Las polémicas directrices del mandatario han avivado la oposición republicana respecto al supuesto desmedido poder administrativo de la Oficina Oval, en una época cuando flaquea la popularidad del Jefe de Estado.
El asunto de los zares no es nuevo, también los presidentes Franklin Roosevelt, Richard Nixon y los dos George Bush los tuvieron, pero en el actual gabinete federal el inventario ya casi es un récord, apuntó el analista Kevin Madden.
En asignaturas como lucha antidroga, sector automotriz, o guerra antiterrorista es generalmente aceptado que la rama ejecutiva firme tales resoluciones, pero críticos señalan con escepticismo a zares para los Grandes Lagos, Asuntos Urbanos o para la Vecindad y la Fe.
A juicio de otro experto, el ex ayudante presidencial David Gergen, el programa puede ser desfavorable para la Casa Blanca porque los consejeros ejecutivos no rinden cuenta al Congreso y ese hecho activa la suspicacia de la comunidad conservadora.
Cuando usted analiza el escenario en Washington, observa a un gobernante rodeado de 30 zares que sólo le obedecen a él y pueden supervisar o modificar diversas carpetas ministeriales, parece claro que algo anda mal, opinan los especialistas.
El representante republicano por Indiana, Mike Pence, fue más categórico y subrayó que el Senado debe suspender de inmediato los futuros nombramientos de estos funcionarios y revisar calificaciones de los ya elegidos.
Joshua DuBois es el zar para la Vecindad y la Fe, Davis Cameron es el de los Grandes Lagos, Daniel Fried para la cárcel de Guantánamo, Nancy DeParle (reforma de salud), Vivek Kundra (información), Dennis Ross, zar para Irán, y Aneesh Chopra, para la tecnología, entre otros.
La renuncia del asesor presidencial Anthony Van Jones fue una decisión de voluntad propia y no hubo presión por parte de la Oficina Oval, aclaró la víspera el gobierno estadounidense.
Van Jones dimitió el domingo en la noche luego que trascendieron imputaciones por un acta que firmó en 2004 y comentarios despectivos sobre autoridades republicanas.
Hace cinco años el ahora ex Zar del Medio Ambiente apoyó a un grupo comunitario, el cual afirmaba que Washington había permitido deliberadamente los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.
Según el congresista Pence, Jones debía abdicar o ser despedido porque su lenguaje no encajaba con el ritmo de la administración federal.
El portavoz David Axelrod explicó a la cadena NBC que el Presidente no tiene nada que ver con la sorpresiva dimisión del funcionario, definitivamente no la ordenó.
Con la partida de Jones, la Casa Blanca pierde a su mejor abogado ambientalista liberal, autor del libro best-seller El Collar Verde, y amigo íntimo del ex vicepresidente Albert Gore, comentó el diario San Francisco Chronicle.
No se explica como Obama podía desconocer acerca de esos controvertidos antecedentes del activista civil afroamericano, antes de entregarle el importante cargo público en marzo pasado, apostrofa el periódico californiano.
