Este último fue quien señaló más nítidamente el camino a seguir: el desconocimiento de las proclamadas nuevas autoridades, mediante el retiro de los representantes diplomáticos de los países que integran la Alianza Bolivariana para las Américas y la negativa a tratar con aquellas. Otras naciones latinoamericanas, como Chile y Brasil, llamaron también a sus embajadores y varias hicieron gestos elocuentes: Costa Rica acogió al Presidente Zelaya, compareciendo públicamente junto a él su colega Oscar Arias; el Primer Mandatario de México, Felipe Calderón, no sólo recibió en su territorio a la canciller Patricia Roda, sino que viajó con ella a Nicaragua, donde se reunieron la Sica y el Grupo de Río con las legítimas autoridades hondureñas.
El secretario general José Miguel Insulza declaró que la Organización de Estados Americanos trabaja en tal dirección y ofreció acompañar a Zelaya en su viaje de retorno anunciado para el jueves. Rubricando esta actitud, la Asamblea General de Naciones Unidas invitó a Zelaya a participar en su sesión de hoy.
¿Cuál será la reacción de los ocupantes del poder en Tegucigalpa? Para intentar contrarrestar el aislamiento internacional en que se encuentran, preparan una batería de argumentos en su descargo. Ya la derecha del continente está dando, como razón del golpe, el intento del Presidente de buscar su reelección mediante una consulta que posibilitara la convocatoria a una asamblea constituyente, la que fue desautorizada por los poderes Judicial y Legislativo.
José Miguel Insulza declaró que cualesquiera fuesen las diferencias entre el gobierno y la oposición ellas debían resolverse institucionalmente y no acudiendo a la fuerza. Habría que puntualizar que las negociaciones –que fueron alentadas por Washington la semana pasada- no pueden hacerse ahora desde la postura de fuerza asumida por los golpistas del Congreso apoyados por tropas militares. Pero las cuentas pendientes se saldarán internamente. La comunidad internacional no interviene en esa disputa cuando exige que se reponga al Presidente democráticamente instalado en 2006 para gobernar hasta el próximo año.
En el actual contexto latinoamericano, no resultan extemporáneos los intentos de reelección consecutiva, como lo están haciendo casi todos los gobernantes, ni los afanes de ungir asambleas para elaborar una nueva Carta Fundamental. En todo caso, Zelaya no alcanza a repostularse si lo que está pidiendo es que los ciudadanos se pronuncien si se instala o no en las elecciones de noviembre próximo una cuarta urna para elegir la Constituyente.
Lo que sí debiera considerarse una etapa superada es el llamado de los opositores a los cuarteles para terminar con situaciones y gobernantes que no les gustan. La última asonada triunfante se dio en Ecuador en 2001, a la que siguió una intentona fallida al año siguiente en Venezuela. Desde entonces ha habido una oleada de gobiernos progresistas y de izquierda en la región. Lo que tal vez solivianta a la oligarquía hondureña es que uno de los suyos haya mirado en la dirección opuesta. En efecto, Manuel Zelaya, terrateniente y empresario, fue elegido en representación del conservador partido Liberal, como un hombre de negocios que venía a poner orden. Pero progresivamente se fue alineando con Chávez, Correa, Morales, Ortega y los mismísimos hermanos Castro, hasta jugar un papel destacado en el fin de la exclusión de Cuba en la OEA.
Ya lo dijo Barack Obama, al rendir el más difícil de sus exámenes ante América Latina: se cometió un acto ilegal contra el único Presidente legítimo y “si no se da marcha atrás en Honduras, se creará un terrible precedente”. Si se estimó débil la primera reacción estadounidense, con el correr de las horas se ha decantado la estrategia de la Casa Blanca y el Departamento de Estado: apoyar las iniciativas de la OEA desde adentro, como un miembro más de un organismo que arriesga un cisma prohijado por el Alba si esta vez no actúa con eficacia y no aplica en todo su rigor la cláusula democrática incorporada a la Carta hemisférica al iniciarse el nuevo siglo.
(Comentario transmitido por Universidad de Chile Noticias, radio 102.5 FM)
