{mxc}Pensaba escribir un artículo sobre el marketing político y su influencia en las encuestas que se realizan meses antes de una elección presidencial. Sin embargo, el bochornoso espectáculo que ha protagonizado el Gobierno y los periodistas que acompañan a la Presidenta Bachelet en su gira por Estados Unidos, me obligan a manifestar mi indignación personal, como la de tantos otros compatriotas que me han hecho sentir su malestar ante tanta obsecuencia y servilismo.
Por esto mismo, le solicito, muy respetuosamente a la señora Michelle Bachelet, que renuncie a su cargo de Presidenta de la República de Chile, por haber mancillado el honor de los millones de chilenos. No queremos ver a nuestro país como un vasallo del imperio y punta de lanza de las maniobras desestabilizadoras de los Estados Unidos, en contra de los gobiernos progresistas de nuestros hermanos de América Latina.
Sí señora Bachelet, eso y no otra cosa, se esconde ante la solicitud del Presidente Obama cuando le pide que Chile se convierta en el mayor aliado de los Estados Unidos en nuestra América. Lo que sucede, es que tanta adulación hacia su persona que precedía a la solicitud de marras, obnubilaron su pensamiento, y le hicieron olvidar que usted detenta un cargo de representación de un país entero.
En su discurso, señora Presidenta, usted llegó a decir “que Chile compartía los mismos valores y principios del pueblo norteamericano”. ¿Nos preguntó Usted alguna vez a los chilenos si deseábamos compartir los valores del pueblo y gobierno norteamericanos? ¿De qué valores y principios nos está Usted hablando? ¿De la invasión a Cuba (le recuerdo que fue durante un gobierno Demócrata con el Presidente más demócrata de los demócratas), de la guerra contra el pueblo vietnamita, de la guerra contra Irak, de los golpes de Estado contra gobiernos democráticos en América Latina, y por último, esos mismos valores y principios que derrocaron al Presidente Allende? Le recuerdo, además, que el Presidente Obama, ese mismo que la llenó de elogios, no ha cerrado la cárcel de Guantánamo y que durante su gobierno, se llevó a cabo uno de los peores bombardeos contra la población civil en Afganistán, donde fallecieron asesinadas casi 200 personas, la mayoría mujeres y niños.
Le aseguro, señora Presidenta, y sin temor a equivocarme, que los electores que posibilitaron que Usted llegara a tan alto cargo en nuestro país, no desean compartir ni los valores ni los principios del gobierno y pueblo norteamericanos.
Y sí estoy completamente seguro, que los que elegimos al doctor Salvador Allende, jamás podríamos compartir esos valores y sí los que defendía el Presidente mártir, por los cuales luchó hasta dar su propia vida antes de claudicar, y sobre el cual, jamás la escuché decir que era un héroe, ni siquiera un “casi héroe”.
No señora Presidenta, Usted ha dejado muy mal parado a nuestro país ante sus propios compatriotas y ante la comunidad internacional. Esta última ha centrado sus críticas en el triste espectáculo de los periodistas que acompañaron su comitiva, por la imposibilidad “diplomática” de hacerlo contra el Gobierno de Chile. Los chilenos no tenemos mucho que asombrarnos sobre el accionar de los periodistas de los grandes medios, pues, con algunas excepciones, es el periodismo farandulero al que estamos acostumbrados.
Señora Presidenta Michelle Bachelet, reitero respetuosamente mi solicitud, de que renuncie a la Primera Magistratura, en un acto de desagravio, que le devuelva, aunque sea en parte, la dignidad al pueblo chileno.
Sí señora Bachelet, eso y no otra cosa, se esconde ante la solicitud del Presidente Obama cuando le pide que Chile se convierta en el mayor aliado de los Estados Unidos en nuestra América. Lo que sucede, es que tanta adulación hacia su persona que precedía a la solicitud de marras, obnubilaron su pensamiento, y le hicieron olvidar que usted detenta un cargo de representación de un país entero.
En su discurso, señora Presidenta, usted llegó a decir “que Chile compartía los mismos valores y principios del pueblo norteamericano”. ¿Nos preguntó Usted alguna vez a los chilenos si deseábamos compartir los valores del pueblo y gobierno norteamericanos? ¿De qué valores y principios nos está Usted hablando? ¿De la invasión a Cuba (le recuerdo que fue durante un gobierno Demócrata con el Presidente más demócrata de los demócratas), de la guerra contra el pueblo vietnamita, de la guerra contra Irak, de los golpes de Estado contra gobiernos democráticos en América Latina, y por último, esos mismos valores y principios que derrocaron al Presidente Allende? Le recuerdo, además, que el Presidente Obama, ese mismo que la llenó de elogios, no ha cerrado la cárcel de Guantánamo y que durante su gobierno, se llevó a cabo uno de los peores bombardeos contra la población civil en Afganistán, donde fallecieron asesinadas casi 200 personas, la mayoría mujeres y niños.
Le aseguro, señora Presidenta, y sin temor a equivocarme, que los electores que posibilitaron que Usted llegara a tan alto cargo en nuestro país, no desean compartir ni los valores ni los principios del gobierno y pueblo norteamericanos.
Y sí estoy completamente seguro, que los que elegimos al doctor Salvador Allende, jamás podríamos compartir esos valores y sí los que defendía el Presidente mártir, por los cuales luchó hasta dar su propia vida antes de claudicar, y sobre el cual, jamás la escuché decir que era un héroe, ni siquiera un “casi héroe”.
No señora Presidenta, Usted ha dejado muy mal parado a nuestro país ante sus propios compatriotas y ante la comunidad internacional. Esta última ha centrado sus críticas en el triste espectáculo de los periodistas que acompañaron su comitiva, por la imposibilidad “diplomática” de hacerlo contra el Gobierno de Chile. Los chilenos no tenemos mucho que asombrarnos sobre el accionar de los periodistas de los grandes medios, pues, con algunas excepciones, es el periodismo farandulero al que estamos acostumbrados.
Señora Presidenta Michelle Bachelet, reitero respetuosamente mi solicitud, de que renuncie a la Primera Magistratura, en un acto de desagravio, que le devuelva, aunque sea en parte, la dignidad al pueblo chileno.
