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Agosto 18, 2026

Obama no quiso asistir

En un intento diversionista, Perú buscará confrontar a Chile en Unasur por un armamentismo que practican todos en la región. Pero el conflicto por las bases de EEUU en Colombia será, aunque no se resuelva, el eje de una tensión que se acumula día a día.

 Las tensiones cuadrangulares y triangulares por asuntos militares dominarán la Cumbre Extraordinaria de Unasur que tendrá lugar hoy en Bariloche. A ellas algunos medios agregan un posible diferendo bilateral entre Paraguay y Bolivia por las recientes compras de armas de este último país, cuestión en todo caso menos espectacular que las acusaciones de Venezuela, Ecuador  y Bolivia a Colombia de agitar “vientos de guerra” y de Perú contra Chile por sostener una carrera armamentista en la región.

 
En  realidad, lo que desató la polémica entre los cancilleres Mariano Fernández y García Belaúnde fue la suposición del presidente Alan García de un “acuerdo secreto para dar una salida al mar a Bolivia”, pero no hay espacio para esto en una cita extraordinaria que fue convocada para discutir asuntos de seguridad, y más específicamente la instalación de siete bases estadounidenses en territorio colombiano.
 
Aunque el presidente ecuatoriano, de paso por Lima, consideró que el diálogo Santiago-La Paz debe discutirse “frontalmente” en el seno de Unasur, reconoció que ello tendrá que hacerse en otra reunión, lo que reforzó la posición chilena de no celebrar una “bilateral” entre Michelle Bachelet y Alan García. Sintomáticamente, la Mandataria sí la tendrá con Evo Morales, lo que viene a confirmar el excelente estado de las relaciones entre sus dos países, en contraste con lo que ocurre con los lazos de éstos con Perú.
 
A estas alturas, está claro que la ofensiva diplomática del Rimac tiene que ver, primero, con el reclamo de límites marítimos presentado en La Haya y, después, con la imposibilidad de agitar la salida al mar para Bolivia en la Cumbre de hoy. Por eso ha recurrido al expediente de la escalada armamentista. Un recurso perverso,  en la medida que siempre estas acusaciones dan lugar a una multiplicación de compras de armas por todos. Aquí cada uno a cusa al otro de ser el que empezó, pero en definitiva ninguno es una blanca paloma y todos son feroces halcones.
 
Las 12 naciones de América del Sur invirtieron cerca de 51 mil millones de dólares en sus fuerzas militares el año pasado, con un aumento de 30 por ciento respecto del año anterior. Las cifras pueden contrastarse con los alegatos políticos: Brasil confirmará hoy que se siente amenazado por las nuevas bases en Colombia -que pueden apuntar a la Amazonía- y exigirá garantías por escrito de no agresión para todos. Ello mientras compra en Francia cinco submarinos, uno de ellos nuclear y está a punto de renovar su flota de aviones caza. Bolivia, a la vez que acusa a Colombia motiva la preocupación de Paraguay por los l00 millones de dólares que invertirá en seguridad. Según el Centro de Estudios para la Nueva Mayoría, con sede en Buenos Aires, Ecuador es el que más gasta en defensa en proporción a su economía: el 10,7 de su presupuesto nacional. Colombia –que recibe moderno armamento de EEUU- gasta el 9.3 % y Venezuela poco más de la mitad: el 5,2 por ciento.
 
Hoy veremos –de nuevo en este tipo de reuniones- que la retórica no se compadece con los hechos y está por verse hasta donde llegará Perú en sus acusaciones contra el armamentismo chileno, en circunstancias que apoyará firmemente el derecho de Colombia a instalar bases en su territorio, aunque este que llama “ejercicio de soberanía” desate justamente una carrera por adquirir más material bélico.
 
El presidente Lula se ha propuesto impedir la polarización. Pero jugó una carta: pedirle por teléfono a Obama, como directo involucrado,  que asistiera a la Cumbre de Bariloche, y  éste le contestó “mejor nos vemos en  la del G-20”. Ahora todo indica que los esfuerzos se dirigirán a que aborde personalmente el tema con las naciones suramericanas en el marco de la próxima Asamblea General de la ONU, en septiembre. De aquí a entonces, la región aparecerá inmersa en una lógica de guerra fría propia de la segunda mitad del siglo pasado.
 
(Comentario transmitido por Universidad de Chile Noticias, radio 102.5 FM).