Hay columnistas que dan miedo. Son inteligentes, obvio, pero son tan decadentes. Claro, no me asumo el derecho de condenar cada columnista. Son estudiosos. Vienen de las universidades del mundo: sin embargo, me pregunto si machucaron el membrillo en las aulas.
Respeto todas las religiones. Condeno los atropellos de las religiones. Un chino, al menos, no habla de Dios y de sus pitutos. Estos gallos tienen una formación político militar. Cada frase de un chino parece ser un grito de mando. El acento, obvio, los hace aparecer enojados, furiosos, verdaderos dragones. Es el alba de China que los pone violentos, me dice mi instinto: harto agueonao será mi instinto, pero gracias a él elegí escribir columnas. Un periodista chino, eso me lo imagino, al levantarse, se dirá: “de nuevo a escribir mentiras”.
Son seres humanos, obvio. Mentirosos. Pero, me dijo un paco una vez, mientras me sacaba la cresta, que para ser mentiroso hay que tener buena memoria. Cierto, la paliza era porque yo repetí un millón de veces mi apellido. La teoría de la mentira no cuadra. Son estudios. Es igual a los textos que estudiamos en los teatros. Memorizamos, no mentimos.
Cierto leo un encabezamiento chino. El google me lo da en castellano. Claro, para leerlo bien hay que poner una parte del lector porque toda la traducción no es perfecta pero, al menos, caballeros, podemos decir al mundo: “Hasta el chino leo”.
回归12年来,香港经济在1998年的亚洲金融危机、2003年的非典和当下的国际金融危机三个时期遭受了重大困难,危难时刻,中央都及时伸出援手,帮助香港一一化解危机
En fin. Busco una noticia que me importa pero no la encuentro: trata de un niño de dos años, un tal “Liang Liang”. Resulta que el pingui se fuma un paquete de puchos al día. El mocoso no es culpable, obvio. Su padre le enseñó a fumar. Claro, el crío sufre de una enfermedad dolorosa. Dicen que el peque es muy pequeño para ser operado de esa mal y con los años podrá resistir la operación. Liang, por otro lado, fuma y fuma. Claro que los padres no saben como cresta quitarle el vicio. Tarde, muy tarde. Liang llora. El chupete es pa’ cauros giles. Si no tiene su pucho en la boca, pues se revuelca en el suelo y jura “vendetta della cosa nostra”. En fin, una noticia que puede crear humor y tristeza. Al menos yo, creo, que en china, fuera de dar tabaco a las guaguas, hay otras cosas que no se saben; al menos no todos las saben. De ese tema me ocuparé en el futuro. No ando en la volá del hocicón, nada de eso… es qué gente… bueno, ya les contaré.
Godosky
