En su discurso, también pidió que los países desarrollados asuman su responsabilidad ( en la crisis económica mundial) “con hechos y no con palabras”.
Señaló que la crisis económica que atraviesa el mundo es producto de la “incapacidad de los países a darse reglas claras”, indicando que no se puede “utilizar la crisis para no llegar a un acuerdo”.
Bachelet subrayó que el mundo no puede seguir usando “la resignación como una opción” y exhortó a los más de 120 jefes de Estado, a “construir modelos realistas, sustentables. “La crisis no fue casual, no lo va a corregir la mano milagrosa del mercado”, recordó.
La presidenta chilena destacó la capacidad de la “buena política”, capaz de generar impacto positivo en las personas, “en los líderes está el poder para no resignarse (…) de nosotros depende no frustrar la esperanza que nuestros pueblos tiene sobre nosotros”, dijo.
De esta manera, recalcó dejar atrás el “unilateralismo”, e invitó a volver al diálogo multilateral, evitando que la fuerza militar y la económica sea la norma internacional a seguir.
Al referirse al cambio climático, la presidenta Bachelet, pidió la coordinación de esfuerzos.
