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Agosto 18, 2026

La crisis en sencillo

La crisis económica mundial se inicia en el país mas poderoso del sistema capitalista mundial: los Estados Unidos. Erróneamente los medios de comunicación masivos han publicado que la causa de la misma es la especulación financiera en Wall Street y en las bolsas y bancos de inversiones de EEUU y Europa. La debacle de esas empresas es un efecto de la crisis y no su causa.

La causa se puede graficar eficazmente con los siguientes datos:

La economía mundial según estadística publicada por la televisión estatal alemana produjo en 2008, 79,5 millones de vehículos motorizados personales (automóviles). De ese total se vendieron en todo el mundo 55 millones. Veinticuatro millones 500 mil autos no se vendieron.

El auto es el núcleo central de la economía industrializada. Un auto normal se compone de unas 20 mil piezas y su estructura contiene cientos de kilos de hierro, carbón, plástico y según el Instituto del Cobre de Berlín, unos cinco kilos de cobre en distintas formas y aleaciones y dos kilos de molibdeno (en la pintura y otros componentes). De ellos un tercio proviene directamente de Chile. Cuando alguien compra un auto en Chile está comprando cobre chileno cuyo precio se multiplicó muchas veces por el trabajo incorporado en el vehículo.

Estos datos nos dicen la importancia que tiene el auto en la industria mundial. Genera ingresos millonarios y le da trabajo a miles de fábricas medianas y pequeñas que producen desde los tornillos hasta los cascos fundidos de los motores de esos vehículos y a millones de trabajadores especializados.

Es decir la industria automovilística, por ser el centro de la actividad industrial y de construcción. La construcción de carreteras, caminos y calles, el consiguiente alumbrado e infraestructura, no sólo es una industria dependiente sino que tiene una influencia enorme en el desarrollo urbano, en el movimiento de los trabajadores y en toda la vida social y cultural de los países.

Por ejemplo, el transporte marítimo que es la “autopista” mundial por la que se mueven las mercaderías terminadas y las materias primas desde los centros de producción y hacia ellos, bajó su actividad desde 2008 en un porcentaje casi exactamente equivalente a la disminuición de las ventas de los vehículos. Los autos importados llegan a Chile principalmente por barco desde Japón, Corea del Sur, China, Estados Unidos (en menos grado) y Europa. Los astilleros mundiales ubicados en Corea del Sur y en Europa han visto disminuídos sus pedidos de construcción de grandes naves de tal manera, que se anuncia la quiebra para varios de ellos. Como la industria del automóvil y la construcción de barcos y camiones de carga disminuyen en su capacidad, las acerías bajan su producción…

Es decir la crisis se produce porque la demanda baja. La crisis de las “subprime” presuntamente causa de la actual crisis es también un efecto.

¿Porqué baja la demanda?

Hasta la implantación de las políticas de liberalización de los mercados iniciada en la época de Reagan en los Estados Unidos y de Thatcher en el Reino Unido, política que fue implementada forzadamente en toda Europa con distintos ritmos, las economías capitalistas tenían mecanismos de regulación de redistribución del ingreso por medio de la mantención en manos de los Estados de elementos principales de las economías, como el transporte urbano y entre ciudades. Incluso el trasporte aéreo estaba en parte en manos de los Estados. A ello se sumaban actividades de servicios como el agua potable, el alcantarillado, los servicios de salud, la educación y muchos otros servicios productivos y de servicios que regulaban el mercado y cooperaban en la redistribución del ingreso de los asalariados.

La liberalización entregó a manos privadas toda esa infraestructura con excepción de los trenes en Francia, Alemania y España. El agua, la electricidad, los caminos (en parte) comenzaron a ser bienes de uso privado por cuyo uso había que pagar un precio de mantención mas las ganancias de los nuevos accionistas. Ello causó que los costos se trasladaran desde la caja estatal (que se financia con los impuestos) al bolsillo de las personas. Paralelamente y con la caída del muro se debilitaron fuertemente los grupos políticos que representaban o querían representar a los asalariados, lo que trajo por efecto que los sindicatos se debilitaran y los salarios se estancaron. En Alemania los salarios reales han bajado en los últimos 10 años, a pesar de que su importe nominal ha crecido.

A esto se sumó un proceso de intervención en los medios y en la educación que acentuó esa tendencia. El capitalismo neoliberal logró establecer una hegemonía ideológica y logró establecer como verdades que no se discuten toda la parafernalia de ideas que lo justifican popularmente.

