{mxc}¿Chile una porqueriza? Uno de los buhoneros concertacionistas dijo hace algún tiempo que el virus AH1N1 –A.K.A. Fiebre porcina- causaría estragos entre la chusma amontonada en este larguirucho territorio llamado Chile. Lo cierto es que cientos de miles ya han cogido al condenado bicho, entre los cuales me incluyo (Tamiflú, ora pro nobis). Ahora bien ¿Es verdaderamente reciente el famoso virus o ya lo veníamos experimentando desde años?
La persistencia de Piñera en las candidaturas presidenciales sin duda podría ser diagnosticada como síntoma definitivo de Fiebre porcina ¿o bien de decadencia? Con sus discursos atolondrados y bufonescos, vinculados de ordinario con el retorno del sujeto al mundo de las heces, no hay lugar a dudas ¿No son la diarrea y el vómito las señales claves para diagnosticar la presencia del virus en nuestro cuerpo? Y como Piñera desde siempre ha recurrido a la terapia emética para describir el paraíso en el que se transformará Chile bajo su mandato –se dice que una vez en el poder, nuestros bosques se verán atiborrados de seres mitológicos y el a menudo impredecible pájaro Dodo-, creo pertinente señalar que la fiebre porcina nos ha venido alterando desde hace décadas. Ahora recién nos estamos dando cuenta. Ecce Hommo Chilensis.
Costumbre bien chilena es empezar a reparar los problemas con medidas “parche”, es decir, ante la presencia de la enfermedad buscamos soluciones momentáneas que en un futuro próximo, muy próximo, devendrán catástrofe. Eso explica la presencia de Marco Enríquez Ominami en la Agenda pública ¿Alternativa real? Quién sabe. Ante la desesperación y el malestar, recurrimos casi siempre a lo primero que nos detenga someramente la fatiga (Yo mismo antes de tratar el virus con el milagroso Tamiflú, consumí a destajo agüita de radal y de melisa). En fin.
Mucho se ha hablado respecto a las bondades, a la estupidez, la sensibilidad y el fetichismo de los principales candidatos al descubrimiento de la cura de la fiebre de nosotros, los porcinos. Que Piñera es un bufón, que Frei es horripilante, que el Marco Enríquez habla porque tiene boca, etc. Pero ¿Alguien se ha dedicado a analizar a las futuras “primeras Damas”? Pues sabido es que en un país machista como Chile, siempre detrás de un mequetrefe, hay una Doctor Queen, la mujer que Cura. Ellas deben velar por mantener la imagen de perfección y de belleza –aunque carezcan objetivamente de este último atributo-, y deben seguir a sus maridos con la sumisión y prestancia que se supone es característica de la mujer local ¿cómo no van a ser importantes? En última instancia, serán estas señoras las encargadas de amenizar las reuniones de sus esposos en palacio, untando con miel las babuchas de los invitados, escogiendo ellas la cristalería y las jofainas adecuadas para cada ocasión y siempre enfundadas en terciopelo azulino y escarlata, empolvadas y atiborradas de collares de filigrana y broche.
Cecilia Morel: Esta señora es una de las intelectuales del grupo, una especie de Simone de Beauvoir Chilensis. Es licenciada nada menos que en Familia y Relaciones Humanas por lo que creo organizará muy profundas y filosóficas reuniones en palacio. Seguro se discutirán las últimas tendencias en lo que a la administración del vuelto del almacén de la esquina se refiere o la posibilidad de que la tierra no sea efectivamente plana, como argumentan las malas lenguas. Es además una preocupada de la crisis “Varias de mis amigas viven muy al justo, al punto de que si chocaste el auto se te desbarata el presupuesto del mes. Me dicen que aunque les preste la casa de Caburga no podrían ir a veranear, por lo que eso implica en viaje, gastos de comida, juegos para los niños” ¡Menuda activista! Por otro lado, sabe muy bien defender sus intereses: conoce bien su papel de esposa del dueño del fundo: “Yo creo que CHV le ha dolido mucho [a Sebastián Piñera] y no se ha podido meter como le gustaría; sí en las inversiones, en agrandar los estudios, pero no en la parte contenido, análisis. Yo le digo todo el día “Sebastián, es tu canal“. El otro día, en los premios Altazor, alguien se subió al estrado y dijo “No voten por Piñera”… Me parece el colmo eso”. Ella sin duda no va a permitir que algún disidente aparezca en escena “Sebastián, es tu país”…
Martita Larraechea: Un emblema del glamur y la elegancia que todo palacio necesita. También es una intelectual, Licenciada en Secretariado y Orientación Social. Una vez compararon su peinado con el estilo muy “indie” de los travestis urbanos, qué más se puede pedir. Demasiado sofisticada y educadita para andar emitiendo opiniones, sin embargo también se inmiscuyó en política: lástima que sus aspiraciones la llevaron al nada trascendente consejo del Ayuntamiento, allí donde se discute el hedor de las alcantarillas y el nuevo sistema de clasificación de la sección Referencias de la biblioteca pública. Una dama tan bella y refinada, vestida con rico paño y azahares en el ojal debe realmente estar más allá del bien y del mal, al menos en lo que a goce estético se refiere, sino contemplen al marido…
Karen Doggenweiler: Dicen que todo lo que es alemán o bien aquello que guarda vínculos con la tierra de los berlines y el chucrut es sinónimo de calidad ¿Quién es ella? Es una periodista –al fin y al cabo, la única con título de verdad- y animadora de programas basura. Ha participado en matinales, la Teletón, programas de berrinches, saltos, acrobacias, jadeos, gritos y susurros ¿Qué más se puede pedir? Encima es rubia. Bien sabrá animar a las masas rabiosas con sus oportunas risitas y vacios intelectuales. Si se le compara con la esposa de Barack Obama que hasta fue a una escuela de superdotados, el trecho es insondable pero para la moneda está bien ¿No? Si durante 17 años nos fue impuesta una vieja chica y puntuda, arribista y orgullosa de su estirpe viciosa y retorcida ¿Por qué no vamos a tolerar a la alemancita? Además es esposa del candidato parlanchín, por lo que su paciencia es a prueba de balas…
Creo que hace años en Chile no había un clima político más aburrido que el actual. Y es que dicen que los chanchos se revuelcan en el lodo con un poco de afrecho. De ahí que nosotros saltaremos con júbilo, atolondrados hasta el paroxismo con cualquier palurdo que suba al poder. Las primeras Damas cumplirán el rol a la perfección, siguiendo siempre a sus maridos y quizá hasta nos den lecciones en lo que a vestimenta se refiere, mira tú…
