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Agosto 18, 2026

La hortaliza y la libre expresión

{mxc}El colibrí, la mosca, el ave maría y la punta del cerro son, al menos lo que me han dicho por las señales de humo con Chile, los únicos que podrán hacer lo que les venga en ganas. Cierto que el colibrí no hace ruido; para qué hablar de la mosca porque no manifiesta contra los amos: la punta del cerro es algo que me ha gustado porque en shilense es, “irse a la chucha”; el ave maría, bueno, no será reprimido por la cámara de “di-puta-dos”.

Escucho las informaciones de mis compatriotas en el interior y me parece estar picando cebollas. Cierto que todos los picadores de cebollas se ponen un trozo de cebollita en la sesera para evitar el continuo lloriqueo que produce el manjar de las empanadas. Pienso en los ríos de lágrimas que tuvimos en los tiempos de dictadura; hoy siguen subiendo las corrientes.

Las victimas no llevaban trozos de cebollas en la mollera, ni menos un nombre en los crematorios, pues, lo digo, la mera verdad es que los políticos chilenos sufrieron golpes en la cabeza cuando se encontraban en el vientre de sus madres. ¡Pobres madres! Parir hijos políticos, y más encima chuecos, no es un honor.

Antes las bisabuelos y bisabuelos, ellos, no eran sordos como los nietos de hoy. Las leyes y proyectos de represión continua son iguales que una sopita de fideos.

Se olvidan los desbordadores de llantos que en mi tierra crece el ajo, el laurel y el cilantro.

El vocabulario del parlamento ha cambiado tanto. Se habla de “nalgadas” en vez de chute en el poto. Todas las ideas represivas, caballeros, terminarán en el mísero oráculo del negado hombre que nació para morir reprimido.

Se podría decir: se vuelve a los tiempos de la dictadura. Claro que nunca hemos salido de ella. Pero hoy se piensa negar la sal a los chilenos. Mi pueblo no teme a las continuas amenazas de leyes parecidas a las actuales que tienen en Irán. Nunca digan los políticos de hoy que fueron empujados al parlamento. Tampoco escriban que era mejor estar en la playa gozando los efectos del sol. Conozco tan bien mis políticos chilenos que el día que pierdan su silla en el parlamento pues, al vuelo, andarán vendiendo pollitos asaos de puerta en puerta. Otros el gas, los más cuicos, abrirán un “Bistro” pero por la mala fama les irá como las reverendas pelotas.

En fin en Chile se sigue con la represión y negando la sal, pues, Chile entero ha llorado tanto que con su residuo de llantos caído al suelo levantará toneladas de sal y podrá cambiar la historia.

Hay proyectos para matar. Letras para un cólico parlamentario. Ahí está el dolor de Chile.

En el futuro, para salir a manifestar, habrá que ir a la comisaría, llenar un formulario, y si se tiene raja, no te dejan preso por andar como los jetones pensando en algo peligroso.

Habrá material para escribir libros. Me imagino a los pacos que llenarán los formularios de partes con argumentos, tipo: … “además, el nuevo upeliento del 2009, tenía algunas monedas en sus bolsillos que, al parecer, las estaba ahorrando para comprarse una pistola y fundar un movimiento anticonstitucional”. Ahí caerá, caballeros, la mosca del roto. Condenado a tantos años y un día. (Puta que me da rabia eso del día… se pueden dar mil años de condena, pero lo del día me deja con los nervios en el suelo). Los movilizados sociales, o los “gritones sociales”, pararán en un calabozo, a limpiar con su ropita los rincones llenos de mierda.

Pero bueno, si la ley (harto decadente la guea) pasará, pues, hablaremos a nuestros nietos que antes, en la resistencia contra el tirano, las reuniones las llegamos hacer en los campeonatos de volantines; ahora, las nuevas generaciones, que no cachan una de volantines, pero si de cosas nuevas, deberán usar el “zapallo” para reunirse al menos para tomar una pilsern. “Los cauros de hoy la llaman, chelita”.

El otro problema es que si la ley represiva pasa, bueno, de una cosa puedo estar seguro: el día que viaje a Chile me van a cargar hasta la muerte de la esperma de una paja, que, bueno todos lo saben, masturbarse es matar un hijo de Dios, y, como tengo tanta buena suerte, es posible que digan que mis escritos, o pajas intelectuales, mataron tantos hijos.

Los desmanes, (harto siutica la guea) serán perseguidos hasta con las leyes del zorro, batman, superman, el loly y la loca luli. Claro que en la cárcel deberán tener tantas cacerolas porque al pueblo no le gusta comer la basura que cocinan en los patios del fascismo de turno. En lo transversal, cresta, eso de transversal me da hipo, pues, recomiendo que se entrenen las mujeres y hombres en cocinar en sus casas con el siguiente menú de caneros siglo XXI.

Chiquillas y chiquillos, pongan en la cacerola diez yemas de huevos, no las yemas de los dedos, no se pongan tan quebraos, poh, diez huevos de pollas gol, si es posible, con premios, y baten, sin pedir permiso a los pacos, obvio, hasta que todo el ajetreo se vuelva “masa” no masa pal pan poh, masa… MASA… puta que son paos… Creo, y lo digo con el corazón en la mano, que por mi receta, si la ley de tarzán pasa, al día de la corneta me dejarán entrar a Chile.

Mientras tanto, chiquillas y chiquillos upelientos del siglo XXI, los di-puta-dos, toman café, fuman, miran las tetas a las secretarias, ofrecen polvitos a medio mundo, ustedes, esto lo recomiendo con responsabilidad de exiliado anticonstitucional y chapulin colorao contra todos los indignos que traicionaron el legado del pasado socialismo a nuestro modo de chilenos, no se asusten del proyecto porque la concertación desea morir rápido, su gesto, tan pobre, es para que no VOTEN CONCERTACION… puta, creen que el pueblo es gueon… de verdad que CHILE, los recordará como lo más charcha que haya tenido como gobiernos… porque se pasaron de lleno pal otro lado, indignos, y la historia, también el chileno, pa qué sepa, nunca se olvida de las cagadas porque las expone en los museos.

Vuelvo a la receta de las yemas y las masas. Repitiendo el paso de batir hasta que se vuelvan masas, les pido que no las consuman de un golpe… (puta lo de “golpe” me dan arcadas) y, para finalizar, hagan una torta….

Buen trabajo, chiquillas y chiquillos… se me cuidan y voten Concertación… obvio, no para que sigan gobernando sino para que pidan asilo porque los estamos esperando para hacerle una tortita con yemas de huevos y con tanta masa.

Godosky