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Agosto 18, 2026

¿Cómo medirá el mundo nuestras exportaciones?

{mxc}Nuestro país ya es líder planetario en envíos al exterior de frutas frescas en el Hemisferio Sur, lo que constituye un panorama extraordinario para el propósito de convertir a Chile en Potencia Agroalimentaria y Forestal.  
Para integrarnos al grupo de los 10 mayores exportaciones mundiales en este rubro, es perentorio que nuestros debates incorporen los nuevos conceptos ambientales internacionales, para de ese modo avanzar en garantías de sustentabilidad económica, ambiental y laboral del paradigma exportador.

Por de pronto, mientras dependamos de nuestros recursos naturales para producir riqueza, debemos tener conciencia de nuestras vulnerabilidades. La situación que sufre hoy la industria salmonera nacional no es el mejor modo de aprender, y por lo mismo debe servir de lección para nuestras economías.

El debate ambiental y productivo mundial aparece hoy marcado por dos nuevos conceptos. A saber, la “huella de carbono” y la “huella del agua”. Mediante el primero de estos estándares, los productos con mayor impacto ambiental -como los alimentos y derivados- deberán informar sobre las emisiones de gas de efecto invernadero (GEI) que generó su elaboración y transporte. No habrá distinciones entre productos locales o importados, y progresivamente se extenderá a todo tipo de artículos. Aun cuando no se observa un consenso internacional sobre cómo operacionalizar este concepto, países como Francia ya legislaron sobre la materia, y empezarán a exigir el estándar desde 2011 a las importaciones. Todo indica, en consecuencia, que el modelo será impuesto por el mercado de destino. O sea, no le preguntarán a Chile qué prefiere ni habrá trato especial para los productos provenientes de países lejanos o en vías de desarrollo.
 
Por de pronto, las emisiones del sector agrícola chileno fluctúan entre 15 y 20% del total nacional, y el Ministerio de Agricultura ya se encuentra midiendo la cantidad de CO2 resultante de los procesos productivos de los principales rubros agrícolas exportables.
 
Por otra parte, el agua también es trasladada en cantidades enormes, a través del comercio de lo que se llama agua virtual, un término que describe el agua usada en la producción de cosechas o productos manufacturados para la exportación. Los economistas israelíes fueron los primeros en usar el término “huella del agua”, a comienzos de los años ‘90, al percatarse que no tenía sentido, desde la perspectiva económica, exportar la escasa agua de Israel. Se necesitan mil litros de agua para producir un kilo de trigo y cinco a diez veces más, para producir un kilo de carne. Para producir un kilo de algodón, se usa hasta treinta mil litros de agua.
 
¿Cuál es la huella del agua de los 10 principales productos de exportación de Chile? ¿Somos concientes de que trabajamos con un recurso no renovable y que ya se observa en nuestro país una situación de competencia por agua entre sectores productivos?
 
Nos guste o no, en el futuro el país será  y comparado medido con estos estándares de exportación y además tendremos que probar a través de cuentas ambientales que la riqueza económica es ambientalmente sustentable. De lo proactivos que seamos en la incorporación de estas nuevas variables dependerá la competitividad y el desarrollo del país, pues el consenso sobre los rigores del cambio climático ya están impregnando las políticas públicas.
 
Rodrigo Álvarez Seguel
Director del Centro de Información de Recursos Naturales (
www.ciren.cl)