostrador.cl.

“El modelo político  es el de una democracia consociativa, en la cual el consenso entre gobierno y oposición es indispensable para producir decisiones en temas complejos. Incluso por imposición legal.  No hay juego de mayoría y la responsabilidad política sólo se exige en temas valóricos o delitos funcionarios menores. En lo demás hay mucha amistad y cooperación público privada. Luego de veinte años de funcionamiento el modelo de marras ha generado un sólido matrimonio entre política y  negocios, más allá de los clivajes doctrinarios entre Concertación y derecha. Lo que pone cuesta arriba cada iniciativa de probidad, regulación y control que se intenta”. 

En dos palabras, no hay transparencia ni prensa libre en Chile ni menos debate de ideas. Por otra parte, resulta curioso que los medios venezolanos de oposición, que no cuentan con el maná gubernamental, hayan sobrevivido más de 10 años luchando contra la cruel tiranía chavista, pero recurrir a la divinidad para explicar tal milagro resultaría a esta altura algo alucinante, de modo que debe haber una explicación menos tartufesca acerca de la procedencia de las platas para sostenerse (¿International Momio Fund?)

Pasando a otro tema, uno de los ingredientes reales de la libertad de prensa es la agilidad con que los propietarios aceptan el intercambio de ideas cada vez que un columnista avanza por el pedregoso pedregal de los recauchados que han descubierto que el neoliberalismo es “la” pomada y resulta sospechoso que, en pleno período electoral, un diario cierre su ventanilla a la réplica, blindando graciosamente al sujeto del equipo que más desentona,

Por último, la opinion de don Javier me recuerda el chivateo de los propietarios con plata en contra de Allende- muy parecido al de los propietarios con plata en contra de Chávez- y me viene a la cabeza la imagen de un recauchado converso que, para probar la profundidad de su nueva fe neoliberal, argumenta como un viejo creyente, una de cuyas teclas, sin embargo, desentona por doble estandarte.

Héctor Arroyo Llanos
Montreal. 2009.10.05