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Agosto 18, 2026

Alto desempleo se mantendría por cuatro años

{mxc}La contracción de la actividad del segundo trimestre marcará el momento más álgido de este año recesivo para la economía chilena. Mayo marcó una caída de 4,4% del PIB, con lo cual el segundo trimestre registrará con seguridad una disminución del PIB que superará el 3,5%. Se mantiene la evolución sectorial, en la que destaca la frágil demanda de los sectores transables, debido a la recesión de los principales mercados de exportación, así como una débil demanda interna, en especial del gasto de inversión.

La cuantificación del crecimiento de los primeros cinco meses del año muestra una caída de 3,1%, y es muy probable que al cierre del semestre la contracción sea de 2,8%.
 
La contracción ha afectado con fuerza a la industria manufacturera, que ha reducido en mayo más de 10% su producción según el indicador del INE, y más de 15% según la SOFOFA. Por el lado de la construcción, la caída del INACON, elaborado por la Cámara Chilena de la Construcción en más de 8%, confirma lo que se aprecia en los permisos de edificación para fines habitacionales, y aún peor es lo que se registra en los permisos para otros fines. Por el lado de la oferta importada, la caída es abrupta, superior al 30% en volumen, que junto a la disminución de la producción local de transables generan un entorno contractivo para la intermediación comercial y la logística de distribución. Por el lado de los servicios, el entorno también es desfavorable en el ámbito de los servicios empresariales e inmobiliarios.
 
La estimación realizada en el mes de marzo con la información disponible hasta enero, indicaba una caída de 3,2% en el segundo trimestre, pero los antecedentes disponibles a mayo presagian que será de 3,5% o más. Así, es muy probable que el tercer trimestre también deba ser revisado, y la estimación para el año es superior a la de -1,7%, y se aproxima más bien a una caída de 2%.
 
La evolución de los precios de mayo confirma la brutal caída de la demanda interna, con una baja de 0,3% del IPC. En el mes de junio, el IPC muestra un alza de 0,3%, que se explica principalmente por presiones alcistas de los productos energéticos, ya sean combustibles o electricidad.
 
Nuevamente estamos en presencia del riesgo inflacionario derivado de una política de precios energéticos inexistente, que complica aún más la posición competitiva en el mercado interno y en el sector exportador, y agravada, por cierto, por el incomprensible manejo del tema cambiario por parte de Hacienda y del Banco Central.
 
El mercado del trabajo, con un cierto rezago, muestra también una tendencia marcadamente negativa, donde a los efectos típicamente estacionales, se agrega ahora una disminución del empleo, causada por los efectos de la recesión, principalmente en los sectores de la agricultura, la construcción, la industria y los transportes.
 
En el trimestre móvil marzo-mayo,  la tasa de desocupación del INE alcanza el 10,2%; vale decir 4 décimas porcentuales superior al trimestre anterior y 2,2 puntos superior al mismo mes del año anterior. Los desocupados son 745.000 trabajadores y la tasa de desocupación en ciudades como Valparaíso, Rancagua y Temuco llega a 16,6%, 14,6% y 14,4%, respectivamente.     
 
El pronóstico del empleo para los próximos 48 meses es malo. Tendremos un pic de la tasa de desempleo del 11,8% en el mes de septiembre y el total de desocupados bordeará los 900.000 trabajadores, ese mes. Al igual que en ciclos recesivos anteriores, la creación de empleo evidenciará una reacción tardía, debido a que las empresas capitalizadas aprovecharán esta recesión para sustituir maquinaria por fuerza de trabajo.


Juan Carlos Scapini y Hernán Frigolett


Observatorio Económico de la Universidad Central
Seguimiento Coyuntura Económica Mensual.