| El candidato presidencial Marco Enríquez no es la izquierda. El forma parte de un amplio grupo de personas que pretenden mantener con otro perfil la Concertación, renovarla, darle aire, hacerla más juvenil, prolongarla y utilizar su capacidad instalada en casi 20 años. Pero que este candidato sea el que nos lleve por el camino hacia las profundas transformaciones que Chile necesita, está muy lejos… muy lejos de las grandes alamedas. |
La pobreza de propuestas y de rostros nuevos en los últimos años en la política chilena, es lo que posibilita la irrupción de Marco Enríquez, incluso que haya sectores de una izquierda que en algún momento fue marxista leninista, trabajando ahora en conjunto con sectores del empresariado. Eso no es un trabajo para un nuevo país, es la continuación del modelo.
El discurso de la izquierda, sus contenidos y palabras tienen características propias, únicas no porque nos tratemos de compañeros o camaradas. En lo expresado por el candidato Marco Enríquez, en el análisis de sus propuestas no hay el menor intento de iniciar un proceso serio para sentar las bases de un modelo diferente en lo económico, lo social y lo político. Decir a la pasada que va a mejorar la educación y algunas otras medidas, son noticias para diarios y revistas. Así no se educa, no se ganan conciencias, sólo se suman votos. El cura Catapilco se llevó al cementerio 40.000.
Si hay una bandera que nunca ha bajado la izquierda, es la defensa absoluta de nuestras riquezas básicas, el cobre, el agua, el litio, y esto no es patriotismo ni nada parecido, es sencillamente sostener la dignidad de nuestro país, y de allí los beneficios para políticas sociales y políticas de desarrollo. El candidato Marco Enríquez sostiene que hay que privatizar una parte de Codelco, que no es otra cosa que seguir entregándose al modelo, y en eso está muy claro, él defiende el modelo neoliberal y la izquierda acusa al sistema de ser el causante de tantas miserias, cosa que es cierta. En eso radica la enorme diferencia. Recordemos los discursos de nuestros dirigentes obreros, en todas las manifestaciones y en todos los primeros de mayo. Nunca han apoyado al sistema capitalista, siempre han condenado al sistema neoliberal y muchas razones tienen para hacerlo. Allí se encuentra el pensamiento de la izquierda chilena, que no está por alguna razón en las propuestas del candidato Marco Enríquez.
El mundo está cruzado por una crisis del sistema capitalista, una voracidad empresarial sin limites, el modelo neoliberal cayéndose de podrido, en este sentido el candidato Enríquez debería por lo menos indicarnos verdaderamente cuales han sido las causales de esta hecatombe, y cómo una vez superada la crisis, será el modelo a implementar. Si es el mismo practicado por la Concertación -bloque en el cual él inició su carrera de político- no vamos a llegar a ningún lado. Todos corrieron a salvar a los bancos, ¿y los millones de pobres quién los salva?… eso se verá más tarde.
No se está reivindicando el sistema socialista de los tiempos de la guerra fría ni de la cortina de hierro, que se cayó por falta de democracia, entre otras muchas razones, ni de la Comuna de Paris, ni de Bakunin, ni Rosa Luxemburgo, estamos reivindicando en el fondo de nuestros esfuerzos, el programa del gobierno popular, allí hay evidentemente una propuesta de país diferente, mucho mas cerca de lo que se han prometido en todos estos años, y no se ha cumplido.
Estamos hablando y reivindicando un sistema más democrático, libre y solidario; mejor redistribución del ingreso, con AFP del Estado, con educación pública decente, con ferrocarriles del Estado, con un sistema de salud a la altura de la dignidad de millones de personas, y si eso se llama socialismo democrático y está en estrecha relación con los pliegos de peticiones, con la clase obrera y los trabajadores, más algunos sectores progresistas, pues así lo llamaremos y por eso sencillamente se apostará, por el socialismo.
La Concertación dio sus explicaciones de no haber aceptado las elecciones primarias, y si se hubieran efectuado posiblemente el candidato habría sido Marco Enríquez. Esa pueda ser una de las razones por las cuales su bloque de campaña sea tan heterogéneo, es positiva la diversidad, eso hace crecer, pero cuando los que la componen difieren tanto de un planteamiento a otro, es complicado y débil, cuando no vemos líneas programáticas para largo aliento, sencillamente estamos jugando a estar en la coyuntura. Nadie niega el espacio para que surjan lideres de opinión, gestos creativos y variados. Pero es que estamos hablando que quiere ser presidente y eso… no es poca cosa.
No existen los candidatos díscolos, Catapilco fue un díscolo en su tiempo, estos son conceptos nuevos para encubrir intereses de clases y grupos que no se atreven a decir públicamente, o sencillamente intereses personales. De hecho en su lista hay muchos personajes de la política chilena, no tan nuevos, que abandonaron sus partidos al enterarse de que no estaban incluidos en su plantilla parlamentaria.
Que el ex Juez Guzmán sea candidato a Senador habla muy bien de la política. Que la lista parlamentaria esté encabezada por Carlos Ominami, un ex Ministro de Economía de la Concertación, neoliberal por principios, está muy bien. Que vaya como candidato a Diputado Tomas Hirschs que en algún momento fue el candidato de la izquierda excluida, nada que decir, la izquierda sabía que había sido Embajador del primer Gobierno de la Concertación. En estos tiempos no caen ángeles del cielo para hacer política.
Nada más…………..pero tampoco nada menos.
