Recuerdo que en aquel momento comenté, que al ser Germán Correa, del ala más progresista (no me atrevo a decir izquierdista), era una maniobra de Frei para descabezar al Partido Socialista, y tener a este militante (ahora se podría decir “díscolo”), bajo su mando, para que no le fuera a “producir olitas un tanto izquierdizantes” durante su mandato. Obviamente, la directiva del PS aprobó, en forma inmediata , tal nombramiento. Tanta razón tenía en mi comentario, que el flamante Ministro del Interior, duró exactamente 6 meses y 9 días en el cargo. Se le pidió la renuncia después de acompañar al excelentísimo señor Presidente de la República en la carroza que revistaba las tropas el día 19 de septiembre, día de las Glorias del Ejército de Chile. Creo que Germán Correa todavía se sigue preguntando: ¿qué hice yo de malo?
Ahora bien, el servilismo de Escalona no sería tan perjudicial, si no fuera el presidente del Partido Socialista, pues ha arrastrado a toda la colectividad hacia el mayor y peor contubernio de la historia del país. Ha apoyado todos los proyectos enviados por el ejecutivo no sólo durante la presidencia de Eduardo Frei, sino también en los mandatos de Ricardo Lagos y ahora de la Presidenta Bachelet, que han producido una gran concentración de la riqueza y la peor distribución del ingreso. Además, estos gobiernos han ido quitando, cada vez con mayor fuerza, los derechos ciudadanos.
Jamás se había visto una colusión de intereses tan ignominiosa como la actual: Concertación, Alianza, empresarios, medios de comunicación. Y este contubernio, fuera de servir para esquilmar al pueblo, se ha estructurado para blindar a la Presidenta de la República. Sin embargo, y a pesar de las encuestas, la señora Bachelet, tendrá que rendir cuenta de todos los perjuicios que le ha impuesto al pueblo de Chile.
Debemos recordar, por si a alguien se le ha olvidado, que en Chile tenemos un régimen presidencialista, por lo que en última instancia, es el primer mandatario el responsable del ejecutivo y además, Jefe de Estado.
Tiempo atrás, la Presidenta Bachelet dijo que no leía los diarios para no deprimirse; y eso que se refería sólo a los diarios del contubernio (El Mercurio y La Tercera), que aplauden todos los proyectos del ejecutivo, previamente acordados con la derecha.
Sería bastante loable, que la señora Presidenta leyera, aunque sea de vez en cuando, los pocos periódicos de oposición, no para que caiga en la más profunda de las depresiones, sino para que se entere realmente de lo que pasa en el país que dice que gobierna. ¿ Está en conocimiento la presidenta Michelle Bachelet Jeria, que los gendarmes están en paro desde hace más de 15 días; que los pescadores artesanales de Puerto Montt están en contra (como todo Chile, por lo demás), que se privatice el borde costero y se le entregue a las salmoneras que han depredado todo el ecosistema del lugar; que los trabajadores del puerto de San Antonio han comenzado un paro y que es posible que se le sumen los del puerto de Valparaíso; que los deudores habitacionales fueron sacados con brutal violencia del lecho del río Mapocho (esto salió en la tele, por lo que no había que hacer el esfuerzo de leer los diarios); que los empleados del SERVIU entregan permisos “truchos” para edificar hasta “en la punta del cerro”; que el pueblo mapuche está siendo reprimido con fuerza brutal por el único pecado de reivindicar sus derechos sobre su tierras ancestrales y que además, se les aplica la ley antiterrorista, acusándolos de cualquier delito que no han cometido? Esta actitud del Estado chileno en contra del pueblo mapuche, se asemeja cada día más, a la actuación de los paramilitares en Colombia, que acaban de reconocer que tienen a su haber, el asesinato de más de 21.000 indígenas.
Días atrás este medio publicó un excelente artículo del colega Jorge Andrés Gómez, titulado “Despotismo Blando en Chile”, en que, citando a Alexis de Tocqueville, alertaba del peligro que se avecinaba al aprobarse la ley que coarta, en los hechos, la facultad de reunión. Este derecho está claramente consagrado en la Constitución de la República, que a la letra dice: Artículo 19. La Constitución asegura a todas las personas:
“13° El derecho a reunirse pacíficamente sin permiso previo y sin armas”.
Pienso, sin embargo, que más que un “despotismo blando”, y de acuerdo a cómo se “resuelven” lo problemas, además del proyecto de ley mencionado, el contubernio que gobierna Chile, nos está llevando, con pasos agigantados, a un Estado fascista. Uno de los factores que caracteriza al Estado fascista es “el recurso a la violencia contra toda fuerza nacional centrífuga y conflictiva”*
*Norberto Bobbio y Nicola Matteucci: Diccionario de política, Siglo XXI, México, 1981.