Desde el desprestigio del Estado como administrador de empresas hasta la divinización de los “empresarios privados”, propietarios de una especie de “varita mágica” que los hace siempre y eternamente eficientes. Finalmente la precarización del trabajo cerró el ciclo. Es decir se legisló de manera que los trabajadores que buscaban trabajo en las economías y carecían de una alta calificación, comenzaron a ser “encomendados”, es decir material humano que se podía arrendar al por mayor a las empresas. Los nuevos “encomenderos” pagan una parte del salario que ellos cobran por “sus trabajadores” a las empresas que les arriendan la fuerza de trabajo. Es decir se abrió la posibilidad de una doble explotación, un aumento sustancial de la tasa de plusvalía (trabajo no pagado). Esa precarización disminuyó aún mas la cantidad de dinero destinada al consumo de los trabajadores en todas las ramas de la producción.

Finalmente se llegó a la situación por la que un trabajador de la empresa Volkswagen, por ejemplo, no pudo comprar nunca mas un auto producido con su ayuda en la fábrica en que trabaja. Hasta los 80 del siglo pasado los trabajadores de Mercedes Benz podían comprar un auto fabricado por ellos mismos. De hecho esa compra estaba por contrato colectivo firmado por el sindicato por rama, estaba regulada y los trabajadores podían hacerlo y al vender el auto luego de un año de uso hacían una pequeña ganancia y manejaban un auto nuevo.

Congelados los salarios; precarizado el trabajo mas sencillo. Elimibnadas las subvenciones que significaban un control efectivo aql aumento de las utilidades, se abrió una nueva etapa en el desarrollo capitalista mundial.

Todo este proceso generó una acumulación excesiva de dinero en manos de la cúspide de la pirámide social.

Los empresarios vieron aumentar sus ganancias en forma astronómica.

Esta acumulación de capital en pocas manos tuvo por efecto que personas millonarias tuviesen excedentes que no podían (no es que no quisieran: no podían) invertir en mas producción, mas aún si la demanda tendía a decrecer constantemente (79,5 millones de autos producidos y 25 millones no vendidos).

¿Que hacer con el dinero?

Invertirlo en especulación. Los bancos de inversiones se vieron avasallados por gigantescas sumas que debían invertir con ganancia para los “inversores”.

Comenzó entonces el “casino”.

Desde la invención de los seguros de riesgo que se automultiplicaron hasta alcanzar sumas estratoféricas (dos veces el PIB mundial), hasta la entrega de créditos sin respaldo a los que querían comprar casas a crédito y que una vez en sus casas quisieron comprar –también a crédito – los autos que son símbolo de status (Jeeps enormes a gastadores).

La industria se adaptó a esa demanda y cambió su política de modelos como General Motors con el resultado que estamos viendo: quiebra y salvación sólo por medio del desprestigiado Estado.

Chile no se ha visto afectado tan brutalmente por la crisis porque el país no vive de la inexistente industria ya que es importador neto de productos manufacturados. La industria incipiente que había fue desarmada y arruinada a propósito por la dictadura y sus consecuentes administradores civiles.

Lo que afecta a Chile es la caída de las exportaciones de materias primas que son: cobre, hierro; otros metales en cantidades menores, celulosa (madera para paletes y construcción, es decir ordinaria y barata) y harina de pescado, industria que fue eliminada cuando privatizaron la zona de 200 millas y entregaron a cambio de una “acuerdo” comercial con la UE la masa biológica submarina a las empresas pesqueras europeas que agotaron sus recursos pelágicos en el Atlántico Norte y en el Mediterráneo.

O sea Chile sigue viviendo de la herencia que dejó a Allende: el cobre nacionalizado porque el cobre privado no deja capital alguno en Chile. Sacan el mineral sin pagar nada fuera de los salarios que son pocos ya que la minería esta cada día mas automatizada.

Esta es la crisis capitalista y no otra cosa.

Ni los aumentos en los precios de las acciones en la bolsa de Wall Street; Londres; Frankfort: Tokio o Hong Kong, significan nada. Mientras no se recupere la producción física los países desarrollados seguirán en crisis y cada vez mas esta será descargada sobre los hombros de los trabajadores.

En ALEMANIA la población le está pasando la cuenta a su gerente general, el gobierno y a la clase dominante alemana: Por primera vez un partido calificado de “comunista”, (Die Linke) obtuvo mas de un 20 por ciento de la votación en elecciones en un Estado Federal (El Sarre). Saltó de 1,2 a 20,1% de los votos.

¿Y en Chile?

Bueno estamos discutiendo si seguimos con mucho mas de lo mismo y si vendemos (¿regalamos?) la gallina de los huevos de cobre como lo han anunciado los dos candidatos que presenta la derecha en Chile: Marco Enríquez y Sebastián Piñera.

Es evidente que ni los candidatos ni sus seguidores han logrado comprender de que se trata todo este asunto. Siguen creyendo el cuento de que la crisis es pasajera y que en 2010 pasará a la historia y con ellos millones de compatriotas despistados que siguen creyendo el cuento y que juran que en el futuro inmediato será posible en Chile seguir viviendo como ahora, sin caer en el tipo de pobreza que afecta a 40 millones de ciudadanos de Estados Unidos.