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Agosto 18, 2026

Discurso de proclamación de Enríquez-Ominami

Hasta hace algunos meses estaba pensando que la Alianza y la Concertación se habían apropiado del país, y que frente al sistema binominal que impide que las minorías puedan expresarse, y  un sistema económico que  piensa que el dinero es patrón y medida de todo, olvidando la persona humana había poco o nada que hacer.

La Alianza durante el régimen militar inventó el sistema binominal en lo político, e implantó el sistema neoliberal en lo económico. Después la Concertación por más de 16 años lo ha administrado sin que haya habido un solo cambio significativo.
 
Ha pasado mucho tiempo y muchos gobiernos, y está claro que se ha gobernado para los grandes. Para las grandes empresas, para los grandes bancos, para los grandes políticos, para los grandes inversionistas, en desmedro de los chilenos quienes carecen de toda relevancia en las decisiones que toma el poder central.
 
 Los gobernantes, han hecho de nuestro país un lugar inhóspito, violento, con estallidos sociales, en que todos compiten con todos, y todos son rivales que deben eliminarse, y hoy día asistimos a un bochornoso espectáculo en que la Alianza y la Concertación se acusan mutuamente de corruptos.
 
Lamentablemente con buenos argumentos.
 
Los chilenos  somos  gente solidaria y amable por naturaleza, y este sistema político económico no es lo que aspiramos cuando luchábamos por recuperar la democracia.
 
No queremos destruir o abolir todo, sino simplemente recuperar nuestro país para todos los chilenos. Queremos un progreso con rostro humano, queremos justicia, y equidad. Queremos igualdad de oportunidades. Queremos empresas con responsabilidad social.
 
Hoy día cuando los veo a ustedes, me doy cuenta que hay mucho por hacer, y que este encuentro, es una oportunidad para Chile, que encabezada por Marco Enríquez Ominami, marca el inicio de un larga jornada que pretende recuperar la democracia para los chilenos.
 
Ha sido emocionante encontrarme con antiguos compañeros y camaradas, con quienes compartimos los períodos más duros  de lucha contra la dictadura. El reencontrarme después de veinte años con aquellas personas de las poblaciones de los sindicatos, y saber que están vivos y que continúan luchando, ha sido una alegría profunda difícil de expresar. Ha habido también algunas penas recordando aquellos compañeros que ya no están, a quienes rindo testimonio en la distancia del tiempo.
 
Pero sé que están aquí sus  hijos jóvenes para continuar con los sueños de nuestro pueblo.
 
Hace un par de años los pinguinos nos dieron una lección  a todos los chilenos. Un día salieron a las calles, se tomaron los colegios, se comunicaron por celulares, y por Internet, y le dijeron al gobierno y a todo el poder institucional: Basta de injusticia. Basta de  desigualdad. Queremos una educación de calidad para todos. Queremos justicia.
 
No hubo manera de acallarlos y todo Chile pensó que tenían razón. Y fuimos los padres los que fuimos tras nuestros hijos para apoyarlos.
 
El año pasado y este año, la ANEF paralizó todos los servicios públicos en demandas de sus justas reivindicaciones  salariales y de contratación.

Los trabajadores de los subcontratistas del cobre  pusieron en jaque al gobierno.

En el Sur, los trabajadores del salmón preguntan  porqué el gobierno y los bancos apoyan a los que crearon la crisis y no a los trabajadores.
 
¿Y donde estaban los políticos de la Alianza y La Concertación ? ¿Estaban con los estudiantes? ¿Estaban con los trabajadores? ¿Estaban con los pobladores?
La respuesta es NO.
 
Estaban tratando de aplacar los conflictos. Usaron la prensa y la televisión  para disminuir la importancia y hacer creer a la opinión pública  que todo estaba bien, y que el país podía estar tranquilo y exhibir cifras  ya que con un ingreso per capita de US 13.500.- que equivale a $7.300.000.- por persona  no se puede estar descontento.
 
El problema está en que a la mayoría del pueblo chileno no nos ha llegado los beneficios del progreso, y pueden estar seguros que no nos llegaran ni con Frei ni con Piñera.
 
Cuando los pinguinos iniciaron su movimiento estudiantil, no se preguntaron si eran de la Alianza o de la Concertación , si eran de tal o cual  colegio, o si eran hombre o mujer. Simplemente se unieron y encontraron en cada compañero y compañera un aliado un camarada, una persona que compartía los mismos ideales. Es probable que no supieran  quienes eran los líderes, y tampoco como debía desarrollarse el conflicto. Solo salieron a luchar por la justicia, por la solidaridad, por la equidad, por la esperanza de un Chile mejor.
 
La candidatura de Marco Enríquez es un llamado a la unidad de los chilenos.. Es romper con la política tradicional en que los partidos desde sus oficinas en  Santiago deciden los candidatos y los cargos de todo Chile. Es poner fin a los arreglines entre la Alianza y Concertación en el tongo electoral en que hacen como que tienen grandes diferencias pero después gobiernan en conjunto.
 
 
Es darnos cuenta que aunque hayamos votado por la Alianza o la Concertación , tenemos mas cosas en común que diferencias. Es reconocer que la cesantía no reconoce colores políticos; que la delincuencia o la drogadicción no se resuelven con leyes ni decretos, sino que requieren de una participación activa de la comunidad local. Es saber que a menos que nosotros mismos tomemos un rol activo, nadie protegerá nuestros intereses o ideales.
 
Es recuperar la democracia para los chilenos. Es un llamado a participar, a integrarse a los comandos electorales, a reconocer los líderes regionales, los líderes gremiales, los líderes poblacionales, los estudiantiles. Es abrir los espacios para que los ciudadanos puedan expresarse sin la tutela de los políticos tradicionales.
 
Este encuentro es una invitación a participar,  a reconocernos como chilenos y chilenas, a volver a querernos entre nosotros. Es un llamado a construir el futuro en conjunto.
 
Esta invitación debe llegar a todos cuantos nos importan para que nos acompañen: nuestros amigos, compañeros y compañeras  para luchar por nuestros ideales de una patria justa, amable, solidaria, inclusiva.
 
Y mañana como ayer,  mirando a quien está a nuestro lado, poder decirle los versos de Benedetti “ Si te quiero es porque sos mi amor mi cómplice y todo, y en la calle codo a codo somos mucho mas que dos”· 
 
 
 
Nata Oviedo