Si Luli, así me lo han dicho. Date cuenta, antes era más hermoso, las juntas de vecinos eran la amada con miles de ojos o, mejor dicho, las palomas de los barrios. Las leyes son raras, ahuecadas, Luli. A veces son tonterías de leyes, ya ves tú, te pones a conversar sobre tu candidato preferido, y el Estado que es tu abogado más importante en tu vida de ciudadano, que no lo digo por decir, y, obvio, su defensa debe ser eterna, sin cuchicheos, pues te mete en la sesera sus artículos represivos: fascistas, obvio, porque la junta de vecinos no es “junta militar”.
Pina, la vecina de la vieja charo, ¿cómo qué no sabes quién es?, la vieja que vendía mantequilla argentina, poh. Bueno, ella se cree la solemne, la inclusiva, porque tiene un lacho en la Contraloría y, según su madre, fue la que informó sobre los movimientos políticos de su junta de vecino en el sector de Las Condes.
No, Luli, no es racismo contra la mujer argentina, ¿que huevadas piensas?, el problema de fondo, mujer, es que ni los muertos pueden descansar en paz. ¿No cachas lo que digo? Pucha, Luli, hace tiempo que no charlabamos. Bueno, siempre pasa lo mismo: yo te informo de lo que sucede en el interior de la patria.
La contraloría, Luli, sacó del sótano, unas leyes que nunca antes las había presentado al pueblo de “shile”. Mira, poh, las juntas de vecinos no podrán participar en actividades de campaña electoral ni prestar sus sedes para actos políticos.
En el tiempo de Pinochet las sedes deportivas las funaban y, luego, las rodeaban de milicos para sacar de su interior a uno o dos pendejos que jugaban ping pong.
Hoy, la República se vuelve a mostrar mantecosa. El articulo 3 de la ley 19.418 señala que las juntas de vecino deben respetar la libertad religiosa y política de sus integrantes, quedando prohibida toda acción proselitista.
¡Cacha, Luli!Eso no es un compromiso con Chile. La Junta Militar, pues, bueno, no respetó ni a sus mismos soldados, menos tuvo respeto con su pueblo. Esther, la viuda del paco Sanchez, esa galla que leía las manos en la Estación de la metro poh… ¿Cuál estación? Puta que eres jugosa, Luli… Bueno, la vieja Esther, segura de su visión con el futuro ha dicho que hoy no se debe defender la ley de tarzán sino que intensivar a la población para que use todos sus medios necesarios y, pues, para llegar a decir por el candidato que le gusta a los vecinos.
Ni tonta ni huevona la vieja Esther. Claro, ahora ha ofrecido su inmueble para que se hagan actos, que, en fin de cuenta lo arrienda para la junta de vecinos. Aquí, Luli, muere el articulo 3. En fin. El Chile de hoy no se deja llevar por comunicados ni por “se acabó el gueveooooo”, porque el ciudadano tiene sus facultades para decidir por quién votar y con quién hacer reuniones. Ahora, el desgaste de la contraloría, lamentablemente, usa mal la organización de trabajo que, en fin de cuentas, los sueldos los paga Chile. En la victoria, Luli, pues, me ha dicho una amiga comunista, hace hasta calzones rotos en la junta…y les importa un coco si es prohibido o no juntarse en la sede de la junta porque, al fin y al cabo, bajo el mismo techo, se defiende un solo derecho: libertad para reunirse.
Godosky
No, Luli, no es racismo contra la mujer argentina, ¿que huevadas piensas?, el problema de fondo, mujer, es que ni los muertos pueden descansar en paz. ¿No cachas lo que digo? Pucha, Luli, hace tiempo que no charlabamos. Bueno, siempre pasa lo mismo: yo te informo de lo que sucede en el interior de la patria.
La contraloría, Luli, sacó del sótano, unas leyes que nunca antes las había presentado al pueblo de “shile”. Mira, poh, las juntas de vecinos no podrán participar en actividades de campaña electoral ni prestar sus sedes para actos políticos.
En el tiempo de Pinochet las sedes deportivas las funaban y, luego, las rodeaban de milicos para sacar de su interior a uno o dos pendejos que jugaban ping pong.
Hoy, la República se vuelve a mostrar mantecosa. El articulo 3 de la ley 19.418 señala que las juntas de vecino deben respetar la libertad religiosa y política de sus integrantes, quedando prohibida toda acción proselitista.
¡Cacha, Luli!Eso no es un compromiso con Chile. La Junta Militar, pues, bueno, no respetó ni a sus mismos soldados, menos tuvo respeto con su pueblo. Esther, la viuda del paco Sanchez, esa galla que leía las manos en la Estación de la metro poh… ¿Cuál estación? Puta que eres jugosa, Luli… Bueno, la vieja Esther, segura de su visión con el futuro ha dicho que hoy no se debe defender la ley de tarzán sino que intensivar a la población para que use todos sus medios necesarios y, pues, para llegar a decir por el candidato que le gusta a los vecinos.
Ni tonta ni huevona la vieja Esther. Claro, ahora ha ofrecido su inmueble para que se hagan actos, que, en fin de cuenta lo arrienda para la junta de vecinos. Aquí, Luli, muere el articulo 3. En fin. El Chile de hoy no se deja llevar por comunicados ni por “se acabó el gueveooooo”, porque el ciudadano tiene sus facultades para decidir por quién votar y con quién hacer reuniones. Ahora, el desgaste de la contraloría, lamentablemente, usa mal la organización de trabajo que, en fin de cuentas, los sueldos los paga Chile. En la victoria, Luli, pues, me ha dicho una amiga comunista, hace hasta calzones rotos en la junta…y les importa un coco si es prohibido o no juntarse en la sede de la junta porque, al fin y al cabo, bajo el mismo techo, se defiende un solo derecho: libertad para reunirse.
Godosky
