La frecuencia de las caídas molares eran cada vez mayores y por lo tanto los renacimientos del archipiélago. ¿Le contestaba la voz o era el eco y el WETRIPANTRU?
Tres en los últimos tres años.
El dolor concentrado en ese marfil o lo que sea de que esté compuesta ese juicio para ya no morder ninguna otra chuleta de cordero divino.
Se sentó en la cama repitiéndose…Calma Rybeiro, calma porque esto va a pasar luego igualito que las tormentas.
Vocifero algo intraducible contra los hijos de los porcinos que ahora quieren a todo el cuartel durmiendo.
La estufa estaba a ocho cuadras en la picada que tenía para arreglar artefactos caseros. Frío y un dolor de mierda.
Se afetó respirando fuerte y el dolor de la muela palpitaba en intensidad. El lado izquierdo de su rostro huilliche se le había hinchado un poco.
La volutas de humo salían del cigarrillo oliendo a madera de velador. Respira. Respira y expira.Eso. Si no te vas a morir ahuevonao!!.
Siempre le produjo curiosidad el porqué a esa muela oculta se le llamaba la muela del WHICHAN.
Quizás porque cuando la perdías ya era señal de que el usuario empezaba a perder la razón pura.
WHICHAN(El Juicio)Trató de ver el vhs de Magali pero entre el lagrimeo y las lagañas era difícil, muy difícil.
Recordó que ayer había partido al consultorio por otra punzada producida por la muela, pero el jodido consultorio estaba cerrando.
2
-Señor, entienda, trabajamos por un sueldo de mierda hasta las putas tres de la tarde por voluntad propia y ahora váyase por favor y vaya a la farmacia y se compra un calmante.
-Déme una receta por favor!!
-No puedo!
Al llegar a la farmacia, a la que se prometió no ir nunca mas después de que SE COLUDIERAN PARA ESTAFARNOS A TODOS y por publicidad engañosa.
-Saque su número señor. Le dijo un guardia por sobre el hombro.
-PERO NO VE QUE NO HAY NADIE.
Espero paciente y al llegar su turno pidió algo para un intenso dolor de muelas y le dijeron que lo que realmente le surtiría efecto tenía que venir como receta.
-Mire no tengo receta y el consultorio está cerrado y no me voy a mover de aquí hasta que no me den lo que necesito.
Disimuladamente un guardia se volvió a acercar y Ribeiro se puso a gritar de que no se movía de allí guturalizó sentándose como si fuera a poner a meditar allí en medio de la farmacia.
-Tome Jovinin. Le dijo una de las que atendían es lo mejor.
El jefe de la farmacia miraba la escena en blanco y negro en la pantalla de su oficina y viendo el reality no identificado que se le venía encima accedió. No deja de ser un negocio pareció decirle en mute a la dominicana vestida de blanco.
Ribeiro se levantó digno y triunfante.
Se metió la mano en el bolsillo y una nueva nave se le quemó en el cerebro. Se le había olvidado la billetera en la casa.
-ALACONCHESUMA!
El guardia lo arrastró hasta la puerta.
-Puta que se pone odioso, váyase a dormir tío!
3
Kruzó la plaza llorando y por lo menos ya no había punzada sino el fantasma de la misma, atenuada por la mera realidad.
Recordó a su madre que reía y lloraba varias veces al día.
Encendió un cigarrillo y se sentó en el banco semiluminado mirando a las palomas, que dormitaban sobre el brazo estirado de la estatua del general en medio de la plaza.
-Profe…convide un puchito.
Le dijo un joven al que no había visto. Estaba allí tumbado detrás del banco en el poco pasto que quedaba y le acompañaban dos chicas.
El escalofrío inicial y la iniciativa de una de ellas le volvió a calmar algo.
-Juaco!…Konvídele una piteaita al profe.
Los chicos estaban alegre nerviosos y dio un par de caladas.
La punzada volvía a la carga y en la volada esta se había acomodado en algún otro lugar del cerebro, Komo una jodida gotera
KOMO EL ZAPATO
El zapato reboteante que le arrojara el periodista Iraquí a César Bollshit. Osea como pelota de fliper.
¡Libertad para Muntazer al Ziadi!
Revoloteaba adentro de la calavera como un zancudo perdido en el barrio.
Una de las chicas le miraba y su rostro se encendía y se apagaba.
Murmuró de que tenía la muela del juicio palacagá.
Se paró y se tumbo con ellos. Se echó para atrás y apoyó la kabeza sobre sus manos.
Noto que el Juaco se pasaba una mano por su cara intentando cachar adonde estaba la muela de la que estaban hablando.
Guardaron unas décimas de silencio.
-¿En que andan ?.
-Asaltando a ueones como vó !
4
Le dijo el Juaco poniéndole la navaja cerca del cuello mientras la morena iluminada a destellos por el farol parpadeante, le revisó todos los bolsillos.
-Aonde tenis la billetera auonao.
-Ando sin nada, se me quedó en la casa…oye cualquier onda!!
-Párate AJÍAO!
Al pararse la sombra negra la perra mané corrió hacia él.
Se había venido a la sigas como otras vueltas y le venía a buscar a la plaza.
La perra se acercó gruñendo kachándo laondix y cachando a Ribeiro con cara + pálida que la de Joaco.
Ahora era el momento donde las pelis de Rin tintín y Lassie que veían juntos debían surtir efectos prácticos.
El Joaco le dijo que calmao, calmao profe. Que era una broma.
Las morenas empalidecieron y se tomaron de las manos.
-Yá relajese profe!.
La mané emitió UNOS LADRIDOS, semifallidos de tono, pero los tres tristes tigres no se dieron cuenta y una ventizca de pánico se coló en la plaza.
Por otras décimas lareininas, la punzada había huido de la realidad glorrial.
-Pásame otro pito y se largan por donde vinieron.
Volaron del lugar en segundos amenanzando con que otro día la vamos a hacer cortita.
La punzada ahora revoloteaba como un zancudo amazónico por su cerebro alterado.
Ribeiro y Mané devuelta a la ruka.
Cuando llegó se tiró en la cama enloquecido de dolor y la perra se le acercó girando su cabeza.
Se abrazaron largo rato. Fue a la cocina y le dio un pan con queso. Se reventó un par de aspirinas cerca de la muela.
Se volvió a la cama y se puso a mirar con ojos de loco la soga.
5
Mientras tanto Ribeiro se puso a leer : Los Pasos del Retorno y Manifiesto Patriótico.
Se lo había mandado por Fax VIcente HUIdobro.
Y el LECTOR de durmió.
